Base naval de Guantánamo a las puertas de su centenario

La base naval de Guantánamo, único enclave militar de Estados Unidos en un país socialista, rige la vida de los habitantes de esta región de Cuba desde comienzos del siglo XX.

Buques estadounidenses en la Bahía de Guantánamo, 1927

Foto: Tomado de blogstop.com

La Bahía de Guantánamo fue descubierta por Cristóbal Colón durante su segundo viaje a América, el 30 de abril de 1494, pero los colonizadores españoles no pudieron apreciar las condiciones que la harían codiciada por ingleses y, más tarde, por los estadounidenses.
Cuenta la historia que en julio de 1741 el almirante inglés Vernon desembarcó con 6.000 hombres en el territorio, con el objetivo de tomar la región oriental de la isla. Fue allí donde estableció su base de operaciones y donde fundó un poblado llamado Cumberland.

Debido a los constantes ataques de españoles y criollos y a su inadaptación al caliente clima de la zona, los colonizadores se marcharon, dejando tras de sí unos 2.000 cadáveres. A partir de este hecho el gobierno colonial tomó conciencia de la importancia de aquel sitio.

El actual municipio de Caimanera, territorio donde se encuentra la Base Naval de los Estados Unidos en Cuba, y la provincia de Guantánamo comenzaron a crecer a inicios del siglo XIX como resultado de la emigración de colonos franceses temerosos de las rebeliones de esclavos en Haití. Allí fomentaron cafetales, algodonales, ingenios azucareros, cacaotales, así como frutales y tabaco. Además emprendieron la cría de ganado porcino y vacuno. En 1871 el número de habitantes ascendía a 19.000, de los cuales los esclavos representaban el 44 por ciento. Pero…

LOS VECINOS DEL NORTE
También a inicios del siglo XIX, en 1805, el entonces presidente norteamericano Thomas Jefferson preconizó la anexión de la isla a la Unión y sus argumentos se basaron en el hecho de que podía ser utilizada contra la seguridad de su país.

Hacia 1823, el secretario de Estado John Quincy Adams enunció su tesis de la “fruta madura”, en la que planteaba que Cuba caería inevitablemente en manos de Estados Unidos.

Durante ese año, el presidente James Monroe expuso la doctrina que lleva su nombre, en la que advertía a las potencias europeas que América era sólo para los “americanos”. Este era el resultado de la lógica expansionista del imperio norteamericano expuesta por A.T. Mahan, el historiador naval más notable del mundo, en The Influence of Sea Power upon History 1660-1783, publicado en 1890.

Otro de sus artículos aparecidos en 1890, “Los Estados Unidos Miran al Exterior”, según Russell F. Weigley en The American Way of War: A History of the United States Military Strategy and Policy, ” estableció una filosofía del poder naval relacionando la grandeza nacional, la prosperidad y el comercio con el imperialismo y la consecuente expansión de la Marina”.

Mahan consideraba que las líneas de comunicación tenían muchísima importancia en la guerra naval. De hecho, aseguraba, la gran ventaja que el poder naval puede ofrecer a la nación que lo posee, es el control de las comunicaciones; y un poder naval de dimensiones globales ofrece el control de las comunicaciones mundiales.

De acuerdo a su concepción “Las comunicaciones marítimas son el elemento más importante del poder y estrategia de las naciones. La capacidad de asegurar las propias comunicaciones e interrumpir las del adversario está en la raíz del poder nacional y es una prerrogativa de las potencias marítimas.”

Para lograr los postulados de Mahan, y controlar las líneas estratégicas internas de comunicación en el Hemisferio Occidental se debía construir un canal en el istmo centroamericano bajo control estadounidense. Para proteger el canal, Estados Unidos debía evitar que potencias extranjeras adquirieran o desarrollaran nuevas bases militares o estaciones carboneras en las aguas adyacentes y debían adquirir y desarrollar sus propias bases en el Pacífico y el Caribe y sobre todo, construir una marina y una flota modernas.

Ya, en el primer cuarto de siglo, las naciones americanas se liberaron de España, con las excepciones de Cuba y Puerto Rico. Mientras, Estados Unidos se oponía tajantemente a la independencia de estas colonias.

Cuando la derrota del ejército español por las tropas libertadoras cubanas era innegable, la potencia vecina se apresuró a intervenir en el conflicto, protagonizando uno de los acontecimientos más polémicos de la historia de esta isla. Para consumar la intervención, Estados Unidos se valió de la explosión del acorazado Maine, y la carta en la cual Enrique Dupuy de Lomé, ministro de España en Estados Unidos, critica la política de William Mc Kinley.

La llamada Guerra hispano-cubano-norteamericana, centró sus acciones en la provincia oriental de Cuba. En la jurisdicción de Guantánamo, específicamente en Cayo Toro y Caimanera, las fortificaciones fueron bombardeadas el día 7 de junio y el 9 el almirante Sampson tomaba la bahía.

El conflicto “terminó” con la firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898. Este disponía que los territorios de Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaran a manos estadounidenses, mientras Cuba se convertía en “territorio especial” del cual las tropas militares se retirarían una vez pacificado.

La década del 20 marca para los Estados Unidos la hegemonía en la región frente a una Europa debilitada por la guerra. En 1940 se estableció el Acuerdo sobre Destructores Bases con Gran Bretaña por medio del cual se adquirieron puntos de defensa en el Caribe. Así se iniciaba la última fase del desplazamiento británico de sus colonias.

Calle principal de Caimanera en la década de 1920.

Calle principal de Caimanera en la década de 1920.

Foto: Tomada de blogdebanderas.com

Los cuatro ejes de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe antes de la II Guerra Mundial, explica Isabel Jaramillo, académica chilena radicada en la isla e investigadora del Centro de Estudios de América, fueron: “La posibilidad de una intervención futura en el Caribe era una constante.

El interés en Cuba, desde el punto de vista militar no sólo estaba determinado por su posición geográfica sino por la Base de Guantánamo, que en un teatro de operaciones en el Caribe, era una de las bases navales importantes. Además de la importancia demográfica y económica del noreste de los Estados Unidos y la importancia clave del Caribe.

A partir de esta línea de pensamiento se estructuró una cadena de bases en el territorio de Estados Unidos y el Caribe en la perspectiva de proteger las vías marítimas de comunicación SLOCS. Así como, el “mediterráneo americano” estaba compuesto por la cadena de islas al norte y al oeste que conformaban una barrera protectora y bases de avanzada para expandir la influencia hacia el Atlántico. En este contexto, la base naval de Guantánamo, aunque no estaba fortificada, constituía un hito central dado el control ejercido sobre el Paso de los Vientos y de todo el Caribe y también como un paso en las rutas de reaprovisionamiento naval y aéreo”.

“El sistema de bases se articuló, en la lógica de la priorización de las fuerzas navales, desde el territorio de Estados Unidos y luego escalonándolas de manera de construir una cadena en el Caribe”, afirma la experta en seguridad hemisférica. Esta zona era importante para la defensa del Atlántico Sur pues permite a Estados Unidos actuar de manera decisiva y con mayor movilidad estratégica.

Sin duda, considera la académica chilena, el Caribe era la clave estratégica para las dos fronteras marítimas, donde Estados Unidos no podía tolerar las intromisiones extracontinentales. Estados Unidos ha aprovechado las ventajas del hemisferio, que constituía prácticamente un almacén de materias primas necesarias para la industria de la guerra, cuya demanda era creciente.

“En el contexto interamericano – en Panamá en 1939, en La Habana en 1940 y en Río en 1942 – se planteó el mantenimiento de una lista de estas materias primas. La contribución a la industria militar norteamericana por parte de América Latina y el Caribe en términos de recursos naturales fue sustancial”, refiere Jaramillo.

Estos intereses se mantendrían durante la Segunda Guerra Mundial, aunque durante sus preparativos para la guerra, Estados Unidos intensificó su activismo neocolonial en América Latina y el Caribe, pues las repúblicas americanas sirvieron de sostén a los norteamericanos en cuanto a materias primas.

Después de la guerra, Estados Unidos orientó su atención hacia Europa y el Cercano y Medio Oriente. América Latina pasó a un nivel relativamente bajo en la escala de prioridades de política exterior. El dominio norteamericano en la región emergía fortalecido en la postguerra y se recomendaba como necesario que Estados Unidos no desatendiera los logros en la relación interamericana, comenta la especialista.

En los años siguientes a la guerra, al enfoque geopolítico y a la Doctrina Monroe se agregó la detención del comunismo, como elementos claves de la política de Estados Unidos hacia la región, variable en cuanto a diferentes grados de intervencionismo de acuerdo con la coyuntura y al caso específico.

LA ENMIENDA PLATT
El primero de enero de 1889 el gobierno español entregó oficialmente el mando de Cuba a las autoridades norteamericanas. Con esto se frustraba el objetivo real de las luchas por la independencia de la isla.

Bajo el gobierno del conocido anexionista Leonardo Wood, en 1901, se firmaría la nueva Constitución de la República de Cuba, a la que Estados Unidos quiso agregar la definición de lo que debían ser las relaciones entre ambos países, recibiendo la negativa de quienes integraban la Constituyente.

No obstante, el gobernador Wood dictó una orden militar que exigía el cumplimiento de tales propósitos.

La Enmienda Platt, abierta violación de la Resolución Conjunta, constaba de ocho cláusulas atentatorias a la soberanía cubana. De ellas la 3 y la 7 eran las de más graves implicaciones (Anexo 1).

Juan Gualberto Gómez, figura destacada en las luchas por la independencia cubana, dijo en una protesta formal que la tercera podía resumirse como “entregarle a los norteamericanos la llave de nuestra casa para que puedan entrar en ella a todas horas, cuando les venga el deseo, de día o de noche, con propósitos buenos o malos”. Mientras, la séptima obligaba a ceder terrenos para el establecimiento de bases navales y carboneras, definidas por Miguel D´Estefano Pissani en su Derecho de Tratados como “la fuerza del apéndice colonial”.

Los convencionalistas, por escasa mayoría, accedieron finalmente a la inclusión de este apéndice el 12 de junio de 1901. Así la enmienda se convirtió por mucho tiempo en una espada de Damocles sobre la cabeza de los cubanos.

Ni corto ni perezoso, el gobierno norteamericano solicitó la cesión, a perpetuidad, de terrenos en las bahías de Nipe y Bahía Honda, en la costa norte y de Guantánamo y Cienfuegos en la costa sur.222057_180982095284302_4241105_n

La severa reacción popular hizo que la petición se limitara tan solo a Bahía Honda y Guantánamo, con carácter de arriendo por el tiempo que Estados Unidos las necesitase.

La firma del acuerdo (Anexo 2) y el reglamento de arriendo se concretarían en 1903, permitiendo a los Estados Unidos tomar posesión de los territorios el 10 de diciembre de ese año. El ”negocio” preveía, además, el pago a Cuba de 2.000 pesos anuales en moneda de oro estadounidense.

En 1912 ambos gobiernos decidieron rescindir la parte de los convenios de 1903 relativa a Bahía Honda para ampliar los límites de la estación guantanamera. Los límites establecidos se mantienen hasta la fecha.

El 29 de mayo de 1934 fue firmado el Tratado de Relaciones, mediante el cual quedaba sin valor el de 1903 y con él se abrogaba la Enmienda Platt. En éste sólo quedaban derogadas totalmente las cláusulas V y VIII. Debido a la aprobación del principio de la no intervención por los participantes de la Séptima Conferencia Internacional Americana celebrada en Montevideo, en diciembre de 1933, se suprimieron los números I, II y III. El artículo IV se mantuvo con ligeras modificaciones, el VI se había resuelto con la devolución a Cuba de la Isla de Pinos y el VII permaneció íntegramente.

Un editorial, publicado el 30 de mayo de 1934 en el The Washington Daily News, señalaba:”Cuba continuará siendo un pupilo económico de Estados Unidos. Mientras el capital norteamericano continúe dominando en aquella república las industrias, tierras y bancos y mientras los cubanos dependan del comercio norteamericano, su gobierno y la vida nacional de aquel país estarán influenciadas de diversos modos por los Estados Unidos”.

VENTAJAS GEOGRÁFICAS
A 64 kilómetros al este de la ciudad de Santiago de Cuba se ubica la Base Naval de Guantánamo, único enclave militar de los Estados Unidos en un país socialista. En la zona meridional de la bahía del mismo nombre se encuentra su área de 117,6 kilómetros cuadrados de los cuales el 42 por ciento son de tierra firme, el 33 por ciento de agua y el 25 por ciento de pantanos. La costa que la delimita es de 17,5 kilómetros (Anexo 3).

A esta posición privilegiada, se suman las características de la rada guantanamera: 5,2 kilómetros de longitud, 20 metros de profundidad, 20 cayos interiores y capacidad para recibir a más de 40 buques.

Las razones estratégicas de esta elección resultan obvias después de repasar la política norteamericana de estos años: La cercanía de Guantánamo al Paso de los Vientos y su ubicación en línea recta al canal interoceánico que se proyectaba construir en el istmo panameño, derecho que obtuvieron los norteamericanos también en 1903, posibilitaría asegurar su predominio militar en el mar Caribe, Centro y Sudamérica.

GUANTÁNAMO HOY
”Hasta el triunfo de la Revolución (el 1 de enero de 1959), Guantánamo casi vivía de esa base”, cuenta un hombre de 72 años que recibe una pensión de 500 dólares por las décadas que trabajó como personal de servicio dentro del enclave.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la base sirvió de punto de aprovisionamiento de buques y aviones en proporciones sólo superadas por el puerto de Nueva York. En formas similares aumentaron las misiones de entrenamiento y patrullaje.

El enclave militar se convirtió rápidamente en fuente de empleo, en una vía de entrada para el capital de los Estados Unidos, pero también en un incentivo para el auge de la prostitución, las salas de juego y el vicio de todo tipo.

“Aún hoy, quien visita la ciudad puede reparar en la diferencia de comportamiento entre las antiguas zonas de prostitución y el resto del municipio”, afirma Ramsés García, profesor de la Universidad de La Habana de origen guantanamero.

García recuerda la historia de María La Grande, una prostituta que llegó a hacer fortuna. “María tenía un Chevrolet con chofer y todo. Es el único caso que se conoce, al menos en la región, pero tan sonado que le dedicaron un libro del que no recuerdo su nombre, publicado hace algunos años”.

Esta provincia es considerada como una de las más atrasadas de Cuba, aunque las autoridades no lo reconozcan así y sea difícil encontrar estadísticas que lo demuestren.

Con 512.226 habitantes a finales de 1999, 10.508 de ellos ubicados en Caimanera, Guantánamo figura entre las tres provincias cubanas con mayor cantidad de nacimientos, pero también es la región de dónde las personas más emigran hacia otras zonas del país, según el último Anuario Demográfico.

El grado de urbanización de 59,7 por ciento es uno de los más bajos de Cuba, mientras las mujeres aportan los mayores índices de la isla en cuanto a cantidad de hijas e hijos que nacen por cada una de ellas.

El fenómeno que se ha dado en la provincia más oriental de la isla es el de la campesinización de la ciudad, pues al emigrar muchas familias sus viviendas han sido ocupadas por habitantes de las montañas vecinas. “Esto explica su alto índice de natalidad y el bajo índice de urbanización, entre otros fenómenos que caracterizan a la zona”, asegura García.

“Paradójicamente Guantánamo tiene hoy la mayor cantidad de las conocidas shoppings o tiendas en divisa per cápita, debido a que los ex trabajadores de la Base reciben suculentas pensiones. Esto, junto al salario promedio más bajo de Cuba, hace más ostensible las diferencias sociales”, dijo.

“Hace poco tiempo se les permitió a los retirados de la Base comprar automóviles”, afirma el profesor y comenta que hasta ese momento las pensiones de 8.000 hasta 12.000 dólares sólo eran empleadas en comprar aceite, jabones y otros productos de la red de tiendas en divisa. Eso sí, los pensionados se encargaron de construir fortalezas por casas ante el temor de ser robados”, asegura García.

En la actualidad sólo 16 cubanos trabajan en la Base, contratados desde antes del triunfo revolucionario y desempeñando diversas tareas dentro de ella.
Dicen que nos van a anexar a la Base o, su versión, van a cortar la boca del caimán y la zafarán de la isla, son algunos de los chistes más frecuentes entre los guantanameros de hoy.

VIVIR EN CAIMANERA
Llegar a Caimanera, a 24 kilómetros de la ciudad de Guantánamo y a más de 900 de La Habana, tampoco es fácil. Cualquiera, venga de donde venga y sea quien sea, tiene que aparecer en una lista confeccionada de antemano. Además de flanquear dos garitas donde te interrogan sobre el tiempo que vas a permanecer o por cuánto tiempo vas a salir.

Mientras se acerca el punto donde el camino se divide, recto la base y a la izquierda la ciudad, puede verse la cerca de alambre de púas, las garitas, las mujeres y hombres de la brigada cubana de la frontera que vigilan todo el tiempo.

Menéndez se fue de allí porque ”tenía trabajo en Guantánamo, pero también porque estaba harto de los controles y de tener que enseñar documentos para entrar y salir de mi pueblo”.

“Ahora, las cosas están más tranquilas. Dicen que se han hecho ejercicios conjuntos de las dos partes y barcos cubanos entran y salen por esa bahía, pero se han vivido momentos muy tensos. La vida aquí no es vida”, comenta Menéndez.

LA BASE
Desde su creación la Base permitió la presencia de fuerzas aéreas, terrestres y navales con posibilidades de actuar en defensa de los regímenes dictatoriales de la isla y de los intereses norteamericanos.86b27013-e038-49c6-ab3e-7d198430db2e

También, facilitaba el suministro encubierto de abastecimientos militares, asistencia técnica y entrenamiento a las fuerzas represivas del país.

De igual forma, la estación posibilitaba el empleo de las fuerzas en ellas destacadas contra terceros países, como fue el caso de invasión a Puerto Rico en 1898, a Haití en 1915, y a República Dominicana, en 1918.

La Habana asegura que el enclave militar ha sido usado para apoyar bandas contrarias al régimen de Castro, preparar planes de autoagresión que justificaran una agresión directa a la isla y como centro de espionaje radioelectrónico.

La Base, rodeada de unas 70.000 minas antipersonales y antitanques, consta de dos plantas para el tratamiento de agua por un sistema de potabilización por ósmosis, de tecnología israelí, que permite procesar a diario 2,5 millones de galones y generar hasta 17.000 kilowatts de electricidad. Asimismo, posee 25 tanques que pueden almacenar de 16 a 25 millones de galones de agua; 59 tanques de combustible, para 35 millones de galones; 43 pozos de agua y otros 50 generadores de energía eléctrica.

A inicios de los años 90, en el territorio ocupado había 2 hospitales, 10 iglesias, 4 escuelas, 7 clubes, 3 complejos comerciales, 2 estaciones de TV, 3 estaciones de radio, 1.700 viviendas, centros de recreación, entre otras construcciones.

LA MISMA PREGUNTA
”Todo el que llega hace la misma pregunta: ¿y hasta cuándo estará ahí?”, dice Gustavo Menéndez, un constructor guantanamero que estaba casi seguro que ”el 2000 sería el final de toda esa historia”.

”Pero llegó el 2000 y nada. Yo creo que ni Dios tiene la respuesta a esa pregunta”, afirma el hombre de 38 años quien hace un lustro decidió irse de Caimanera, la ciudad más cercana a la base estadounidense.

Menéndez, como tantos otros en Cuba, tenía la esperanza de que ”la base cerrara con el nuevo siglo”. Pero los meses van pasando y los más optimistas colocan ahora sus expectativas en el 2003, cuando se cumplan cien años de su establecimiento.

Al parecer, todos son sueños infundados. ”Yo no sé de dónde la gente saca esas cosas”, reaccionó una joven militar, integrante de la brigada de la frontera al preguntarle si el fin del enclave estaría cerca.

Lo que algunos intelectuales en la isla han denominado ”la ilusión histórica de Cuba”, carece de cualquier sustento real.

La falsa esperanza fue comentada tiempo atrás por el presidente cubano Fidel Castro. ”Se supone que lo indefinido dure cien años. Alguien inventó el concepto ese y no sin razón porque cien años, al parecer, son bastantes años”, dijo.

Lo que muchos ignoran todavía es que la base naval fue cedida “a perpetuidad” desde su establecimiento en 1903 y que existirá hasta que Estados Unidos la necesite (Anexo 2) y, al parecer, la seguirá necesitando por un buen tiempo.

LA RENTA
El gobierno de Fidel Castro se negó a aceptar la renta por el uso del territorio de la Base desde su arribo al poder en 1959, pero Estados Unidos la sigue depositando anualmente.

En la actualidad el pago equivale a 4.085 dólares mensuales y, según expertos, es la vía escogida para legitimar un acuerdo que las autoridades de la isla deploran y que, además, fue declarado ”ilegal y nulo” por la Constitución vigente.

Según Castro, la Revolución ”no ha querido agitar ese problema”, pero la ”batalla” por la salida de Estados Unidos de ese pedazo de la isla tendrá que librarse algún día.

STATUS LEGAL
El proceso mediante le cual Estados Unidos logró la firma de la Enmienda Platt estuvo plagado de irregularidades y esto le confiere un marcado carácter ilegal, los detalles fueron expuestos por el doctor Fernando Álvarez Tabío en su artículo de 1962, “La Base Naval de Guantánamo y el derecho internacional”.

Tabío plantea que el arrendamiento a perpetuidad de la Base de Caimanera carece de validez jurídica y de existencia legal porque el gobierno cubano no tenía capacidad para ceder en estas condiciones un pedazo del territorio nacional. Esto transforma el objeto y la causa en ilícitos. Además el consentimiento fue “arrancado mediante la violencia moral irresistible e injusta”.

Por otra parte, afirma Tabío, los contratos de arrendamientos son por naturaleza temporales. “Cuba tiene derecho a resolver el contrato – aunque se considere válido- dado el tiempo transcurrido y el carácter atentatorio de la instalación a los principios de soberanía y autodeterminación”.

La isla tiene derecho de plantear esta situación ante la Corte Internacional de Justicia, cuya función sería la de constatar la nulidad del tratado mediante un fallo absoluto y retroactivo.

LA BRIGADA DE LA FRONTERA
En septiembre de 1964 se crea la Brigada de la Frontera, cuyo antecedente fue una unidad conformada por milicianos, combatientes del Ejército Rebelde.

La estructura de entonces los agrupaba en dos batallones de infantería, con cinco compañías cada uno; un grupo de artillería; cuatro baterías de morteros; cinco puestos de observación; patrullas costeras y navales, entre otros.

Desde 1970 desaparecieron los batallones de infantería y la unidad adoptó una nueva estructura en la que se establecían tres puntos para la elaboración de alimentos, garitas para los centinelas para mejorar las condiciones de vida de las tropas.

Durante este año se construiría la franja de seguridad para solucionar las numerosas fugas por el perímetro de la frontera debido a lo extenso de la zona a cubrir por el personal de la brigada.

La franja, perfeccionada en 1976, consiste en una faja de terreno entre las posiciones cubanas y norteamericanas, compuestas por tres cercas, de 2,5 metros de alto y 54 pelos de alambre; caminos paralelos, campos minados y con muchos obstáculos, garitas, puntos de observación, refugios, casamatas y sistemas energéticos, de comunicaciones y de conducción de agua, entre otros.

El año 1985 marcaría el regreso de los batallones de infantería para ampliar las posibilidades combativas y la mejora de las condiciones para los militares.

La brigada está compuesta en su mayoría por jóvenes cuya edad promedio ha oscilado siempre entre los 17 y 23 años, edad del Servicio Militar – obligatorio en el caso de los hombres y voluntario para las mujeres.

Marcos, recluta holguinero de 23 años, sólo puede contar los días que quedan para salir de aquel infierno, mientras su compañero, también de Holguín, le da ánimo y confiesa sentirse orgulloso por estar allí.

DE CRISIS EN CRISIS
Una relación de las principales provocaciones y violaciones denunciadas por Cuba y protagonizadas por personal de la base entre 1962 y agosto de 1992 da cuenta de 13.263 incidentes, algunos de los cuales causaron la muerte soldados cubanos.

La lista, publicada en 1996 en el libro A escasos metros del enemigo de Felipa Suárez y Pilar Quesada, recoge 755 disparos sobre el territorio cubano, 610 violaciones del límite fronterizo por tierra y 6.307 penetraciones aéreas (Anexo 4).

Los momentos de mayor tensión en la pasada década se vivieron durante 1993 y 1994 y tuvieron su colofón en la crisis de los balseros de agosto de ese último año y la concentración en la base de unos 35.000 cubanos.

Sólo en 1993 se produjeron 498 intentos de entrada ilegal a la base, con 1.311 participantes. De esas personas, 12 perdieron la vida por la acción de las minas y tres se ahogaron, en tanto 34 sufrieron heridas de diversa magnitud.

La enorme concentración de emigrados cubanos y haitianos y de unos 9.000 efectivos en la base a finales de agosto de 1994, elevó la cifra de habitantes a 55.000 para una densidad de más de una persona por metro cuadrado.

La firma de los acuerdos migratorios entre Cuba y Estados Unidos, en septiembre de 1994 y mayo de 1995, facilitó la salida paulatina de los emigrantes de la base, proceso que evitó la explosión de lo que La Habana consideraba una verdadera bomba de tiempo.

En abril de ese año, el ministro cubano de Defensa, general de Ejército Raúl Castro, aseguró que la base es ”obsoleta desde el punto de vista militar y constituye un gasto innecesario que debe pagar el contribuyente norteamericano”.

A su juicio, mientras Estados Unidos desmantela decenas de instalaciones en su territorio y en el extranjero, mantiene Guantánamo sólo ”como un foco de constante provocación y humillación contra Cuba”.

Pero, Jaramillo asegura que “en el caso de una hipótesis de guerra, el control de la Cuenca del Caribe ha sido y es una prioridad” para Estados Unidos que considera la región como su “pórtico”.

La experta en seguridad hemisférica sostiene que en el caso caribeño, Washington tiende a mantener ”el control – y por ende la presencia de bases y demostraciones de fuerza militar – y las relaciones de dependencia”.
ANEXO 1
ENMIENDA PLATT
Que en cumplimiento de la declaración contenida en la Resolución Conjunta aprobada el 20 de abril de mil ochocientos noventa y ocho intitulada “Para el reconocimiento de la independencia del pueblo cubano”, exigiendo que el Gobierno de España renuncie a su autoridad y gobierno en la Isla de Cuba, y retire sus fuerzas terrestres y marítimas de Cuba y de las aguas de Cuba y ordenando al presidente de los Estados Unidos que haga uso de las fuerzas de tierra y mar de los Estados Unidos para llevar a efecto estas resoluciones, el Presidente por la presente, queda autorizado para dejar el Gobierno y control de dicha Isla a su pueblo, tan pronto como se haya establecido en esa isla un Gobierno bajo una Constitución, en la cual, como parte de la misma, o de una ordenanza agregada a ella se definan las futuras relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sustancialmente, como sigue:

I
Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún Tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permita a ningún poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento o control sobre ninguna porción de dicha Isla.

II
Que dicho gobierno no asumirá o contraerá ninguna deuda pública para el pago de cuyos intereses y amortización definitiva después de cubiertos los gastos corrientes del Gobierno, resulten inadecuados los ingresos ordinarios.

III
Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.

IV
Que todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba durante su ocupación militar, sean válidos, ratificados y que todos los derechos legalmente adquiridos a virtud de ellos, sean mantenidos y protegidos.

V
Que el Gobierno de Cuba ejecutará y en cuanto fuese necesario cumplirá los planes ya hechos y otros que mutuamente se convengan para el saneamiento de las poblaciones de la Isla, con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades epidémicas e infecciosas, protegiendo así al pueblo y al comercio de Cuba, lo mismo que al comercio y al pueblo de los puertos del sur de Estados Unidos.

VI
Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma.

VII
Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estado Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los Estados Unidos.

VIII
Que para mayor seguridad en lo futuro, el Gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado Permanente con los Estados Unidos.

Fuente: Pichardo Viñals, Hortencia: Documentos para la Historia de Cuba, tomo II, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1976, pp.119-120.

 

ANEXO 2
Convenio de 16-23 de febrero de 1903, entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América para arrendar a los Estados Unidos (bajo las condiciones que habrán de convenirse por los dos gobiernos) tierras en Cuba para estaciones carboneras y navales.

Deseando la República de Cuba y los Estados Unidos de América ejecutar en todas sus partes lo prevenido en el artículo VII de la Ley del Congreso que fue aprobada el 2 de marzo de 1901 y en el artículo VII del apéndice de la Constitución de la República de Cuba promulgada el 20 de mayo de 1902, en los cuales se dispone que: (Ver artículo VII de Anexo 1)

Han celebrado con ese objeto el siguiente convenio:

Artículo I
La República de Cuba arrienda por el presente a los Estados Unidos por el tiempo que las necesitare para el objeto de establecer en ellas estaciones carboneras o navales, las extensiones de tierra y agua situadas en la isla de Cuba que a continuación se describen:

1-En Guantánamo. Partiendo de un punto de la costa sur situada a 4,37 millas marítimas al este del faro de la “Punta de Barlovento” una línea que corre en dirección norte (franco) por una distancia de 4,25 millas marítimas.

Partiendo de la extremidad norte de esta línea, una línea de 5,87 millas marítimas hacia el oeste (franco).

Partiendo de extremidad occidental de esta línea, una línea de 3,31 millas marítimas hacia el sudoeste (franco).

Partiendo de la extremidad sudoeste de esta última línea, una línea en dirección sur (franco) hasta la costa.

Este arriendo quedará sujeto a todas las condicione que se mencionan en el artículo II de este convenio.

2-En la parte noroeste de Cuba. En Bahía Honda.

Todo el terreno comprendido en la península en que se halla el Cerro del Morrillo y la Punta de Carenero y que está situado al oeste de una línea trazada desde la costa norte en dirección sur (franco) a una distancia de 1.300 yardas al este (franco) de la cresta del Cerro del Morrillo y todas las aguas adyacentes que confinan con el litoral de la península arriba descrita incluyendo el estero al sur de la Punta de Carenero con jurisdicción sobre las cabezadas en cuanto sea necesario para fines sanitarios y de otro género.

Y, además, toda la extensión de terreno y sus aguas adyacentes al lado oeste de la entrada de Bahía Honda comprendido entre el litoral y una línea de norte a sur (franco) hasta donde llegue la bajamar atravesando un punto que está al oeste (franco) y distante una milla marítima de Punta de Caimán.

Artículo II
La concesión del artículo anterior incluirá el derecho a usar y ocupar las aguas adyacentes a dichas extensiones de tierra y agua, y a mejorar y profundizar las entradas de las mismas y sus fondeaderos, y en general a hacer todo cuanto fuere necesario para poner dichos lugares en condiciones de usarse exclusivamente como estaciones carboneras o navales y para ningún otro objeto.

Los buques dedicados al comercio con Cuba gozarán de libre tránsito por las aguas incluidas en esta concesión.

Artículo III
Si bien los Estados Unidos reconocen por su parte la continuación de la soberanía definitiva de La República de Cuba sobre las extensiones de tierra y agua arriba descritas, la república de Cuba consiente, por su parte, en que, durante el período en que los Estados Unidos ocupen dichas áreas a tenor de las estipulaciones de este convenio, los Estados Unidos ejerzan jurisdicción y señoríos completos sobre dichas áreas con derecho a adquirir (bajo condiciones que más adelante habrán de convenirse por ambos Gobiernos) para los fines públicos de los Estados Unidos cualquier otro terreno otra propiedad situada en las mismas por compra o expropiación forzosa indemnizando a sus poseedores totalmente.

Hecho por duplicado en La Habana, y firmado por el Presidente de la República de Cuba, hoy día diez y seis de febrero de 1903.

T. Estrada Palma
Firmado por el Presidente de los Estados Unidos hoy día 23 de febrero de 1903.

Teodore Roosevelt

Fuente: Roig de Leuchsenring, Emilio: Historia de la Enmienda Platt, Editorial Ciencias Sociales, ICL, La Habana, 1973, pp. 447-449.

ANEXO 3
PRINCIPALES PROVOCACIONES Y VIOLACIONES PROCEDENTES DE LA BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO, DESDE 1962 HASTA EL 6 DE AGOSTO DE 1992.
1. Lanzar objetos desde aviones: 10
2. Disparar con fusiles y pistolas hacia territorio no ocupado: 755
3. Disparar con escopetas pellet hacia el territorio no ocupado: 37
4. Manipular y apuntar con fusiles hacia territorio no ocupado: 668
5. Manipular y apuntar con ametralladora hacia territorio no ocupado: 1
6. Apuntar con cañones y tanques hacia territorio no ocupado: 15
7. Violar límite fronterizo por tierra: 610
8. Ofensas a la enseña nacional cubana: 10
9. Lanzar objetos hacia territorio no ocupado: 1.366
10. Actos pornográficos y obscenos: 60
11. Provocar incidentes: 42
12. Ofensas verbales, señales y gestos hacia nuestros centinelas: 1.456
13. Alumbrar con linternas y reflectores territorio no ocupado: 566
14. Romper cerca limítrofe: 10
15. Echar agua con mangueras: 3
16. Aterrizar helicópteros en territorio no ocupado: 1
17. Violar aguas jurisdiccionales cubanas con embarcaciones militares: 1.307
18. Violar espacio aéreo con aviones militares 6.307
19. Subirse a cerca limítrofe: 1
20. Otras: 38
Total 13.263

* Publicado en Enfoques. No. 21 Noviembre, 2000. IPS-CUBA

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.