Medidas económicas necesarias para Cuba

El tiempo apremia y la ciudanía espera resultados. Diez propuestas desde la academia.

Los economistas proponen ideas basadas en lo aprendido, los hacedores de política proponen también ideas, los políticos proponen e implementan. Pocas veces coinciden, y no tienen por qué coincidir en todo, pero lo que tal vez no quieren entender los directivos es que siempre hay un tiempo político y ese tiempo apremia en Cuba. Por ende se necesita una fuerte inyección que permita ofrecer resultados concretos, no esfuerzos.

Remesas a Cuba. Mito o realidad, tras la ruta del dinero

Cuba necesita dar pasos novedosos para que una cuantía considerable de la remesa que llega al país y se destina al consumo, fundamentalmente, pueda emplearse en la inversión y el crecimiento económicos.

Las remesas son un suceso mundial, que alcanza a varios países. Una buena parte de ellos suelen ser países emisores, a partir de la existencia de una población que ha emigrado[1] hacia escenarios de economía desarrollada. Esa comunidad se ha convertido en emisor de divisas a sus respectivas naciones de origen, por lo general menos desarrolladas.

Alternativas para un nuevo modelo empresarial cubano

Las empresas estatales deben situarse en el centro de la estrategia.

El proceso de actualización del modelo económico y social comienza en 2010. Después de transitar diversas etapas, en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) se aprueban dos documentos trascendentes: la Conceptualización del modelo económico y social y el Plan al 2030, con la visión de país.

Cotidianeidad y tiempos políticos para un socialismo posible

A la manera de las leyes-hipótesis de gravitación universal, el espacio-tiempo de lo económico-político se expande y contrae con el peligro de ocasionar un bing-bang social, ante el cual es preciso concretar ideas, más allá de las intenciones de los discursos y las generalidades.

El propósito de estas muy breves notas es el de compartir ideas que pueden instituirse como nodos esenciales en la realidad de nuestro tiempo socioeconómico-político nacional (que difiere del tiempo de la realidad y las necesidades emergentes cotidianas) –con las urgencias que se requieren–; lo que, incluso, puede tener repercusiones internacionales positivas que aporten a modelos de socialismos posibles, sin comprometer los ideales solidarios y emancipatorios a los que se pudiera aspirar.