Cascadas en el centro de Cuba despuntan como atractivo turístico

Para evitar la depredación del boom turístico, el Parque El Nicho estableció desde 2015 un sistema de control de las visitas.

El Nicho y sus cascadas, en la central provincia de Cienfuegos, es visitado por nacionales y extranjeros.

Foto: Archivo IPS Cuba

Cienfuegos, Cuba, 16 ago.- En camiones, autos particulares y buses turísticos llegan cada día cientos de personas al parque natural El Nicho, para disfrutar del paisaje y las frías aguas de las cascadas en la Sierra del Escambray, ubicada en la centro sureña provincia de Cienfuegos.

El sendero Reino de las Aguas recorre en dos kilómetros varias cascadas y pocetas, algunas con nombres paradisíacos como la de Cristal y la de los Enamorados. Y culmina en el mirador Hanabanilla, con vista a un paisaje que forma parte del Refugio de Fauna Laguna de Guanaroca-Yaguanabo-El Nicho.nicho 2

Calificado de baja dificultad, el sendero combina inclinaciones naturales del relieve, escalones formados con maderas y raíces, puentes y barandas de rústico acabado, que facilitan el ascenso de los visitantes nacionales y extranjeros.

Desde La Habana, a 232 kilómetros de distancia, llegaron Indira y sus amigos, para realizar un viaje varias veces pospuesto.

“Intenté más de una vez venir a El Nicho, pero no pude concretarlo. Ahora finalmente pudimos conocer este sitio, que es realmente bonito y vale el esfuerzo de llegar hasta aquí”, indicó la mujer.

La explotación turística del lugar comenzó desde hace 17 años, explicó el guía Armando Castellón.

Detalló que el manejo del lugar corre a cargo del grupo Gaviota, vinculado al sistema empresarial del ejército cubano, y bajo la supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.nicho 1

A la entrada, los visitantes reciben instrucciones sobre el baño y los posibles peligros, porque cuando el río esta crecido resulta riesgoso dejar a los menores sin supervisión, al igual que consumir bebidas alcohólicas.

“La cascada principal, Desparramaderos, tiene 19 metros de altura y mucha fuerza cuando llueve todos los días”, detalló el guía Luis Alberdi. “Y la poceta del amor tiene cuatro metros de profundidad que se elevan hasta a seis metros en temporada de lluvias”, continuó.

Economía vs ambiente

La creciente avalancha de visitantes puso en peligro la conservación del paraje, lo que llevó a las autoridades del ramo de la ciencia en el territorio a adoptar en 2015 regulaciones para el acceso al sendero El Nicho.

“En algunos momentos llegaron a coincidir en el área unas 800 personas. Era una locura tener esa masividad en un espacio relativamente pequeño”, indicó Alberdi.nicho 3

Las regulaciones al inicio fueron vistas como una restricción exagerada, pero en la actualidad se comprenden porque garantizan mayor organización y protección del entorno.

“El turismo nacional entendió que controlar el acceso era una necesidad, sobre todo para el baño en las cascadas y estanques, con recorridos organizados por guías que controlan el tiempo de baño y explican las características del sendero”, apuntó.

La administración del lugar se enfoca al cuidado ambiental, aunque los guías se quejan de que algunas personas todavía arrojan latas vacías o intentan llevarse ejemplares de curujey.

A lo largo del recorrido, se alzan pancartas con mensajes como: “Antes de usted nacer yo ya estaba esperando por su visita, por favor, permita a sus hijos tener el placer de conocerme”.

Turismo internacional en la mira

Si bien cubanas y cubanos prefieren visitar el sitio durante el verano boreal, cuando el agua de cascadas y pocetas es menos fría, desde hace algún tiempo El Nicho es frecuentado durante la temporada invernal por turistas internacionales, sobre todo europeos.nicho 5

“Vienen en grupos o de forma individual. También hay excursiones que salen de Varadero (balneario internacional) y Cienfuegos, fundamentalmente”, explicó Alberdi.

“La mayoría de los turistas extranjeros proceden de Alemania, Holanda y Rusia. Ellos están acostumbrados al frío de sus países y se bañan durante los meses en que a nosotros ni se nos ocurriría meternos en el agua”, comentó.

La afluencia de turismo trae beneficios a los pobladores de la zona.

Como el restaurante del parque no da abasto, surgieron restaurantes y cafeterías privadas en los patios de las rústicas casas familiares de la montaña, como La orquídea, que ofrece diferentes platos de la cocina cubana.

“Los pobladores han encontrado empleo en el sendero, como yo, que era trabajador de una empresa estatal forestal y ahora soy guía. Otros han abierto restaurantes en sus casas, algunos venden frutas y plantas ornamentales de la zona”, indicó Alberdi. (2016)

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