Llueven noticias sobre campos de golf en Cuba… sin hablar de riesgos

La industria turística cubana busca atraer visitantes extranjeros de alto nivel con enclaves de lujo.

“Tenemos ya un campo de golf vinculado al turismo en Varadero, que va a seguir creciendo”, dijo el alcalde de Cárdenas.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 6 abr.- Cuba apuesta a los campos de golf en el sector turístico, pero voces ciudadanas alertan que las noticias al respecto no hablan de los riesgos ambientales ni las estrategias ecológicas para mantener esas instalaciones súper consumidoras de agua.

Medios internacionales informan sobre la firma de convenios por parte del gobierno isleño con empresas foráneas, que destinan terrenos para erigir inmobiliarias, hoteles de lujo, marinas y otras instalaciones asociadas a dicho deporte.

Incluso, el grupo La Playa Golf & Resorts, con sede en Cataluña, reveló que planea construir en Cuba “el mayor complejo de hoteles y campos de golf del mundo”.

Más detalles

En 2013, la compañía británica Esencia Hotels and Resorts y la cubana Palmares pactaron la creación de una empresa mixta, Habana Resort, para el desarrollo de campos de golf.
El Club Carbonera, de 18 hoyos, a unos 15 kilómetros de Varadero y valorado en unos 350 millones de dólares, es presentado como la primera iniciativa de esta asociación, mientras se negocian proyectos similares con inversiones de China, España, Vietnam y Rusia.
Guy Chartier, presidente de Wilton Properties, confirmó en febrero pasado, que la entidad prevé iniciar en Jibacoa, a 60 kilómetros al este de la Habana, un megaproyecto con una inversión de 1.400 millones de dólares para construir edificios y un hotel de lujo, rodeado por siete playas, campos de golf y de tenis, un centro ecuestre y un “pueblo” para artistas.

Al comentar la noticia, un ciberlector que se identificó como Raidel, confesó que le preocupaba mucho el aspecto medioambiental.La entidad dijo haber superado la primera fase de adjudicación, para erigir en la península de Guanahacabibes, en la occidental provincia de Pinar del Río, una academia de golf y siete campos de juego, además de tres hoteles boutique y un grupo de propiedades inmobiliarias entre apartamentos, casas y villas de lujo.

“La península de Guanahacabibes tiene un ecosistema bastante delicado… Es el lugar de reproducción de algunas de las especies de tortugas marinas con más peligro de extinguirse”, valoró.

“No me queda claro que el tema esté en discusión”, indicó sobre el impacto ecológico de las instalaciones previstas.

Cerca de Varadero

En este sentido, Ernesto Pérez, presidente del Gobierno en el matancero municipio de Cárdenas, a 150 kilómetros al este de La Habana, mostró a la Redacción IPS Cuba los proyectos de reanimación del puerto cardenense y el desarrollo de campos de golf en lugares aledaños al polo turístico de Varadero.

Detalló que mediante una empresa mixta se proyectan dos nuevas instalaciones de este tipo, una en Boca de Camarioca y otra en la ciudad de Matanzas.

“Tenemos ya un campo de golf vinculado al turismo en Varadero, que va a seguir creciendo”, dijo.

El funcionario aseguró que las autoridades locales se enfocan a “la descontaminación del agua, debido al problema que ha representado desde la década de 1990 los residuos, tanto albañales como de las empresas”.

Se refirió al montaje de un grupo de plantas de tratamientos de residuales para eliminar los focos contaminantes, si bien queda como tarea pendiente construir un alcantarillado en la ciudad de Cárdenas para reducir los índices de desperdicios vertidos en la bahía.

En la última década y de manera intermitente, activistas proponen sin éxito un debate público sobre los riesgos ambientales que implica la construcción de campos de golf en el país.

Aluden como principal problema que dichos enclaves demandan mucha agua, en una nación que padece con frecuencia prolongadas sequías que afectan el suministro del líquido a decena de miles de personas y al sector agropecuario.

Un artículo del columnista Armando B. Ginés, publicado en el portal Rebelión, detalló que un campo de golf gasta al año unos 18.000 millones de litros de agua.

Este volumen equivale al consumo en igual período de unas 200.000 personas, población aproximada de ciudades cubanas como Pinar del Río, Las Tunas y Guantánamo.

Boom turístico

Según el Artículo 222.1, del Decreto Ley 273, del 19 de julio de 2010, la industria turística cubana apuesta por atraer a visitantes extranjeros de alto nivel mediante la construcción de enclaves de turismo de lujo en el corto plazo.

Para ello, proyecta la construcción de marinas para yates, la edificación de 16 campos de golf de 18 hoyos y hasta casas y departamentos que podrían ser adquiridos por extranjeros con licencias de propiedad válidas por 99 años.

Al cierre de 2015, la isla recibió 3.524.779 visitantes extranjeros, los cuales pudieran incrementarse a consecuencia del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y un previsible aumento del turismo estadounidense. (2016)

 

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