Saberes cubanos ante desastres se expanden por el Caribe

Cuba fue azotada por 18 ciclones, entre 1998 y 2012, ocho de ellos de gran intensidad.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS-Cuba

La Defensa Civil ostenta un sistema bien engrasado para resguardar la vida humana durante las catástrofes.

La Habana, 20 jun.- La sostenida colaboración en prevención, preparación, recuperación y respuesta ante riesgos de desastres y resiliencia urbana entre Cuba y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) posibilita que experiencias cubanas se extiendan a otras naciones de la región.

Según Claudio Tomassi, representante residente adjunto del PNUD, el proyecto es conocido como CRMI (Caribbean Risk Management Iniciative, por sus siglas en inglés) e involucra a Cuba y otros cinco países del Caribe en un intercambio muy activo de prácticas relacionadas con las catástrofes.

“Cuba exporta sus conocimientos y aprende de los otros países. El proceso de integración regional facilita esos intercambios dentro de lo que llamamos la cooperación Sur-Sur, un elemento clave del desarrollo”, declaró Tomassi durante el IX Congreso Internacional de Desastres, celebrado en La Habana del 17 al 20 de junio.

“Valoramos de muy positiva la labor cubana por eso respaldamos la Defensa Civil y al resto de los organismos implicados en todo el ciclo de prevención y respuesta a los desastres”, destacó el representante adjunto.

Además, el PNUD contribuye a que la manera cubana de enfrentar huracanes y otros desastres “se dé a conocer en países como República Dominicana, Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica e Islas Vírgenes, para que estos puedan adaptar a su realidad lo que estimen oportuno”.

Uno de los temas que este programa de Naciones Unidas impulsa internacionalmente es la resiliencia, en especial frente al cambio climático y desastres naturales y económicos.

De acuerdo con Tomassi, en el congreso se abordó particularmente la resiliencia frente a eventos naturales extremos. Para él, este es un tema crucial porque “en los centros urbanos el efecto es de mayor magnitud y afecta a más población”.

El PNUD apoya planes de ordenamiento territorial de las ciudades y la organización en la preparación y respuesta ante los desastres en diferentes países.

También aboga por la prevención mientras llama y enseña a construir de forma más resiliente y a cómo organizar los servicios que tengan en cuenta la posibilidad de ocurrencia de desastres naturales.

“En Cuba”, dijo, “esa línea de trabajo se ha intensificado después del huracán Sandy, que afectó en 2012 a Santiago de Cuba”, la segunda ciudad más importante de la nación caribeña.

El PNUD pone en contacto a las contrapartes cubanas con las buenas prácticas de resiliencia en ciudades, en dependencia de la tipología de las amenazas.

“No existe un modelo porque los países y realidades del mundo son muy variados. No traemos una receta precocinada sino que mostramos aquellas experiencias con aspectos exitosos y triangulamos para ver cuáles se pueden aplicar a la realidad cubana”, explicó.

Bajo el lema “Por un mundo más seguro” y con la participación de representantes de una veintena de naciones, la cita se enfoca en la gestión para la reducción de riesgos, adaptación al cambio climático y necesidad de establecer un proceso de fortalecimiento de la resiliencia mediante la capacitación, ordenamiento territorial y participación comunitaria integral.

Tomassi valoró de manera positiva la inclusión en los análisis de tópicos como los derrames de hidrocarburos y sismos.

Aunque “en el caso de Cuba los riesgos mayores son, por su frecuencia, los asociados a los ciclones, existen otras amenazas reales”, argumentó.

Otro asunto que toma fuerza en el ciclo de la prevención y preparación es el género, porque considera la participación de las mujeres en su doble característica,  como individuo y por el rol asignado en el  ámbito familiar, apuntó el especialista en el congreso.

En la inauguración, el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, destacó que a principios del presente año la población mundial sumó 7.200 millones de personas, con mayores desigualdades sociales y diferencias entre ricos y pobres.

“La mitad  habita en ciudades y para 2050 se espera que esta cifra ascienda al 70 por ciento”, detalló.

A su juicio, “se necesita incrementar esfuerzos para lograr verdaderas ciudades resilientes sobre la base de una gestión  de riesgo integral y eficaz, que asegure una correcta planificación urbana y rural, el uso adecuado del suelo y el ordenamiento territorial como elementos clave”. (2014)

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