Ensayo general para afrontar desastres

En 2008, los tres huracanes que pasaron por su territorio dejaron perjuicios estimados en 10.000 millones de dólares que aún gravitan en su frágil economía.

Jorge Luis Baños - IPS

Una brigada de bomberos acude ante aviso de incendio

LA HABANA, 21 may (IPS) – Un bien engrasado sistema de prevención, que involucra desde las máximas instancias de gobierno hasta las comunidades urbanas y rurales, sitúa a Cuba entre las naciones más preparadas de la región caribeña para evitar víctimas fatales y mitigar riesgos en caso de desastres.

El modelo se estrena en las semanas previas al comienzo de cada temporada ciclónica, que se extiende desde el 1 de junio al 30 de noviembre, con maniobras denominadas Meteoro (nombre al que se le añade el año en que se realizan), a fin de poner a punto el plan de medidas ante huracanes, sismos, sequías, incendios o epidemias, entre otros eventos.

Las autoridades del Sistema de Defensa Civil, que se activa de inmediato ante riesgos de desastre, ya sea por la proximidad de un ciclón tropical u otro fenómeno, revisan durante dos días consecutivos sus dispositivos internos previstos para estos casos y luego entrenan con la población determinadas acciones de prevención.

Por ejemplo, el domingo 20 fue el turno para que la occidental provincia de Pinar del Río ensayara medidas para afrontar inundaciones, mientras que la central de Cienfuegos practicó la evacuación masiva de población ante un derrame de amoníaco, y en regiones montañosas del oriente del país se probó la movilización de las zonas de defensa en caso de sismos de gran intensidad.

“En ese sentido, una está tranquila, porque sabemos lo que hay que hacer en caso de peligro”, comentó una enfermera a IPS durante el desarrollo de un simulacro de evacuación de pacientes del hospital ginecobstétrico América Arias, situado a escasos 500 metros del litoral habanero.

El ejercicio práctico se ejecutó según las fases establecidas por la Defensa Civil ante el paso de un huracán: a la fase informativa, en que se refuerza la “guardia operativa” del recinto, encargada de la reserva de agua, combustible, medicamentos y otros recursos, siguió la etapa de alerta ciclónica con el traslado de pacientes y acompañantes a sitios más seguros.

“Nuestra premisa es garantizar la vida de las personas”, dijo Osmany Galbán, director de la institución que, dotada de 280 camas, está al servicio de más de 300.000 personas de cuatro municipios de la capital cubana. Por su cercanía al mar, es un centro de salud en peligro de inundación en la época ciclónica.

Según fuentes oficiales, entre el sábado 19 y el domingo 20 fueron chequeados, entre otros aspectos, los aseguramientos materiales para la prevención de pérdidas humanas y económicas, los sistemas de comunicación en todos los niveles, incluida la red nacional de radioaficionados y la protección de medios de producción

Las actividades incluyeron, además, la preparación de las personas residentes en zonas de alto riesgo, la realización de ejercicios conjuntos de las fuerzas que participan en la respuesta inmediata y en la recuperación, así como la ejecución de acciones de reducción de las vulnerabilidades identificadas en cada territorio.

“En mi área sabemos exactamente qué edificio debemos evacuar ante la cercanía de un ciclón o en caso de intensas lluvias, dónde está la mujer embarazada o la anciana que debemos ayudar”, comentó a IPS el vecino Raúl Díaz, de una céntrica zona de la Habana Vieja donde abundan los edificios antiguos en mal estado.

Investigaciones realizadas en la isla a comienzos de la pasada década establecieron que más de dos millones de los 11,2 millones de habitantes del país se encuentran en el rango de población vulnerable. El riesgo se vincula al peligro de inundaciones, roturas o desbordamientos de embalses de agua, derrumbes de viviendas y deslizamientos de tierra.

Esta información es actualizada sistemáticamente por los denominados Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos, que garantizan la evaluación del peligro ante desastres a nivel territorial. Al mismo tiempo, el Sistema de Alerta Temprana hace un seguimiento de las variables naturales y tecnológicas que puedan convertirse en un peligro para la población y la economía.

La experiencia de este país en materia de prevención es de sumo interés, especialmente para el área caribeña, por su vulnerabilidad ante eventos hidro-meteorológicos o tecnológicos, dijo ante medios de prensa Bárbara Pesce-Monteiro, coordinadora residente en Cuba de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La funcionaria fue invitada a presenciar los ejercicios junto a otros representantes del sistema de la ONU, diplomáticos e invitados extranjeros que, del 18 al 20 de este mes, asistieron al “Taller regional buenas prácticas y lecciones aprendidas en los últimos 50 años en Cuba”.

El nivel de educación de la población, el conocimiento generalizado de qué hacer, la evacuación a tiempo y el funcionamiento integral del sistema aparecen entre las claves del éxito, según varios estudios apoyados en la isla por la organización internacional no gubernamental Oxfam, que considera la experiencia cubana como útil y replicable.

“Examinando la experiencia cubana, Oxfam América presenta el concepto del fortalecimiento de capacidad comunitaria, la sólida coordinación de actores locales e inversión en capital social como factores determinantes para una exitosa reducción de riesgo”, concluye uno de los trabajos publicados por la entidad.

Probado fundamentalmente en ocasión de huracanes intensos, el sistema de prevención de riesgo ante desastre de esta isla incluye el alerta temprana, la evacuación de todas las personas en riesgo, la protección de recursos económicos con énfasis en los alimentos y el inicio inmediato de la fase recuperativa tras el desastre.

José Rubiera, jefe del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología, indicó que Cuba se ha convertido en el país con menor número de muertes por ciclones tropicales en toda el área que incluye al océano Atlántico, el mar Caribe y el Golfo de México, por el “carácter integral” de su sistema de protección.

Según este especialista, la isla cubana fue azotada entre 1995 y 2006 por 11 ciclones tropicales, tres con categoría de tormenta tropical y ocho huracanes, de los cuales cuatro fueron de gran intensidad. Sin embargo, el número total de muertes fue solo de 34, “un promedio de tres decesos por fenómeno al año”.

Sin embargo, esta nación caribeña no ha podido evitar cuantiosos daños materiales. En 2008, los tres huracanes que pasaron por su territorio dejaron perjuicios estimados en 10.000 millones de dólares que aún gravitan en su frágil economía.

Algunos expertos temen que los huracanes podrían ser ahora más intensos debido al cambio climático. (2012)

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