Proyecto cubano resguarda plantas primitivas en Lista Roja

Se trata de las zamias, un género endémico del Nuevo Mundo y con ejemplares muy raros en Cuba.

Un ejemplar de zamia que crece en Cuba.

Foto: IPS-Cuba

La Habana, 10 jun.- Proteger a las Zamias, plantas nativas en peligro de extinción, prácticamente desconocidas pese a su uso extendido en los campos, es el objetivo del proyecto Estado de conservación de poblaciones de Zamiaceae (Cycadales) en Cuba.

La doctora Ramona Oviedo, del estatal Instituto de Ecología y Sistemática (IES), explicó que hoy se reconocen siete especies de zamia en el país, cuyos nombres comunes más frecuentes son yuquilla de ratón, yuca guayará, yuquilla de paredón, yuquilla de sabana y yuca cimarrona.

El género Zamia, endémico del Nuevo Mundo, es uno de los diez registrados de cícadas vivientes.

De acuerdo con la investigadora, “las cícadas son gimnospermas antiguas que están desapareciendo rápidamente por la fragmentación y destrucción de su hábitat, la colecta ilegal para el comercio de plantas ornamentales, las fallas en su reproducción causadas por poblaciones demasiado pequeñas o aisladas y por la escasez de sus insectos polinizadores”.

Entre las amenazas, se encuentran el cambio de uso de las tierras para actividades agrícolas, ganaderas y mineras, erosión de los suelos en pendientes abruptas, incidencia de especies exóticas invasoras, aumento de prolongadas sequías por efectos del cambio climático y hasta el uso local de algunas poblaciones para producir sagú y almidón.

El proyecto, encabezado por la estatal Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, cuenta con el aporte científico del IES, la colaboración de varios jardines botánicos, una red de aficionados a las Zamias, instituciones extranjeras, líderes mundiales en la conservación ex situ de estos grupos botánicos, el Montgomery Botanical Center y el Fairchild Tropical Botanical Garden y su Herbario, ambos de Estados Unidos.

Según Oviedo, “el estudio integral por primera vez establece la prioridad a poblaciones enclavadas en áreas protegidas, dada la mayor garantía que estas ofrecen para la protección y dar seguimiento al manejo, monitoreo y conservación de las Zamias y la diversidad biológica asociada, más aún de cara a los efectos del cambio climático”.

Agrega que, gracias a la iniciativa, Cuba tributa sustancialmente al primer proyecto integral de genética poblacional de estas plantas que se está realizando en el Caribe insular.

La mayor parte de las Zamias cubanas están consideradas como raras, por lo que su categorización integral y estatus de amenazas merecen ser actualizados, sostiene la científica.

También las instituciones implicadas trabajan en la complementación de la información biológica, incluidas las interacciones ecológicas, de distribución, usos y estado de conservación de poblaciones.

El proyecto promovió la donación y siembra de diez taxas de zamias en la Quinta de los Molinos, con el objetivo de fomentar la presencia de plantas nativas, significativas y novedosas en ese parque ecológico de la capital cubana”, explicó Alejandro Palmarola, presidente de la no gubernamental Sociedad Cubana de Botánica.

La plasticidad ecológica de las Zamias les permite vivir en diversidad de hábitats, desde la costa hasta los 900-1000 metros sobre el nivel del mar en las montañas, en alrededor de diez tipos de formaciones vegetales naturales, sus ecotonos y variantes de vegetación secundaria.

Entre los principales usos reconocidos están el empleo de la fécula del tubérculo para preparar sagú, un alimento para niños pequeños y ancianos; la elaboración de almidón para la ropa y raticidas.

Con unas 150 especies a nivel mundial, entre las reportadas en Cuba la más notoria es la palma corcho (Microcycas calocoma), considerada un fósil viviente por su antigüedad y declarada el 5 de junio de 1989 Monumento Nacional.

La palma corcho es el único organismo vivo que ostenta esa categoría en la isla caribeña.
Todas las especies de cícadas están incluidas actualmente en la Lista Roja de especies en alto riesgo de extinción global recopilada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

En general, destaca Oviedo, las cícadas del Nuevo Mundo han sido poco estudiadas, sus muestras en herbario aún resultan incompletas y poco representativas de la realidad de sus poblaciones; por lo que el trabajo de campo actual resulta esencial para obtener un mejor entendimiento de los caracteres botánicos, las preferencias ecologías, la distribución geográfica y las problemáticas para la conservación. (2016)

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