Primera villa de Cuba continúa recuperación

La otrora villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa fue azotada hace casi dos años por el huracán Mattew.

Viviendas que se construyen en Paso Cuba, a la entrada de Baracoa, para personas reubicadas desde lugares vulnerables.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 1 sep.- Con 507 años recién cumplidos y llena de curiosidades y contrastes, la ciudad primada de Cuba continúa su recuperación tras el devastador paso del huracán Matthew, con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de cinco.

Montañas y mar, nuevos edificios para damnificados por el evento meteorológico y viviendas de tablas y techo de zinc; el viaducto La Farola, con 30 kilómetros, que por sus pendientes y curvas toma más de hora y media recorrer, un río con nombre Miel y un yunque que no es de hierro, distinguen a la villa fundada por Diego Velázquez, el 15 de agosto de 1511.

Calle Martí, una de las principales del centro de la ciudad.

Foto: IPS_Cuba

Historia de meteoros

Según Alejandro Hartman, historiador de Baracoa, con anterioridad, otros huracanes afectaron la villa. Uno en 1817, de acuerdo con investigaciones en el archivo de Sevilla, y otro pequeño ciclón, en 1833. Luego, se produjeron dos más, en 1908 y en 1955.

Más recientemente, destacó, comenzó a acortarse el tiempo entre esos eventos: George (1998), Ike (2008) y “este terrible, de 2016, nos narran cómo el proceso del cambio climático se ha convertido en un puño certero contra Baracoa”.

Los días 4 y 5 de octubre de 2016, Matthew “se ensañó, de 27.000 viviendas que tiene el municipio, 24.000 fueron afectadas” y si antes las olas en el malecón alcanzaban dos metros, ahora sobrepasan los 8 o 10 metros.

Además, el huracán afectó casi la totalidad de los centros de educación, salud, acceso a los alimentos, infraestructura y destruyó las plantaciones de cacao (5.000 hectáreas), coco (más de 800.000 matas) y de cultivos varios.

Edificios nuevos en la zona del malecón.

Foto: IPS_Cuba

Resurrección

En la recuperación, comentó Hartman, “fue decisiva la ayuda de más de 6.000 personas de todo el país, a quienes los baracoanos les seguimos agradeciendo por acompañarnos en esos días terribles”.

Hoy Baracoa se ha recuperado en un 95 por ciento, incluidos consultorios médicos y escuelas, la mayoría de sus casas tienen techo y se han hecho nuevos tramos viales entre Baracoa y Maisí.

“Esa es la filantropía que nos caracteriza  y fue la que puso la mano en el corazón para que Baracoa, en estos momentos, estuviera renaciendo o levantada, de todas esas grandes dificultades y golpes que nos dio la naturaleza”, sostuvo el historiador.

Estamos haciendo edificaciones para damnificados y albergados que tenemos todavía, se demolieron edificios del malecón, pues las olas batieron tan fuerte que crearon conflictos estructurales y los hicieron inhabitables, agregó.

Vista parcial de la ciudad desde el hotel El Castillo.

Foto: IPS_Cuba

En ayuda, acudieron autoridades nacionales, técnicos y obreros de diferentes especialidades, la colaboración internacional con insumos humanitarios y el aporte de Venezuela, que todavía construye un puente derribado por la fuerza de las aguas.

Acudieron también la dirección política, empresas y la Oficina del Conservador de Santiago de Cuba, con orientaciones a partir de experiencias de la recuperación tras el severo huracán Sandy (2010), y la Oficina del Historiador de Camagüey y su equipo, que asumieron el rescate de escuelas y edificaciones del Centro Histórico.

A su juicio, “se ha hecho una ingente labor, pero no estamos satisfechos. Baracoa tiene una faz alegre, no la tristeza post huracán, que fue muy dura, con más de 80 días sin electricidad y dificultades que ocasiona un huracán devastador”.

“Cuando uno sale de la ciudad todavía ve casas a medio reparar, con lonas en el techo y las paredes”, comentó Irene Fernández, nacida hace 70 años en la zona rural.

Devolver el Centro Histórico

“Somos la primera (villa) en el tiempo, la más pequeñita de todas, pero tenemos una particularidad y privilegio: estamos en el mismo sitio donde se fundó el 15 de agosto de 1511 por Diego Velázquez, en la terraza marina”, destacó el historiador.

El Centro Histórico de la villa es también el más pequeño: tiene 24 manzanas y otras 23 medias manzanas declaradas Monumento Nacional el 4 noviembre de 1978.

“Qué decir, está reluciente, casi todas las techumbres rojizas, de tejas francesas, más que españolas, fueron levantadas por los vientos feroces del huracán, pero en estos momentos el Centro Histórico ya está totalmente restaurado y las casas pintadas”, señaló.

Draga en la bahía de Baracoa, detrás la elevación más famosa del territorio, El Yunque.

Foto: IPS_Cuba

“Es un sitio que no tiene la grandilocuencia de San Cristóbal de La Habana, ni lo ostentoso de las edificaciones trinitarias, ni una ventana volada o una medio pilastra camagüeyana, pues nuestra arquitectura responde a un proceso histórico-económico, que no tuvo a la sacarocracia, esa que gestó el neoclásico cienfueguero, o el Santiago caribeño, con su arquitectura propia”, argumentó Hartman.

“Tenemos, sin embargo, una arquitectura vernácula, fundamentalmente de madera, con edificaciones que en el siglo XX adquirieron los códigos del neoclásico, eclécticos, manteniendo un diseño urbano muy sui generis”.

A su juicio, la villa no tiene la grandeza de las grandes ciudades, pero sí “la grandeza de una Baracoa pequeña, primera en el tiempo”.

Aunque la recuperación constructiva es evidente y en los últimos años crecieron las facilidades para el turismo internacional –en alojamiento y gastronomía, tanto estatales como del sector privado-, el huracán, el accidente de avión de mayo pasado y las medidas de Estados Unidos sobre los viajes a Cuba, mantienen deprimido el turismo.

De acuerdo con arrendadores, 2018 ha sido un año “flojo”, con el consiguiente impacto en la economía local, y solo ahora se nota cierto movimiento de visitantes. (2018)

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