La Habana sigue con sed, pese a las lluvias

Más de 800.000 capitalinos se abastecen de carros cisternas.

Archivo IPS Cuba

En la capital persiste el déficit de agua

La Habana, 20 jun.- Antes de las copiosas lluvias de mayo, un 40 por ciento del territorio nacional registraba déficit en sus acumulados de precipitaciones desde abril del pasado año, pero el agua caída en el primer mes de la primavera de este año 2012 redujo ese porcentaje a un 10 por ciento.

Según la información emitida por el Instituto de Meteorología en su sitio digital junio se mantendrá cálido con lluvias cercanas o por encima de lo normal.

En las 240 presas del país se almacenan más de cinco mil millones 705 mil metros cúbicos de agua, lo cual equivale al 62 por ciento de la capacidad total de los embalses. Los reportes indican que el líquido recogido en las presas supera el promedio histórico para esta etapa en más de 841 millones de metros cúbicos, según el boletín hidrológico que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos emitió con cierre del quinto mes del año.

En la segunda quincena de mayo la presencia de hondonadas en superficie al sur de la región central de Cuba fortaleció la vaguada de niveles medios, que permaneció el resto de ese mes oscilando entre el sudeste del Golfo de México y el extremo más occidental del territorio nacional. En este segundo momento la fuerte inestabilidad atmosférica incentivó las lluvias en todo el país, aunque fueron mucho más intensas en el centro de la isla.

Las precipitaciones de mayo superaron en un 42 por ciento lo previsto históricamente.

Los fuertes aguaceros en la región central originaron que la mayor presa de la isla, La Zaza, incrementara su llenado en 800.000.000 de metros cúbicos en sólo 48 horas.

Pero no todos los guarismos apuntan a que todos los territorios del país se beneficiaran por igual y acopiaran suficiente líquido. De las provincias occidentales, la que mejor estado tiene en sus embalses es Pinar del Río, porque La Habana, Mayabeque y Matanzas no fueron tan favorecidas y continuaron presentando carencia en sus presas y acuíferos subterráneos.

La capital no ha podido aliviar los bajos niveles de agua provocados por la prolongada sequía y por la fuga de ese recurso, ocasionada por el envejecimiento de su sistema de redes hidráulicas, aunque se acometen reparaciones de sus redes hidráulicas que no siempre terminan con la calidad requerida.

La Cuenca de Vento se encuentra todavía en estado desfavorable y de ese manto freático se surten más de 800.000 personas en ocho municipios de la capital. Por otro lado las presas situadas al este de La Habana se mantienen con muy bajos acumulados de líquido.

Los boletines emitidos por los institutos nacionales de Meteorología y Recursos Hidráulicos reflejan que en la región centro-oriental coexisten disparidades; mientras Ciego de Ávila, Camagüey y Guantánamo se favorecieron con las precipitaciones, las provincias restantes no tienen igual situación en sus embalses.

A escala nacional más de 1.159.000 personas reciben el líquido con carros cisternas. De esa cantidad, más de 808.000 son habitantes de La Habana, en la que residen más de dos millones de personas.

Las autoridades cubanas reconocen que entre el 50 y 58 por ciento del líquido que se bombea a nivel nacional no llega a su destino por el mal estado de las redes, y aunque se acomete un programa de sustitución de cañerías deterioradas en once ciudades de la isla, todavía no se aprecian los frutos de este trabajo con la misma celeridad y calidad en las zonas priorizadas.

El actual mes de junio es como promedio el más lluvioso del año en Cuba, pero las precipitaciones dependen de la influencia de los sistemas migratorios de la zona tropical, tales como las ondas y las bajas tropicales, y de su importante interacción con sistemas de latitudes medias, según indica el Instituto de Meteorología en su pronóstico. La afectación directa de los ciclones tropicales es poco frecuente en el sexto mes del año, pero cuando ocurre suele producir grandes aguaceros.

También en el sexto mes del año comienza el período de gran actividad de las tormentas eléctricas, las cuales no transcurren simultáneamente y se manifiestan principalmente durante la tarde y primeras horas de la noche, en asociación con el calentamiento diurno.

Normalmente, en junio la temperatura media se incrementa con respecto a mayo, y es en ocasiones un mes muy caluroso. En los últimos diez años se ha comportado con mucha frecuencia más cálido que lo normal, como han sido los casos de 1994, 1998, 2001 y 2004. Para el actual se prevén temperaturas altas y mínimas cercanas o por debajo de lo normal a lo habitual en esta época del año. (2012)

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