¿Qué haría usted en su ciudad para hacerla menos vulnerable a un huracán de gran intensidad?

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7 comentarios

  1. Tony D Estefano

    Muy sencillo: construir millares de lugares seguros como refugio porque los muertos y heridos van a ser de cientos de miles.

  2. Luis Rey Yero

    Dificil de responder porque mi ciudad cumple medio mileno el próximo año y hay muchas casas antiguas y de estructura endeble.

  3. Martha

    Los fenómenos meteorológicos por estar situados geográficamente en la llamada ‘Mar de las Antillas”, tiene sus retos, durante siglos el país no se ha movido mucho de lugar-aunque con los temblores y otros fenómenos telúricos que por el efecto mariposa han ocurrido y seguirán ocurriendo, si hay desplazamientos de las fallas tectónicas y con ello movimiento de sus tierras y aguas subterráneas-con esta paréntesis si deseo dejar bien expreso que existe otro movimiento: LAS MIGRACIONES DENTRO DEL PAÍS QUE SI HAN CONTRIBUÍDO A LA VULNERABILIDAD PARA ENFRENTAR HURACANES DE ALTA INTENSIDAD, motivos son más que suficientes, con solo llegarnos a Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Luyanó, Víbora, La Lisa y hasta el Municipio élite Playa y Plaza de la Revolución, por doquier encontramos sobre la base de construcciones que datan de la década del ’40 del pasado siglo y algunas aún mas viejas, el más rotundo INVENTO CUBANO: LAS BARBACOAS, pensar que esto no AFECTA, es ir en contra de la FÍSICA, el peso que se le anade a las paredes laterales donde se introducen las vigas que la sostendrán-las cuales según el poder monetario van desde madera hasta cabilla con hormigón fundido-a lo que se les suma la placa y sus habitantes con muebles de todo tipo, antes los fenómenos meteorológicos, CLARO QUE AFECTA Y EN GRAN MEDIDA, HASTA LAS REDES HIDRAULICAS SE VEN AFECTADAS, DE AHÍ TANTAS Y TANTAS FOSAS REVENTADAS PORQUE EL VOLUMEN DE DESECHOS ES SUPERIOR PARA LO UE FUE CONSTRUIDO ESOS DESAGUES INDEPENDIENTEMENTE DEL DETERIORO CONSTRUCTIVO, PASADO CERCA DE UN SIGLO Y EL POBRE MANTENIMIENTO DE LAS MISMAS.SOLUCIÓN: LA DENSIDAD POBLACIONAL POR Km CUADRADOS-estaría dentro de uno de los factores de riesgo

    LA DEMOLICIÓN DE HABITACIONALES NO CUANDO OCURRA EL DERRUMBE -que en muchos casos no ha traído pérdidas humanas pero en OTROS CASOS SIIIIIIIIIIII DE CONJUNTO CON PLANIFICACIÓN FÍSICA- como se está haciendo ahora CITMA para las construcciones tan cercanas a la línea costera para preservar las DUNAS-revisar el estado constructivo por levantamiento zonal, mapear la ciudad, localizar los puntos más vulnerables de penetración del mar y efecto de los vientos huracanados.

    SIEMPRE DESEO NO EXTENDERME, PERO SUS PREGUNTAS ME PROVOCAN ANÁLISIS. LES REITERO LAS GRACIAS.

    MARTICA

  4. Victor Fowler Calzada/ escritor cubano

    Creo que la pregunta -que hace suponer que una ciudad puede ser protegida antes de que llegue el huracán- necesita ser complementada con otras dos: a) ¿cómo preparar una ciudad para que sea lo más manejable posible en caso de ser golpeada por un huracán?; y b) ¿cómo facilitar, por adelantado, la recuperación de una ciudad que tiene altas posibilidades de ser golpeada por un huracán?

    Perdona que introduzca una historia personal: hace años, cuando uno de nuestros huracanes categoría 5 arrasó Isla de Pinos, quedé horrorizado al contemplar un reportaje de televisión en el que se mostraban los destrozos sufridos por una escuela; dentro de ellos, la imagen resaltaba los angujlares de varias ventanas, doblados por el viento, y el interior expuesto de varias computadoras rotas, interior en donde destacaban los discos duros. Como mismo la visión de un almacén de azúcar, creo recordar que en Camagüey, en donde miles de sacos se habían perdido por la lluvia (cuando el viento arrancó el techo de frágil fibrocen y el agua entró de modo masivo).

    El caso es que, a partir de aquí, viví un mes de absoluta dedicación monástica a leer acerca de huracanes, desastres y protección, del cual todavía conservo más de 200 artículos de diversas partes del mundo y temas asociados. Leí acerca de formas de construir casas para que ofrezcan la menor resistencia posible al aire; de proteger las ventanas con planchas de plywood de una pulgada de ancho (¡ah, quién las tuviera!) o de metal; acerca de varios métodos de obtener agua potable después de un desastre; leí sobre las maneras de enterrar cabillas en vertical -30 centímetros bajo tierra y 30 por encima- detrás de los tablones que forman paredes en una casa de campo y así ofrecer algo más de resistencia a la fuerza del viento; busqué información acerca de supervivencia sin electricidad y descubrí (entre campistas y granjeros) todo un mundo de lámparas, radios, televisores, ventiladores e incluso cocinas de energía solar; entre las cosas que ahora recuerdo, recuerdo las ventajas de tener en la casa, colocado en lugares estratégicos y antes del huracán, una especie de kit básico de supervivencia con medicinas, alimentos secos, latería, vendas, etc.; y, finalmente, quedé convencido de la necesidad de elaborar, tornar de conocimiento imprescindible y cumplimiento obligatorio un conjunto de protocolos claros y extensos acerca de cómo proceder ante uno de estos eventos destructivos.

    Al final de tanta lectura (un mes sin casi descanso en las madrugadas) me sorprendió la ingenuidad con la cual -pese a estar comprendidos en una zona de permanentes huracanes- los cubanos reaccionamos y apenas nos preparamos para lo que es, en rigor, una especie de destrucción garantizada anual. Lo principal que debemos de entender es que no hay nada que podamos hacer para impedir -más temprano o tarde, en algún punto de la geografía nacional- la presencia de uno de esstos monstruos de la naturaleza. Soluciones como la construcción de viviendas en forma de domo (en algún sitio leí que casas de madera con esta estructura soportarían, en hipótesis, vientos de hasta 500 kilómetros por hora) o la protección de ventanas con cortinas de aluminio están fuera de las posibillidades económicas de la población; pero la educación para desastres (con el concurso de arquitectos, médicos, epidemiólogos, electricistas y todo tipo de personal experto en estas situaciones) es algo que -para un país con las condiciones de Cuba- debiera de ser mandatoria.

    Puesto que la mejor manera de prevenir es adelantarse, creo que se debiera de crear un grupo permanante dedicado a recopilar y procesar información (del mundo entero) acerca de cómo manejar desastres y -sobre todo esto- qué soluciones prácticas, populares y de bajo costo, aplicar para disminuir sus efectos o prevenirlos. Si este es un punto uno, entonces sería el:

    dos – Elaborar, imprimir y distribuir de manera masiva materiales que enseñen a la población como prepararse para desastres, cómo reaccionar durante ellos y que, en fin, ayuden a crear una suerte de «saber» o «cultura» del desastre.

    tres – Elaborar, y tornar de obligatorio conocimiento y aplicación para todos los trabajadores y personal en general aquellos protocolos que, para casos de desastre, sean elaborados para los centros de estudio y/o laborales.

    cuatro – Dar un impulso real, partiendo de la coordinación con todas las instituciones dedicadas a la importanción, del uso masivo de la energía solar entre la población; muy especialmente en lo que toca a la adquisición y venta de aparatos como radios, lámparas, calentadores, ventiladores, cocinas, televisores, etc. que funcionen con esta energía.

    La memoria de largas noches sin luz después de un huracán es triste, de modo que en la primera oportunidad que tuve -y gracias a la bondad de un amiga viajera- he podido tener una pequeña lámpara que se carga mediante la luzs del sol. No importa que su brillo sea tenue, pues sé que en la oscuridad absoluta del apagón, ese pequeño resplandor va a cobrar la belleza de la gloria.

  5. Luis Lecha

    1. Explicar a la población sistemáticamente que ese peligro es real y que debe estar preparada para enfrentarlo.
    2. Planificar los costos para el soterrado progresivo de las redes eléctricas y telefónicas.
    3. Identificar las zonas más vulnerables de la ciudad y elaborar planes de contingencia para la protección de sus pobladores ante el impacto de un huracán.
    4. Desarrollar a más largo plazo un programa de adaptación para la convivencia con los huracanes, basado en el fortalecimiento progresivo de la infraestructura constructiva y en el reordenamiento territorial urbano.

  6. Norges

    Soy de Santiago de Cuba y hace un año paso por acá el Huracan Sandy y me di cuenta que la mayor parte de las afectaciones se deben a las condiciones deplorables en las que se encuentra el fondo habitacional en la ciudad.

    Para hacer a mi ciudad menos vulnerable, yo crearía los mecanismos para que los ciudadanos puedan tener casas más resistentes y buscaría que estos mecanismos dependieran menos del estado y que lleguen por la vía de la autogestión de los ciudadanos. En mi ciudad por ejemplo, potenciaría el turismo de ciudad de manera este dinero que entra al país se “derrame” hacia los pequeños empresarios y por ese camino a toda esta parte de la economía.

  7. Andrés Olivera

    Entiendo que la pregunta tendrá las respuestas en tanto el rol que se asuma para contestarla.

    En el rol de simple ciudadano miembro de mi comunidad, mi contribución para recurir la vulnerabilidad de la ciudad a un gran huracán podría traducirse en:

    1. Mantener en condiciones seguras mi casa y mi entorno, en dependencia de mis posibilidades económicas,buscando asesoría autorizada cuando haga nuevas construcciones o adiciones. Tener especial atención a la seguridad de mi techo y de mis paredes y cierres hacia el exterior.

    2. Influir sobre mi comunidad para que exista una vigilancia y acción sobre el estado del entorno urbano, sobre todo en lo referente a las alteraciones de la infraestructura, las edificaciones ruinosas, las condiciones de inseguridad, la acción perjudicial de quienes (ciudadanos e instituciones) hacen obras constructivas improvisadas o sin condiciones seguras.

    3. Intervenir en los espacios de participación ciudadana (asambleas de electores en la circunscripción, reuniones de la comunidad en los comités de defensa de la revolución, cartas a órganos de información masiva, etc.)solicitando y exigiendo que los órganos de gobierno y de administración y otros actores institucionales tomen acciones para la reducción de vulnerabilidades en la ciudad y aumenten su resiliencia o capacidad para soportar el impacto de los huracanes y sobreponerse a ellos.

    Si para responder la pregunta asumiera hipotéticamente el rol de una institución encargada por mandato de contribuir o asegurar las condiciones para reducir vulnerabilidades, minimizar riesgos y desarrollar resiliencia en la ciudad, colocaría en prioridad:

    1. Continuar la divulgación, educación y capacitación ciudadana y de actores institucionales, en la reducción de vulnerabilidades y riesgos y en la reducción de condiciones para el desastre.

    2. Hacer más accesibles a la población (en recursos materiales y en precios asequibles) los productos, materiales y servicios que permitan su acción por esfuerzo propio en aumentar la seguridad de sus casas y del entorno urbano a su cargo.

    3. Coordinar mejor políticas de desarrollo, procesos inversionistas y acciones concretas para que todo lo que se haga en la ciudad, en materia de nueva construcción, gestión, conservación, etc. se haga bajo criterios de reducción de riesgos y aumento de la resiliencia.

    4. Aumentaría el control, la exigencia y los mecanismos de enfrentamiento a la indisciplina social en la ciudad (para ciudadanos e instituciones), para eliminar las acciones contraproducentes y que generan nuevos peligros en las ciudades.

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