Control de especies invasoras llega al Cauto

Las especies invasoras afectan la diversidad biológica, flora endémica y ecosistemas frágiles, así como la calidad del suelo, agua y playas.

Foto: Jorge Luis Baños / IPS-Cuba

Estas especies figuran entre las principales causas de la pérdida de la diversidad biológica.

La Habana, 8 sep.- Identificar, estudiar y controlar especies invasoras para evitar daños a la flora y la fauna autóctonas es el objetivo de un proyecto internacional que tiene entre sus prioridades al Delta del Cauto, el río más grande de Cuba.

De acuerdo con José Pérez, especialista de la Dirección Técnica de la Empresa para la Protección de la Flora y la Fauna, el programa de control y manejo en zonas vulnerables trabaja fundamentalmente con cinco especies: marabú, jacinto de agua, claria y perros y gatos jíbaros.

“Fue escogido ese lugar por su condición de humedal, muy vulnerables a los cambios que puedan existir”, dijo Pérez a la Redacción de IPS Cuba.

Además, se seleccionaron los animales y vegetales exóticos de más alto impacto en el área. “Proliferaron grandes extensiones de marabú y el pez claria ha invadido todos los ecosistemas costeros”, detalló el experto.

El Delta del Cauto, de la oriental provincia de Granma, tiene unas 46.000 hectáreas, pero el proyecto trabaja en sitios específicos como Birama, El Mango y la Laguna de Leonero, donde se reporta la mayor presencia de estas especies.

El Delta es el segundo humedal en importancia del país, solamente superado por la Ciénaga de Zapata, ubicada en Matanzas, a unos 150 kilómetros al sureste de la capital cubana.

“El marabú (Dichrostachys cinerea) ataca las sabanas con palma y a los hierbazales. El manejo que se hace es igual al de todo el país: chapea intensiva, aplicación donde sea posible del producto químico, manejo  del retoño con ganado caprino y moteo de otros productos”, explicó Pérez.

Las plantas cortadas de marabú se emplean para postes, leña y producción de carbón.

Los perros y gatos, denominamos jíbaros, son generalmente asilvestrados, animales que llegaron por acción antrópica y viven en el monte de una manera semisalvaje. Afectan a los rebaños de ovinos y caprinos y la fauna silvestre, fundamentalmente aves.

El claria (Claria sp) depreda muchas especies de peces. Investigaciones realizadas arrojaron que comen insectos, moluscos, aves acuáticas, entre otros, incluso se pueden alimentar de detritus, plantas y frutos.  

La mayor talla de claria capturada en la Laguna de Leonero medía un metro con cuarenta centímetros y un peso entre 30 y 40 kilogramos.

“El proyecto, con apoyo del Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo, tiene diferentes objetivos, entre ellos mitigar los impactos de estas especies, así como en trabajar diferentes líneas de investigación, para posteriormente ejecutar el manejo de cada una de ellas”, apuntó.

En el caso del claria, se realiza la captura intensiva con diferentes artes de pesca, entre las cuales se destaca la nasa, por ser la más eficiente, y la combinada con redes y nasa, para tratar de extraer la mayor cantidad de estos peces del área.

“No se pretende eliminarlo a esta altura porque prácticamente está establecido, pero sí lograr una disminución que permita un equilibrio y la recuperación de las otras especies a las cuales depreda,  señaló el biólogo.

Además de los dos humedales más importantes de Cuba, la Ciénaga de Zapata y el Delta del Cauto, el proyecto llega a otras zonas consideradas áreas protegidas, entre ellas el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, Topes de Collantes y la Sierra del Rosario.

En esos sitos seleccionaron 26 especies de animales y vegetales, con impacto significativo en ecosistemas naturales, agrícolas, productivos, forestales y ganaderos.

Además, especialistas identificaron otras especies invasoras como el pez león, pomarrosa, búfalo de agua y las ratas parda y gris.

Según estudios, existen en el país más de 320 especies botánicas invasoras, que llegaron de manera intencional o involuntaria a causa de la actividad humana.

La lista de las 100 más agresivas está encabezada por el marabú e integrada también por la malva de caballo, piña de ratón, casuarina o pino de Australia, leucaena-ipil-ipil, aroma, tulipán africano y el cayepút o melaleuca. En el hábitat acuático, entre las más agresoras están la lechuguilla y jacinto de agua.

Unas 35 instituciones cubanas participan en el proyecto, entre las cuales destacan el Cuerpo de Guardabosques, Oficina Nacional de Inspección Pesquera, Centro Nacional de Seguridad Biológica y el Instituto de Medicina Veterinaria. (2013)

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