Sequía en Cuba sofoca a hogares y el sector económico

El país necesita precipitaciones sostenidas y suficientes para revertir el problema.

En la actualidad aún se fuga 45 por ciento del líquido bombeado por salideros y roturas en las redes de distribución y dentro de los hogares.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 9 may.- Con 260 fuentes de abasto de agua con decrecientes niveles, la sequía sigue tocando a las puertas de los hogares de miles de cubanas y cubanos y a sectores económicos, fundamentalmente la agricultura.

Datos del estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) indican que unas 70.000 personas en el archipiélago reciben el líquido diariamente mediante camiones cisternas, dentro del millón de quienes sufren algún tipo de limitación por la prolongada falta de precipitaciones.

De acuerdo con Abel Salas, vicepresidente primero del INRH, al resto de esa población se les alargaron los ciclos de servicio de agua por la red.

Las mayores carencias se concentran en la oriental provincia de Santiago de Cuba, donde los residentes reciben el servicio normal con ciclos superiores a los 20 días.

Según un directivo del grupo extrahotelero Palmares, el agua llega cada 30 días y las personas han adoptado sus estrategias de abastecimiento, que recuerdan a etapas anteriores de severa sequía en ese territorio.

Los embalses están a 47 por ciento de su capacidad, por debajo de la media histórica para esta etapa del año, en tanto existen diez provincias con llenado inferior a 50 por ciento. Entre los territorios con mayores descensos se encuentran Camagüey, Guantánamo, Ciego de Ávila y Granma.

“Ya casi nos habíamos olvidado de lo que es no ver entrar el agua días alternos. Solo ahora uno se percata de cuánto se despilfarra con una pila o un sistema de inodoro descompuesto”, confesó Héctor Fernández, residente en la central ciudad de Camagüey.

Aunque los pronósticos de lluvia para el próximo mayo indican un comportamiento favorable de las precipitaciones en ese primer mes del período lluvioso, las autoridades orientan enfatizar en la percepción de riesgos asociados a la sequía, además de potenciar el uso racional y el ahorro del recurso.

Para Antonio Vladimir Guevara, director del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, “los volúmenes acumulados no resolverán los déficits existentes, al requerirse precipitaciones sostenidas y suficientes para revertir el problema de la sequía hidrológica”, que se visualiza en embalses y acuíferos, los cuales no cuentan con los volúmenes necesarios para abastecer a la población.

La sequía iniciada hace algo más de un año, considerada por los especialistas como entre “severa y extrema”, es la más grave de los últimos años y afecta a 75 por ciento del territorio cubano, según un estudio del mencionado centro.

En marzo, el quinto mes del periodo estacional poco lluvioso, que se extiende de noviembre a abril en Cuba, se reportaron totales de lluvias por debajo de la norma en las tres regiones del país. Al cierre del pasado mes, 26 por ciento de todo territorio nacional registró déficits en sus acumulados.

En los primeros 20 días de abril de 2016, el acumulado nacional de precipitaciones se ubica en 21,9 milímetros, lo que confirma un 30 por ciento de la media histórica en esa materia.

Ello ha obligado a las empresas estatales de sectores como la agricultura, la salud o el turismo a aplicar normas para la planificación de los consumos anuales de agua.

En el caso de la agricultura, se decidió disminuir en algunos territorios la siembra de arroz, por el elevado volumen de agua que requiere este cultivo.

“Tenemos restricciones en Pinar del Rio, Sancti Spíritus, Camagüey y Granma con el tema del arroz, toda vez que los embalses que tributan a ese cultivo están muy deprimidos y hubo que restringir la siembra y preparación de tierras debido a esa razón”, dijo un funcionario del INRH.

La baja disponibilidad del líquido dictó también la siembra de aquellas variedades con menores demandas hídricas en la agricultura urbana y suburbana y la ampliación de los ciclos de riego en aquellos lugares donde existen sistemas de regadíos.

El sector agropecuario consume entre 60 y el 70 por ciento del total de agua empleada con fines productivos.

En el sector de la recreación, se prevén limitaciones con el recurso agua para la temporada de verano que se avecina, según dijeron a la prensa especialistas del grupo Campismo Popular, que explota unas 92 instalaciones a lo largo del archipiélago.

Si bien el agua está escasa, “la principal fuente es tratar de reducir la que hoy se pierde, con un uso más racional y eficiente”, indicó.

Ante tal panorama, se construyen obras emergentes, entre ellos trasvases, y se ha puesto en marcha de un programa para la supresión de salideros.

Según el vicetitular del INRH, se han disminuido los volúmenes de agua que se pierden a través de las conductoras, las redes de distribución y las intra-domiciliarias, además de los grandes canales de la agricultura.

Pero en la actualidad aún se fuga 45 por ciento del líquido bombeado por esos sistemas, precisó Salas. (2016)

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