Cuba produce transgénicos para alimentación animal

Existen plantaciones de maíz y soya en varios territorios del país.

Patricia Grogg - IPS

Los costos de producción del maíz transgénico cubano seco son muy inferiores a los de las importaciones que hace el país.

La Habana, 26 abr.- Fomentar el uso de los transgénicos que más necesita el país para disminuir importaciones y aquellas especies en las que el mundo ha acumulado más experiencia, son principios que Cuba considera en su política de introducción de plantas genéticamente modificadas.

En una conferencia impartida el miércoles 25 de abril en la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), Carlos Borroto, vicedirector del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb), aseguró que en la actualidad existen plantaciones de maíz y soya, en provincias del occidente y centro de la isla.

“Son una prioridad porque son de los que más importa Cuba para la producción de cerdo y pollo, no hay una solución alternativa para ellos y además, hay una tradición mundial en estas plantas con más de 160 millones de hectáreas”, abundó.

Sin embargo, aunque se reconoce que Cuba necesita aumentar y adecuar a condiciones climáticas adversas su deficiente producción de alimentos, la aplicación de esta tecnología es rebatida especialmente por sectores partidarios de una agricultura orgánica y del rescate y mejoramiento de variedades autóctonas mediante técnicas ecológicas.

En ese sentido, advierten que el riesgo fundamental para el movimiento agroecológico, que tiene ya unos 20 años en este país, está en la expansión de una tecnología que atenta contra la diversidad y reduce la capacidad de las variedades criollas para adaptarse, por ejemplo, al cambio climático, a la sequía, o a cambios de temperatura.

También se teme que a mediano y largo plazo estos alimentos puedan provocar alergias, toxicidad, dificultades inmunológicas, cáncer, infertilidad, y hasta disrupción endocrina.

Borroto aseguró que Cuba es muy celosa en las regulaciones existentes, que comprenden los controles en cada una de las etapas del Centro Nacional de Seguridad Biológica y el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, que investiga la toxicidad y la ecotoxicidad en animales como abejas, ranas y lagartijas, entre otros.

La viabilidad de incrementar el uso de maíz transgénico cubano seco se fundamenta en que los costos de producción son muy inferiores a los de las importaciones que hace el país, destacó el vicedirector del Cigb, quien adujo que otra ventaja está en que los rendimientos se multiplican.

Cuba comenzó el estudio de los organismos genéticamente modificados hace más de 20 años. El Cigb desarrolló el maíz transgénico de conjunto con el Instituto de Investigaciones Liliana Dimitrova, mientras que la soya se obtuvo con el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (Inca).

El Cigb ha trabajado las modificaciones genéticas también en plantas como caña de azúcar, papa, piña, café, tomate, arroz y papaya, entre otros; sin embargo, el Ministerio de Agricultura considera que el maíz y la soya son los que más necesita el país.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés), Estados Unidos tiene 69 millones de hectáreas dedicadas a los transgénicos, seguido de Brasil (30 millones); Argentina (24 millones); India (11 millones) y Canadá (10 millones). (2012)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.