Proyectos educativos e inversiones limpian la bahía de La Habana

Las autoridades aspiran a que la gran bahía de bolsa cambie su uso tradicional de puerto de carga a entorno turístico.

Sanear la comunidad y elevar la cultura ambiental es el propósito de los grupos gestores comunitarios

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 8 abr.- Proyectos educativos y comunitarios se unen a la ejecución de inversiones para reducir los numerosos desechos que ensucian la bahía de La Habana, bajo la coordinación del Grupo de Trabajo Estatal (GTE-BH) que recupera este símbolo capitalino con potencial turístico.

Sanear la comunidad y elevar la cultura ambiental es el propósito del Programa Educativo Medioambiental del GTE-BH, que por primera vez en un festival celebrado en marzo último unió a Grupos Gestores Comunitarios, estudiantes y promotores de los municipios ubicados al este de la cuenca: Regla, Guanabacoa, Habana del Este, Arroyo Naranjo y San Miguel del Padrón.

“No podemos separar la escuela de la comunidad. Los centros educacionales son parte integral de ese espacio, donde también están las industrias y las instalaciones de servicio”, dijo a la prensa local el director del grupo, Santiago Reyes.

Los grupos gestores comunitarios debaten sobre las estrategias ambientales para la ciudad.

Foto: Archivo IPS Cuba

A la par de actividades deportivas, recreativas, culturales y de participación vinculadas al tema medioambiental, en varias comisiones fueron presentadas exposiciones, proyectos, investigaciones y propuestas de estudiantes vinculados a los círculos de interés Amigos de la Bahía como de diferentes comunidades asentadas en la cuenca.

El niño Diego Alfonso Rojas, de la escuela primaria Fernando Chenard Piña, de Regla, presentó un mapa sobre la historia y presente de su comunidad, todo eso mezclado con la naturaleza y qué hacer para cuidarla.

Por su parte, Orlando Salas Hechavarría, del proyecto Finca Rincón del Cristo, expuso cómo recuperaron neumáticos viejos, que pretenden convertir en butacas, para reciclarlos y evitar que sean tirados a la rada.

De acuerdo con Yohana Socarrás, directora de educación ambiental y trabajo comunitario del GTE-BH, no solo hay un mayor número de participantes sino que son superiores también desde el punto de vista cualitativo.

Las exposiciones mostraron intencionalidad, reciclaje de desechos para convertirlos en objetos decorativos mediante tallado de madera, muñequería, alambrería artística, entre otras modalidades de las artes manuales.

Salud de la bahía

Desde la creación del grupo en 1998, disminuye la contaminación y mejoran los indicadores, sobre todo, hidroquímicos de las aguas de la bahía.

“Se estima una reducción de 70 por ciento de la carga contaminante que aportan las fuentes como resultado de la labor de gestión ambiental del grupo en coordinación con los organismos de la administración central del Estado y otras instituciones”, apuntó Socarrás.

Las mejoras se atribuyen también a prácticas de producción más limpias, que tienen en cuenta una disposición adecuada de residuos líquidos y sólidos, además de otras medidas como cierre, traslado y cambio de uso de algunas industrias.

Desde hace dos años, los indicadores se han mantenido estables, en una fase de meseta, lo que indica la urgencia de medidas más drásticas e inversiones, incluidos los sistemas de tratamiento para mejorar la calidad de las aguas, por lo que están en proceso cinco plantas de tratamiento de residuales para los ríos Luyanó y Martín Pérez.

“Un profesor motivó a niñas y niños a crear piezas con zapatos viejos. Con su imaginación, crearon búcaros, centros de mesa, autos de juguete, macetas… Ellos se sensibilizaron con el tema y ya tienen otra visión”, dijo una de las integrantes del jurado de artes plásticas.

“El conocimiento que se incorpora a los estudiantes no es para que quede en ellos, sino para aplicarlo en función de la comunidad, junto a instituciones locales. Mediante las manifestaciones del arte, se exponen de forma amena los mensajes a favor del entorno. Todo tiene un mensaje ambiental vinculado al saneamiento de la bahía”, dijo Socarrás.

De acuerdo con el director del GTE-BH, se están llevando a cabo varias obras que van a incidir decisivamente en la disminución de la carga contaminante que llega a la rada, fundamentalmente por los ríos y drenajes pluviales.

Reyes enumeró la planta de tratamiento de residuales que se concluye para limpiar las aguas del río Luyanó, una de las mayores fuentes de contaminación.

Hace unos meses, se terminó una estación más pequeña que colecta las aguas residuales de la populosa barriada de Mantilla, en el municipio de Arroyo Naranjo, y se trabaja en otra cercana, también para evitar que el Luyanó lleve su carga de desechos a la bahía.

“Aparejado a eso, se deben desarrollar otras acciones de recogida de residuales sólidos en toda la cuenca. El agua puede estar limpia pero los pomos, botellas y otros desechos afectan considerablemente desde el punto de vista paisajístico”, señaló.

En el caso de las labores que se desarrollan en el tramo más antiguo del Malecón habanero, desde el Parque Maceo hasta el Castillo de la Punta, “está conciliado a partir de un estudio liderado por el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría prevenir procesos de inundación y disminuir la carga contaminante aportada por diferentes drenajes”, concluyó. (2017)

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