Investigadores obtienen peculiar clon de henequén

Este cultivo,  introducido en Cuba en el pasado siglo, llegó a exportarse a Canadá, pero su producción actual es insuficiente.

El henequén, conocido en países de la región como agave, retoma fuerza en Cuba como una vía para sustituir importaciones.

Foto: IPS-Cuba

La Habana, 12 jun.- La generalización de un clon de henequén desarrollado por investigadores cubanos podría contribuir a solucionar dos problemas de un cultivo que proporciona fibras naturales: humanizar las labores agrícolas y potenciar el rescate de las plantaciones.

Muy útil  para la fabricación de sogas y brochas, la planta de nombre científico agave fourcroydes,  tiene un inconveniente nada despreciable: su recolección resulta en extremo molesta  debido a los pinchazos que producen las puntiagudas hojas.

De acuerdo con el jefe de la rama henequenera del Ministerio de la Agricultura, José Antonio Quintana,  el clon desarrollado en el Instituto de Investigaciones Hortícolas Liliana Dimitrova, desprovisto de espinas, permitiría humanizar el trabajo en la etapa de campo.

Los estudios realizados hasta el momento  en condiciones de laboratorio muestran similares rendimientos a los cultivados en la actualidad, sin el inconveniente de los pinchazos.

“Tenemos en perspectiva llevar esos clones al campo y comprobar si realmente tiene alto rendimiento y si su ciclo de corte se alcanza en menor tiempo, pues el que existe hoy necesita entre cuatro y cinco años para poderlo cortar”, explicó a la prensa.henequen

Este clon, agregó el especialista,  tiene similitudes con otro existente en Brasil, el llamado sisal, cuya hoja es más pequeña, mientras que el logrado por los científicos cubanos puede alcanzar hasta un metro y noventa centímetros.

Esta característica, unida a la ventaja de más fácil manipulación,  da mayores posibilidades para el aprovechamiento de la fibra, consideró.

El henequén, conocido en países de la región como agave, retoma fuerza en Cuba como una vía para sustituir importaciones, luego de un proceso de abandono de plantaciones que prácticamente hizo desaparecer un cultivo capaz de proporcionar fibras naturales resistentes y biodegradables.

La mezcla del impacto de la crisis económica con el avance de las fibras sintéticas dejó en el olvido a las tejidas a partir de técnicas y tradiciones casi artesanales a partir de esta planta introducida en el país en la mitad del pasado siglo.

Hace 30 años, recuerdan personas residentes en la provincia de Matanzas, era muy común encontrarlas en el camino hacia el balneario de Varadero. “Las plantas espinosas, de largos brazos verdes con forma de espada, crecían de forma pareja al pie de la carretera, como clara evidencia de florecimiento”.

En la actualidad, a partir de un programa de recuperación integral que implica tanto la parte agrícola como la industrial, la agricultura cubana espera alcanzar en 2016 apenas 570 toneladas de fibra de henequén, unas 10 más que en 2015, pero proyecta crecimientos progresivos para elevar la sustitución de importaciones.

De acuerdo con Quintana, el rescate integral previsto hasta 2030 comprende incrementar las tierras dedicadas al cultivo: a las 599 hectáreas en producción se les han incorporado otras 1.049 en desarrollo.

Varias son las empresas dedicadas a esta actividad, entre ellas la Henequenera Juraguá, en la provincia de Cienfuegos, al centro sur de Cuba, así como otras en Matanzas,  Artemisa y en Holguín, en la porción oriental del archipiélago.

Con tan bajos resultados, la oferta de este producto natural está muy por debajo de la demanda. Según Amaury Sarría, como primer paso, es preciso garantizar la materia prima. “Tenemos el propósito de sembrar cada año 134 hectáreas de henequén, como parte del programa de desarrollo encaminado a incrementar las cosechas y elevar las producciones”.

Según dijo a medios de prensa locales, en la estrategia de sustituir importaciones, desde el pasado octubre su hilo es empleado en el empaque de las pacas de hojas de tabaco en la Empresa de Logística de Pinar del Rio, que adquiere el producto cada mes.

“Hasta ahora debían importarlo y el nuestro, aseguran, responde a las  necesidades del sector tabacalero”, destaca.

Pese al uso extendido de las sogas sintéticas, las tradicionales, de fibras naturales, resistentes y biodegradables, tienen varias ventajas: utilizadas para empacar heno, en lugar de alambre, pueden ser consumidas sin riesgo para el ganado, algo por lo que Cuba exportó durante  mucho tiempo a Canadá fibras de henequén, donde eran utilizadas para ese fin.

Por otro lado, indican especialistas, al degradarse, no contaminan el suelo y pasan a formar parte de él, lo cual lo pone en situación de ventaja frente a las fibras sintéticas.

Además, retomar su cultivo con mayor fuerza  constituye una fuente de empleo para quienes lo cosechan, que se pueden insertar también en las labores del procesamiento industrial.

Algunos empresarios extranjeros están interesados en adquirir fibras de henequén cubanas para la elaboración de artesanías, pero los volúmenes productivos actuales son insuficientes para responder a la demanda. (2016)

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