Cuba en Cumbre de las Américas

La delegación cubana estará encabezada por el presidente Raúl Castro, quien por primera vez asiste a esta cita continental

La asistencia de Cuba a la VII Cumbre de las Américas consagra su reinserción regional

La asistencia de Cuba a la VII Cumbre de las Américas consagra su reinserción regional

Foto: Ivet González

 

La Habana, 10 de abr. – La participación de Cuba en la VII Cumbre de Las Américas, a celebrarse en Panamá este viernes y sábado, tiene como telón de fondo a la Organización de Estados Americanos (OEA),  foro del cual estuvo marginada durante 47 años por razones ideológicas.

Sin embargo, fuentes de la cancillería y medios de prensa aseguran que no ha variado el rechazo cubano de retornar a esa organización que en 2009 dejó sin efecto la resolución que a inicios de los años 60 del pasado siglo expulsó de su seno a este país. La OEA actúa como secretaría técnica del proceso de Cumbres.

Sin ser miembro de ese foro hemisférico, Cuba asiste por primera vez a esta cita continental cuya primera edición se realizó en 1994, en Miami. También será la primera ocasión en que el presidente Raúl Castro y su colega estadounidense Barack Obama se encontrarán cara a cara, tras la decisión el pasado 17 de diciembre de restablecer lazos diplomáticos.

Recuento necesario

El 22 y 29 de agosto de 1960, la VII Conferencia de Cancilleres de la OEA emitió la Declaración de San José de Costa Rica, entre cuyos enunciados estuvo la expulsión de Cuba de la membresía de esa organización.

En respuesta, el 2 septiembre de ese año, el pueblo cubano aprobó en concentración multitudinaria la Primera Declaración de La Habana leída por el entonces Primer Ministro Fidel Castro, desde aquella época acérrimo crítico de la organización hemisférica.

Así comenzó el proceso de aislamiento de la nación caribeña de su entorno natural y geopolítico, iniciativa liderada por Estados Unidos, que rompió relaciones con La Habana el 3 enero de 1961.  Con la sola excepción de México, los demás países del área siguieron el ejemplo de Washington.

El 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos que fueron el preludio de la invasión a Bahía de Cochinos, Castro proclamó el carácter socialista de la revolución cubana al decir: “Esta es la revolución socialista y democrática de los humildes y para los humildes”.

El 31 de enero de 1962, quedó ratificada la expulsión de la isla socialista de la OEA en su VIII Cumbre efectuada en Punta del Este, Uruguay. En esa ocasión, fue aprobada la resolución donde se expresó que la adhesión de cualquier miembro de la organización al marxismo leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano.

El 4 de febrero de ese año, Fidel Castro proclamó la Segunda Declaración de la Habana que fue aprobada por más de un millón de cubanos. El texto acusa a la organización interamericana de ser “un ministerio de colonias yanquis”.

Trece años después, en 1975, la propia OEA aprobó una resolución en la que dejaba en libertad a los Estados miembros para que sostuvieran las relaciones bilaterales con Cuba que estimaran convenientes.

En julio de 2009,  la organización hemisférica se reunió en Honduras y dejó sin efecto la resolución número VI del 31 de enero de 1962. La declaración adoptada dejó explícito que “la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”.

La Habana reaccionó de inmediato con una declaración que en una de sus partes expresa: “Cuba acoge con satisfacción esta expresión de soberanía y civismo, a la vez que agradece a los gobiernos que, con espíritu de solidaridad, independencia y justicia, han defendido el derecho de Cuba a regresar a la Organización (….)”. Pero enfatizó su no regreso a la OEA “una organización que no admite reforma y que ya ha sido condenada por la historia”.

Fue precisamente en la II Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac), celebrada en enero de 2013, en La Habana, que por primera vez desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, visitó la nación caribeña un secretario general de la OEA. Correspondió a José Miguel Insulza esa casualidad histórica al ser invitado a participar en la cita  por las autoridades anfitrionas.

El pasado año, Insulza brindó su apoyo tácito a la presencia de Cuba en la VII Cumbre de Las Américas cuando dijo a la prensa: “Si Panamá decide invitar a Cuba, no hay ningún motivo legal para que no pueda ir”. Para observadores lo decisivo fue en realidad la presión latinoamericana en favor de la presencia cubana en la VII Cumbre. (2015)

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