Proyecto Acualina difunde saber ambiental en Feria del Libro

La publicación fue financiada por el Fondo de Canadá para Iniciativas Locales

El libro es una herramienta útil para tratar de dejar atrás el analfabetismo ambiental.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 20 feb. – Una nueva propuesta del proyecto ambientalista Acualina pone en manos de personas de todas las edades útiles conocimientos en un atractivo volumen, presentado en la Feria Internacional del Libro, que concluyó este domingo su capítulo habanero para seguir su recorrido por todo el archipiélago.

Financiado por el Fondo de Canadá para Iniciativas Locales, el más reciente minilibro de la bióloga marina Ángela Corvea, creadora de la iniciativa medioambientalista, aborda temas universales de gran actualidad como el cambio climático, recursos naturales, biodiversidad y contaminación.

Según alerta Corvea, “estamos en emergencia planetaria. Cambios valientes se necesitan para modificar nuestros estilos de vida actuales. Luchemos por un mundo mejor. En nuestras manos está el hacer algo ahora, mañana ya será demasiado tarde. El tiempo se agota sin retorno”.

“En un libro, una tarjeta telefónica, un almanaque, para mí es importante llamar la atención sobre este problema que tenemos todos, ya seamos rico o pobres, ya sea en Japón, África o en Cuba, pues a toda la humanidad, de una forma u otra, nos va a tocar el cambio climático”, enfatizó la ambientalista.

Los problemas planetarios son de todos, dijo, “pero las personas mayores debemos velar por niñas y niños, y la idea de este libro dentro del proyecto era justamente llamar la atención sobre el cambio climático y el efecto que tiene sobre el medio ambiente”.

Conceptos elementales sobre cambio climático, calentamiento global,  diversidad biológica, recursos naturales renovables y no renovables, contaminación del agua  y sonora están explicado en un lenguaje ameno y fácil de comprender, para sensibilizar de igual manera a chicos y grandes.

A su juicio, el libro “no es exclusivamente técnico y aunque se concibió para edades entre ocho y 11 años, está destinado al público general como herramienta útil para transmitir y tratar de dejar atrás el analfabetismo ambiental”.

Para llegar de forma atractiva a todos los públicos, fundamentalmente el principal destinatario, la infancia, Corvea se vale de textos breves, acompañados de fotografías, dibujos y gráficos, una visualidad creada por el diseñador e ilustrador Ángel Velazco Hernández.

En su intervención en el pabellón de Canadá –nación a la que está dedicada este año la feria-, la creadora de Acualina explicó que, inicialmente, concibió su proyecto para que les gustara a niñas y niños, pero más que eso, les fuera útil, se convirtiera en un libro de consultas cuando les orienten trabajo sobre estos temas en las escuelas.

Según explicó Corvea a la Redacción de IPS Cuba, además de la publicación del libro, el proyecto que desarrolla con el financiamiento del Fondo de Canadá para Iniciativas Locales incluye talleres con personal de higienización en la localidad de Playa, en la capital cubana, así como una  siembra de mangle en la costa oeste de La Habana.

Feria por dentro

Durante la fase habanera de la Feria Internacional del Libro, en la fortaleza San Carlos de La Cabaña y varias subsedes, miles de visitantes tuvieron la posibilidad de adquirir los libros de su preferencia, asistir a presentaciones, coloquios y encuentros con escritores.

Con expositores y autores de 46 países, el evento editorial más importante del archipiélago sesionó entre el 9 y el 19 de febrero en la capital cubana, dedicado al intelectual Armando Hart y al desaparecido líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro.

Como en ocasiones anteriores, la gente acude masivamente, sobre todo a La Cabaña. Sin embargo, no    pocos se cuestionan qué los mueve hacía allí.

“Para mí, la feria ya no es lo que fue: un espacio al que las personas ansiaban ir para asistir a las presentaciones de libros, donde estaban los autores, ahora van más para esa suerte de bazar que acompaña la feria, traído por expositores de otros países: mochilas, pomos de agua, afiches y pulóver de futbol, algo anda mal”, cuestiona Mario Barrios, traductor.

“Entiendo que a la gente le hace falta recreación y adquirir cosas que no encuentra en otros lugares, y que los niños monten en los aparatos inflables, pero me entristece ver que esa sea la motivación principal”, coincide Laura Ramos, doctora de 42 años.

Según dijo el ministro de Cultura Abel Prieto en entrevista a la prensa local, “el retroceso que ha habido en la lectura en el país, se combinó con cierto espíritu pragmático. Se crearon ofertas comerciales no asociadas a la lectura solamente, como la artesanía, los suvenires…”

A su juicio, “cuando se compara con las Ferias originales, el fenómeno sí se nota más. Se hicieron concesiones a los expositores extranjeros, a los que traían a Walt Disney y la chatarra cultural. Esa distorsión existe y hay que pararla (…) la mercadotecnia desmedida puede convertir en una caricatura aquel sueño fundacional de Fidel. No lo podemos permitir”.

A partir del 20 de febrero la 26 Feria Internacional del Libro recorre el resto de las provincias del país para concluir el 16 de abril, en Santiago de Cuba. (2017)

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