¿Qué piensa del tratamiento que hacen los medios de comunicación cubanos sobre el envejecimiento de la población y la baja fecundidad?

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2 comentarios

  1. Maria Elena

    María Elena
    ¿Qué piensa del tratamiento que hacen los medios de comunicación cubanos sobre el envejecimiento de la población y la baja fecundidad?
    El tema del envejecimiento de la población y la baja fecundidad tiene muchas aristas, y aunque son dos aspectos íntimamente relacionados, creo que es conveniente un análisis por separado para después generalizar.
    Se conoce que existió una explosión demográfica en los años 60, acompañada de toda una serie de mejoras en las condiciones de vida de la población; las medidas tomadas por el gobierno revolucionario favorecieron una elevación de la calidad de vida, que se vio reflejado en un incremento de la tasa de natalidad, pero esas personas hoy están en el rango de edades de los 50 años.
    La situación actual es el resultado de una tasa migratoria alta, sobretodo en jóvenes, y bajas tasas de natalidad con un reemplazo poblacional en declive. La situación es que las mujeres no quieren parir, además de que aparentemente existe una baja de la fecundidad. (Digo aparentemente porque no tengo estadísticas al respecto, sería conveniente indagar si realmente la fecundidad ha descendido, o es que las parejas no desean tener hijos).
    Si hay una población envejecida y una alta tasa de emigración de la población en edad reproductiva se pueden vaticinar muchas cosas nada buenas: ¿Qué población económicamente activa está disponible para dentro de 15-20 años, cuando los profesionales actuales estén jubilados?. Por otra parte, dispone el país de servicios médicos destinados a la atención de ese segmento de la población. No creo que sean los geriatras los especialistas de la salud que predominen. Por otra parte, muchas personas activas laboralmente se ven afectadas por tener que dedicarse a cuidar de sus padres de más de 70 años, porque también se ha elevado la esperanza de vida. En estos momentos la proporción de hogares de ancianos por provincias está muy por debajo de las necesidades reales, también se puede buscar la opción de un asilo temporal, solo de día, lo que ayudaría a muchos trabajadores afectados para cuidar de sus padres. La extensión de la edad de jubilación ha sido una medida poco popular y muy cuestionada, que no resuelve el problema porque definitivamente ese sector de ancianos laborales tiene a la larga que morirse o jubilarse y también ocupan plazas que no están disponibles a los jóvenes con capacidades y deseos e intereses laborales.
    Otra cara del problema es que las condiciones del país no son estimulantes para que las parejas traten de procrear. No se dispone de vivienda propia (muchas veces coinciden en un hogar hasta 3 generaciones), los salarios no cubren las necesidades, la canastilla de un niño (a), cuestiones elementales, no lujos, es casi inexistente en el mercado, la libra de malanga tiene precios bastante altos, y hasta las plazas para los círculos infantiles son limitadas, por solo citar algunas. Pienso que se requiere buscar intensivos a la maternidad, las facilidades para obtener una casa, una remuneración a partir determinado número de hijos, abastecimiento en el mercado de recursos básicos para los primeros años (cuna, colchón, canastilla, etc). Curiosamente, la prensa se ha hecho eco de la falta de condones en el mercado…..
    Tengo la impresión de que los medios de comunicación hacen análisis parcializados de esta situación, buscan justificaciones y evasivas. Creo que hay que aportar datos, buscar estadísticas de nacimientos, emigración por edades, cantidad de geriatras y asilo de ancianos por provincias, estrategias y prioridades de atención a las provincias más envejecidas, un análisis similar con círculos infantiles, y estos datos compararlos con la población laboral; en fin se pueden hacer muchos estudios para tener una visión más clara, lo que permitiría ser más objetivos. Además de ser más críticos, transparentes, y no solo señalar problemas, también pensar en propuestas de solución.

  2. Monica Baró Sánchez

    Creo que el principal problema en el tratamiento del tema de la baja natalidad en Cuba radica en el enfoque, en el osicionamiento que expresan los trabajos periodísticos frente a la realidad. Son múltiples las críticas que circulan por la blogosfera cubana y las redes sociales en estos días, sobre todo con respecto a la visión patriarcal y conservadora de los trabajos, pero lo más grave, a mi juicio, es la manera en que se opacan las causas senciales del problema, al colocarlas al mismo nivel de otras menores, que vienen a ser excepciones, como el hecho de que las mujeres no se reproducen por motivos profesionales.

    Y si bien es cierto que el afán de superación intelectual, de independencia, que hemos ganado las mujeres en Cuba es una variable
    que se debe considerar, no es la que impide o dificulta que las mujeres tengamos hijos o hijas, pues como nuestras madres han demostrado, y también otras mujeres del mundo, el trabajo o la profesión no es incompatible con la maternidad. Es posible continuar estudiando y buscar realizar nuestras metas profesionales con una familia.

    La variable importante, a mi criterio, que queda totalmente disminuida cuando se sitúa como si fuera una más, es la económica,
    que el salario sencillamente no alcanza para formar una familia. Y la emigración es a su vez un efecto de este problema, no una causa
    más de la baja natalidad. Sin embargo, se aborda lo económico con una superficialidad que indigna, y se intenta hacer pasar por regla
    general una excepción -el hecho de que las mujeres no paren, o paren una sola vez, por estudio o trabajo, cuando esos casos son los menos-.

    Porque lo primero que se pregunta una mujer con sentido común cuando quiere ser madre es si tiene las condiciones elementales para
    garantizar el bienestar de un ser humano, de un niño o niña, para satisfacer sus necesidades alimentarias, educativas, recreativas.
    Pero esa pregunta acerca del poder adquisitivo del salario -no del poder adquisitivo de una remesa de Estados Unidos- no se penetra con
    el rigor periodístico que corresponde. No basta con presentar los precios en cuc de la canastilla en las tiendas, ni con decir que con
    el salario no alcanza, o que la canastilla asignada llega tarde y es insuficiente, por no decir que de un simbolismo rídiculo. Eso lo
    sabe todo el mundo y es cuento viejo. Que los medios lo cuenten ahora como si estuvieran descubriendo el agua tibia, lejos de
    orgullo debería darnos verguenza.

    Es necesario que se indague en las políticas económicas que va a impulsar el gobierno para solucionar la verdadera causa del problema, cuestionar, confrontar fuentes, preguntarse sobre el impacto que está teniendo ya para el país la impresionante emigración que estamos sufriendo, y sobre todo, evitar la mentira de
    que con el salario sí alcanza porque la educación y la salud son públicas, puesto que salud no es solo atención en caso de enfermedad
    o urgencia, cuando te rompes un brazo y te colocan un yeso -quiera la suerte que te lo coloquen bien-, salud es prevención, es
    alimentación, higiene, descanso, recreación, y con 20 cuc mensuales, ningun trabajador cubano puede cubrir su salud, entendida en ese sentido amplio no reduccionista, y además, la de un niño o niña -que por cierto necesita ropa, zapatos y aunque sea un juguete-.

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