Barco ecológico suizo visita y estudia la bahía habanera

Es un proyecto de la fundación Race for water, que apuesta a mares limpios y demuestra que la transición a las energías renovables es posible.

El Odyssey Race for water (Odisea Carrera por el agua), barco científico y de diseño futurista, la primera embarcación que no emite dióxido de carbono a la atmósfera y se mueve con las energías del sol.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS-Cuba

La Habana, 23 jul.- Un centenar de niñas, niños y adolescentes de La Habana viven este fin de semana una experiencia única: visitan la primera embarcación que no emite dióxido de carbono a la atmósfera y se mueve con las energías del sol, el viento y el mar, el Odyssey Race for water (Odisea Carrera por el agua).

Hoy un grupo de pequeños visitará el barco científico y de diseño futurista, que hasta el 8 de agosto próximo realiza una misión científica a Cuba. Y el sábado pasado otros infantes cubanos también tuvieron el privilegio de conocer el bote atracado en la Bahía de La Habana.

Más sobre el barco

Fue construido en 2010 y remodelado totalmente en 2016, constituye una muestra que de la transición energética no solo es posible sino que ya existe.

La ecologista Camille Ollin comparó que el barco simula una isla y su manera de aprovechar los recursos naturales aporta ideas a los países insulares en el uso de las energías renovables.

En un inicio, la embarcación empleó solo energía solar pero en un proceso de mejoras se le incorporó el uso de la energía eólica (cometa) y la producción de hidrógeno, que incrementan su autonomía energética.

“Es la primera embarcación prototipo del mundo que utiliza únicamente energía limpia y renovable, tanto para su propulsión como para la vida a bordo, pero más allá de la tecnología, durante su expedición de cinco años alrededor del mundo Race for water está promoviendo nuevas soluciones para luchar contra la contaminación plástica del mar”, dijo Shutz.

Solo se necesitan cinco personas para navegar este catamarán ecológico en sus misiones por el mundo, aunque suele llevar a bordo una tripulación de 15 integrantes.

Talleres a bordo sobre energías renovables (24 de julio) y microplásticos (2 de agosto), muestreos en la rada habanera junto a investigadores del estatal Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (del 3 al 7 de agosto), e intercambios con científicos, activistas y autoridades locales, conforman el programa de la segunda expedición científica del Race for water Odyssey, de 2017 a 2021.

Según Serge Pittet, director de la Fundación Race for water, durante esta primera vez en Cuba buscan reunirse con autoridades locales, empresarios, científicos, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, jóvenes, niños y público en general,  para “interactuar, encontrar soluciones en torno a una problemática mundial: la contaminación plástica”.

“El trabajo en equipo y la toma de conciencia de nuestra realidad, son las llaves para el verdadero cambio. Solo así les daremos a las generaciones venideras un futuro mejor”, consideró durante el acto inaugural realizado a bordo, el pasado 21 de julio.

Con pabellón suizo y su fundación radicada en ese país europeo, el catamarán híbrido más grande del mundo de 35 metros de largo, una altura de 6,3 metros y un calado de 1,8 metros, tiene tripulación francesa y los científicos son noruegos y alemanes.

El embajador de Suiza en Cuba, Marcel Shutz, dijo que Race for water “encarna el espíritu innovador suizo y comprometido para el desarrollo sostenible y la promoción de energías renovables, así como una tradición suiza que ha fortalecido su desarrollo económico y social: unir talentos alrededor de proyectos comunes”.

La contaminación plástica del mar está considerada en 150 millones de toneladas. Desde la segunda mitad del siglo XX, el consumo de plástico ha sido multiplicado por 20 y cada minuto el equivalente de un camión de residuos plásticos es arrojado en el mar.

A juicio del embajador, la investigación científica tiene un papel fundamental en el desarrollo económico por lo que se deben buscar soluciones innovadoras en el ámbito del desarrollo sostenible, promoviendo las energías renovables.

“El futuro de Cuba y el futuro del mundo dependen de iniciativas que combinen la promoción internacional y el compromiso local”, enfatizó.

Reinaldo Antonio Acosta, director del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, agradeció la oportunidad brindada por la fundación Race for water y al Instituto Geotécnico de Noruega de insertarse en la expedición que tiene por objeto conservar las aguas y caracterizar la contaminación por plásticos y microplásticos.

“Nuestro centro ha venido dando los primeros pasos, aunque todavia muy incipientes, para trabajar en la determinación de microplásticos en la bahía de Cienfuegos”, explicó, sobre su acción en esa ciudad del centro sur cubano.

Como resultado de la experiencia, coordinada entre la Embajada de Noruega y la cubana Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, jóvenes investigadores del centro cienfueguero tendrán la posibilidad de compartir metodologías de trabajo, muestrear diferentes matrices en agua, biota y sedimentos, lo que permitirá ir conformando una matriz de los niveles de contaminación de plásticos y microplásticos en el país.

Cinco ecogestos que propone la iniciativa Race for water

-Renunciar a bolsas plásticas desechables

-Elegir evases fabricados con recursos renovables

-Llevar siempre encima una bolsa de la compra reutilizable

-No tirar plásticos ni colillas ni a la calle ni al inodoro

-Utilizar una cantimplora siempre que sea posible

Camille Ollin, responsable de proyectos de residuos plásticos y energía de la fundación Race for water, explicó que esta desarrolla el programa Aprende, comparte y actúa.

Por ello, abundó, además de entender el origen del problema para lo que se hará una misión conjunta entre científicos europeos y cubanos para estudiar el microplástico en el oceano, se compartirá con jovenes y personas que pueden sensibilizar al público general.

Para la joven, de 34 años, actuar resulta más difícil y como los océanos son “como una sopa de plástico casi imposible de limpiar”, debe buscarse la solución desde la tierra en el reciclaje, un tema complejo pues el plástico debe clasificarse y separarse a diferencia de otros desechos como el papel y el aluminio.

Como solución, se encuentra en fabricación una máquina capaz de transformar una mezcla de tipos de plásticos en energía y así darles un valor, lo que además generaría empleos y serviría fuente de ingresos a los recolectores de residuos plásticos, anunció. (2017)

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