Babalawos y ambientalistas buscan consenso en La Habana

Es el primer encuentro del que se tiene noticia donde ambas partes conversaron sobre prácticas religiosas y cuidado ambiental en Cuba.

Ambientalistas de La Habana plantearon sus preocupaciones a sacerdotes de Ifá.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 20 jun.- Ambientalistas, babalawos (sacerdotes de Ifá, religión afrocubana), investigadores y otros activistas sociales cubanos, sostuvieron un inusual diálogo en el Centro Social y Biblioteca Libertaria ABRA, ubicado en localidad periférica de Lawton, en esta capital.

Convocada por el proyecto ambientalista Guardabosques y el boletín electrónico Desde la Ceiba, la cita, realizada el 16 de junio, acogió un debate sobre los vínculos entre la cosmovisión Yoruba (grupo étnico del oeste africano), el medio ambiente y los desafíos que enfrentan las comunidades cubanas en materia de saneamiento.

El deplorable estado higiénico-sanitario de La Habana, la situación de los pequeños basurales y la colocación de ofrendas religiosas en la vía pública, sobre todo de cadáveres de animales, conformaron los asuntos a revisar durante el encuentro.

Para el investigador Heriberto Feraudy, se trata de un tema complejo, pero que necesita ser abordado de inmediato.

“Si ese vertedero lo complicamos más con los animales muertos que se ven cotidianamente (en sitios públicos), entonces es más complicado todavía”, insistió el también babalawo, quien remarcó la necesidad de “cooperar para embellecer La Habana, pero siempre respetando nuestras tradiciones y teniendo en cuenta la voz de los creyentes en este particular”.

El babalawo Fernando Varona Villet no realiza sacrificios de animales en sus prácticas religiosas.

Foto: IPS_Cuba

El sacerdote de Ifá Gonzalo Castillo, después de señalar lo que calificó de “desastre ecológico que está sufriendo el país entero”, consideró que muchas familias religiosas “hacen cosas terribles con la religión”.

“El momento es de acción: hay que hacer un cambio”, instó.

Lázara Menéndez, profesora de la Universidad de La Habana, señaló que no es posible culpar únicamente a los sacerdotes o practicantes de las religiones africanas de los problemas ambientales actuales, sino que se trata de una responsabilidad compartida con toda la sociedad.

Cosmovisión Yoruba

La misma preocupación que llevaban los ambientalistas al encuentro fue compartida por buena parte de los sacerdotes de Ifá y creyentes presentes, quienes además reiteraron la esencia pro-ambiental de las religiones africanas.

“Una madre pare un hijo, y ese hijo está después en el deber de parir a su madre”, sentenció el investigador y periodista Tato Quiñones, al recordar la esencia de un odu [premonición] de Ifá.

“La madre naturaleza nos da la vida, y uno está después en el deber de “parirla”, es decir, hacerla vivir con salud, con lozanía, con fuerza”, explicó el también babalawo.

Para Quiñones, la relación de esta religión con la naturaleza no es una relación distante de respeto, sino que “la práctica es la naturaleza; irrespetar la naturaleza sería irrespetarnos a nosotros mismos”.

Carlos Viltre, maestro y sacerdote de Palo Monte (religión afrocubana), consideró que la dimensión educativa es vital.

“Mi padrino (guía religioso) siempre me ha dicho: si tienes que hacerte un ebbó (ofrenda) ¿por qué tienes que matar la planta? Abrázate del árbol y nútrete de su energía”, puso como ejemplo.

En el Cabildo Afrocubano, en la ciudad oriental de Holguín donde profesa su religión, sacerdotes como Viltre y practicantes han tratado de cultivarse y educarse a sí mismos. Promueven que las ofrendas no se coloquen en lugares inadecuados, ni que las plantas para las consagraciones se colecten de manera indiscriminada.

“El medioambiente es el aspecto más importante de las religiones africanas”, sostuvo el también activista ecologista y antirracista.

Las mujeres destacan entre las defensoras de los derechos animales en Cuba.

Foto: IPS_Cuba

Sin sacrificios

En la conversación trascendió la existencia en Cuba de sacerdotes de Ifá que no recurren al sacrificio de animales.

Uno de ellos es el babalawo Fernando Varona Villet, quien compartió en el encuentro los principios teológicos y filosóficos de su práctica más amigable con los animales.

“Aunque no me siga nadie, yo sigo dando el testimonio”, dijo el sacerdote de Ifá, a la vez que informó sobre la existencia de otros babalawos en La Habana que tampoco incluyen el sacrificio animal en sus ceremonias.

Una alianza entre ecologistas y sacerdotes de Ifá para disminuir la ocurrencia de este tipo de sacrificios, fue propuesta por el biólogo ambientalista Isbel Díaz, coordinador de Guardabosques.

Díaz también alertó sobre la proliferación del Caracol Gigante Africano (especia exótica invasora) en la capital cubana, y la necesidad de sensibilizar a los sacerdotes yorubas.

Varios de los activistas asistentes hablaron de la importancia de que los medios de prensa nacionales aborden estos problemas.

“Este tema es urgente y oportuno”, aseveró la investigadora Dianelis Diéguez, del Laboratorio Escénico de Experimentación Social. “Una mala interpretación puede afectar la propia religiosidad, la cultura cubana y las prácticas sociales”, acotó.

Por una parte, la activista Lidia M. Romero consideró que “es una responsabilidad de los religiosos adelantarse, estudiar bien los espacios existentes en Cuba, y llevar sus propuestas con mucha inteligencia”.

Como colofón, se recogieron propuestas prácticas como sembrar árboles y plantas, difundir estas ideas en medios de prensa y convocar a un segundo encuentro más amplio.

El Centro Social y Biblioteca Libertaria ABRA ofrece su espacio para debates entre activistas sociales.

Foto: IPS_Cuba

¿Qué es ABRA?

La sede del debate fue en un local inaugurado, el 5 de mayo, que coordinan integrantes del Taller Libertario Alfredo López y del Observatorio Crítico Cubano.

“Un espacio donde no tengamos que pedir permiso ni esperar por autorizaciones, sino que sea producto de nuestra iniciativa, de nuestro deseo”, así definió el lugar el profesor e historiador Mario Castillo.

Después de casi tres años de campaña internacional para conseguir los fondos necesarios, sin recurrir a gobiernos, partidos políticos, ni ONGs de ninguna parte, estos activistas lograron concretar su sueño.

Según sus organizadores, ABRA es un espacio para promover experiencias y prácticas autogestionadas, con énfasis en un cambio social por relaciones amigables con el ambiente. (2018)

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