Analizan vigencia del ideario de Camilo Torres

Hombre de pensamiento y acción, fue pionero de la teología de la liberación y se unió en 1965 al rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

Jorge Luis Baños/ Tomado de IPS Cuba

En el foro se analizó también el diálogo de paz que desarrollan en La Habana representantes del gobierno y de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La Habana, 15 feb.- La vida y obra del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo, la vigencia de su pensamiento en el contexto actual de Colombia y su huella en Cuba, centraron la atención de un Foro Permanente del Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR).

Insertado en el programa de esa organización no gubernamental por su aniversario 30, este jueves se realizó un panel con los temas Desafíos de la paz en Colombia y Camilo Torres, apuntes desde Cuba.

Camilo Torres Restrepo (1929-1966) fue un presbítero católico colombiano, considerado prototipo del cura guerrillero y pionero de la teología de la liberación. En noviembre de 1965 decidió trasladar su sacerdocio católico de la teoría revolucionaria a la práctica guerrillera y se unió al Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Torres Restrepo murió el 15 de febrero de 1966, durante la primera acción armada en la que intervino, contra un destacamento del ejército colombiano.

Las disertaciones del encuentro estuvieron a cargo del colombiano Abilio Peña Buendía, miembro de la Comisión Intereclesial Justicia y Paz de Colombia, la profesora cubana Vivian Sabater, de la Facultad de Filosofía, Sociología e Historia de la Universidad de La Habana y Reineiro Arce, rector del Seminario Evangélico de Teología.

Sabater recordó cómo se introdujo y extendió en Cuba, a finales de los años 60, el ideario de Torres y consideró que “su espíritu, su pensamiento, su acción, rebasan ampliamente las fronteras colombianas”.

“Como paradigma de revolucionario su muerte física no ha podido evitar su presencia engrandecida en el pensamiento y la acción de los revolucionarios de ayer y de hoy y servirá por siempre de simiente de las nuevas generaciones de revolucionarios en cualquier parte del mundo”, destacó.

Para la profesora universitaria Vivian Sabater “volver, una y otra vez, a reflexionar sobre la vida y el legado de Camilo Torres, más allá de la anécdota, ubicándola en toda su dimensión conceptual, política y ética, no constituye un acto de nostalgia, sino un reconocimiento de que su búsqueda “rebasa los límites de las fronteras cosmovisivas religiosas y se ubica allí donde le es útil a todo hombre bueno y revolucionario”.

Arce se refirió al impacto del pensamiento de Camilo Torres sobre los cristianos en la isla y la significación de las jornadas que llevaron su nombre, cuya primera edición tuvo lugar en 1967, para conmemorar el primer aniversario de su muerte y se sistematizaron a partir de 1971, gestadas por el Centro de Estudios del Consejo Ecuménico de Cuba.

El rector del Seminario Evangélico de Teología recordó cómo los años 70 fueron una etapa de lucha ideológica dentro de las iglesias y de discriminación hacia los cristianos que habían optado por participar en la revolución, tanto desde la iglesia como de los comunistas, por lo que no había espacios para ellos.

“Las jornadas Camilo Torres que comenzaron en 1971 – en cuyas dos primeras ediciones participó Isabel Restrepo, madre de Torres-, fueron el lugar de reflexión teológica de un grupo minoritario, frente a otro mayoritario que no se comprometía con la revolución”, consideró Arce.

“Sirvieron para la unidad de los cristianos y los marxistas, pero no una unidad teórica, fue el momento de los diálogos de cristianos y el marxismo en Europa, que nos presentaba otra manera de dialogar, que era la acción a favor de la justicia, por el socialismo, el rechazo al anticomunismo”, señaló.

A juicio de Arce, las jornadas sirvieron también para visualizar la importancia de la reflexión teológica de la dignidad humana y el ser humano como centro de la relación de Dios, y de respetarlo en toda su naturaleza.

Abilio Peña, de la Comisión Intereclesial Justicia y Paz de Colombia, se refirió a la realidad que vive hoy su país, las desigualdades sociales, las inequidades en la distribución de las riquezas y las tierras, los desplazamientos forzados de millones de personas y los altos gastos militares, superiores a los de la salud y la educación juntos.

Peña detalló interioridades de los acuerdos logrados hasta el momento en los diálogos de paz que desarrollan en La Habana el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que en su opinión muestran que el gobierno de esa nación sudamericana no está realmente interesado en alcanzar la paz.

En el encuentro se abordaron asuntos como la unidad, las similitudes entre Torres y el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara (1928-1967), el concepto de amor eficaz defendido por Torres, así como su mandato de que “el deber de todo cristiano es ser revolucionario y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”.

También se lanzó la propuesta de crear el espacio de debate y reflexión Camilo Torres, que se propone tributar al proyecto ecuménico que aspira cimentar una opción socialista de emancipación humana dentro del mundo cristiano latinoamericano, contribuir al debate político, rescatar el pensamiento del cristianismo revolucionario y la teología de la liberación.

Algunas de las temáticas que se abordarían serían Camilo Torres, su praxis y pensamiento; movimiento camilista y revolución; espiritualidad y militancia, cristianismo y marxismo, una alianza estratégica; la hegemonía cultural del capitalismo y la teología de la prosperidad. (2014)

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