En alerta Cuba ante proximidad de huracán Matthew

La temporada ciclónica en el Atlántico se extiende desde junio hasta noviembre.

Los huracanes ocasionan graves pérdidas humanas y económicas en las naciones del Caribe.

Foto: Archivo IPS-Cuba

La Habana, 3 oct.- Con la evacuación de miles de personas, la adopción de medidas para proteger los recursos materiales y una intensa labor informativa a la población, Cuba se prepara para prevenir los daños que podría ocasionar el huracán Matthew, que se desplaza al sur del oriente cubano.

Con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de cinco, el fenómeno meteorológico avanza lentamente unos 600 kilómetros al sur de la ciudad de Guantánamo y, según el Instituto de Meteorología, de seguir rumbo norte podría impactar algún punto de la zona comprendida entre esa provincia y Camagüey, en la madrugada de este martes.

El meteorólogo José Rubiera, del Departamento de Pronósticos, calificó a Matthew de “muy peligroso gran huracán”, tanto por la fuerza de los vientos, como por la magnitud de su área de influencia, que podría ocasionar numerosas lluvias e inundaciones.

Con rumbo oeste y oeste noroeste, vientos superiores a los 220 kilómetros por hora, con rachas superiores,  una velocidad de traslación entre seis y nueve kilómetros por hora, un ojo con movimientos erráticos y una presión superior a los 940 hectopascal caracterizan hasta el momento este organismo ciclónico, que alcanzó por momentos categoría cinco.

“El huracán no es un punto ni su trayectoria una raya,  es toda el área: cuando pase por Maisí –extremo oriental de Cuba-, afectaría con lluvias fuertemente a Haití y a República Dominica y a un área de 315 kilómetros desde el centro, con vientos de tormenta tropical”, ejemplificó Rubiera ante la televisión, que brinda un seguimiento al tema, el igual que la radio, para mayor percepción de riesgo.

“El cono de trayectoria puede expandirse por lo que debemos continuar vigilándolo”, alertó el meteorólogo.

Dada la trayectoria y peligrosidad de Matthew, el estado Mayor de la Defensa Civil decretó el primero de octubre la fase de alerta ciclónica para las provincias orientales, desde Camagüey hasta Guantánamo, y la informativa, en los territorios del centro del país, de Cienfuegos a Ciego de Ávila.

Según trascendió, en una reunión del centro de dirección del Consejo de Defensa Nacional para Situaciones de Desastres, la meteoróloga Miriam Teresita Yánez explicó que las olas pueden sobrepasar los cinco metros y provocar inundaciones costeras con gran peligro para los asentamientos poblacionales del oriente cubano.

El jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, Ramón Pardo Guerra, insistió en cumplir con las orientaciones de los consejos de defensa provinciales y municipales de las posibles zonas que afectaría Matthew y consideró que por su potencia representa un serio peligro para esos territorios.

La evacuación de personas residentes en zonas bajas y cercanas a la costa y ríos hacia lugares seguros, el aseguramiento de medicamentos y víveres, cosecha de alimentos del agro, garantía de las comunicaciones y suspensión de viajes por ómnibus, ferrocarril y avión, son algunas de las medidas adoptadas, como parte de las acciones preventivas orientadas por el Estado Mayor de la Defensa Civil.

Como la preservación de las vidas humanas es objetivo del sistema de alerta temprana, dirigido a la reducción de vulnerabilidades, los territorios del oriente del país han procedido también, donde corresponda, al traslado a centros de salud de embarazadas con más de 26 semanas y pacientes con diversas patologías, entre ellos los que requieren de hemodiálisis.

La revisión técnica de grupos electrógenos en las fuentes de suministro y cloración de agua, monitoreo de presas y embalses y limpieza de tragantes y rejillas son acciones emprendidas por instancias del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), explicó a los medios su presidente Inés María Chapman.

Pese a los peligros que entraña Matthew, sus lluvias podrían beneficiar los 242 embalses administrados por el INRH, que se encuentran hoy al 54 por ciento de su capacidad de llenado, en tanto los de la zona oriental solo llegan al 50 por ciento y podrían aceptar unas 2.200 millones de metros cúbicos de agua, trascendió.

Los huracanes, cuya temporada en el Atlántico se extiende del primero de junio al 30 de  noviembre, son uno de los fenómenos que más daños y pérdidas de vida ocasionan en las naciones del Caribe.

Según los registros históricos del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, que datan desde 1800, octubre es el mes en el que más huracanes se han producido y también concentra los calificados como intensos, por  lo cual se considera el más temido de la etapa ciclónica.

La nación caribeña todavía trabaja por eliminar daños ocasionados por el ciclón Sandy que azotó Santiago de Cuba en octubre de 2012 y provocó la muerte de 11 personas, así como la destrucción parcial o total de miles de viviendas.

(2016)

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