Biodigestores disminuyen gases contaminantes en Pinar del Río

Varias familias rurales de la provincia más occidental de Cuba adquirieron un mejor y ecológico combustible para cocinar.

La capacitación de productores y campesinos en el uso de las fuentes renovables de energía sigue siendo la clave para una agricultura sostenible.

Foto: Tomada del informe divulgado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial para el Medio Ambiente.

La Habana, 3 may.- Dos proyectos en los municipios Los Palacios y San Luis, de la provincia de Pinar del Río, disminuyeron las emisiones de gases de efecto invernadero gracias a la implementación de biodigestores y otras técnicas sostenibles en la producción agropecuaria.

Ejecutadas por la no gubernamental Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y con apoyo de la cooperación internacional, ambas iniciativas mejoraron la vida de ocho comunidades en Los Palacios y otras seis en San Luis, reveló un informe de uno de los donantes, el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial para el Medio Ambiente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Y lograron notables disminuciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, aseguró el documento al que tuvo acceso la Redacción IPS Cuba.

Los biodigestores constituyen una valiosa alternativa para el tratamiento de los desechos orgánicos generados en las empresas agropecuarias, promovidos en Cuba por activistas verdes y hasta algunas entidades estatales. Generan una energía renovable denominada biogás, que se emplea para cocer alimentos, calentar agua y producir electricidad.

Precisamente entre las ganancias apreciables de ambos proyectos, que concluyeron en marzo último, destacó la disminución del consumo eléctrico en más de 30 por ciento de la tarifa, en aquellas familias de Los Palacios beneficiadas con la introducción del biogás para la cocción de los alimentos.

En la medida que se construyen biodigestores en los campos cubanos, se optimiza la tecnología a las condiciones y necesidades locales.

Uno de los cambios observados fue la disminución de sus tamaños en dependencia del uso de los productos orgánicos que brindan mayor cantidad de biogás por unidad de volumen, como excreta animal, cachaza de caña de azúcar, residuales de mataderos, destilerías y fábricas de levadura, la pulpa y cáscara del café, y la materia vegetal seca.

Incluso, algunos productores beneficiados se apropiaron de tal manera de estos conocimientos ecológicos, que convirtieron a sus fincas en referentes a seguir por el resto del campesinado.

Se trata de Leonel Mayea, un campesino de Los Palacios que diseñó un ciclo cerrado de manejo de residuales, mediante el cual los reconvierte en recursos para la cría de peces y la lombricultura.

De hecho, su parcela ya es usada como referente y espacio de experimentación con los distintos modelos de biodigestores por parte del movimiento de Amigos del Biogás, que impulsa la organización no gubernamental Cubasolar.

Y la ANAP acordó editar un folleto que recoja y comparta las buenas prácticas del destacado productor.

En el municipio de San Luis se lograron resultados similares en la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, además de lograr la sensibilización de las personas con la preservación ambiental.

No obstante, ambos proyectos identificaron debilidades en la capacitación a los productores porcinos, donde faltó construir un listado de consejos prácticos y conocer sobre la utilidad que reviste para ellos estos conocimientos en su labor diaria. (2017)

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