Cuba mantiene la mesa reservada para diálogo con EEUU

La festividad nacional del 26 de julio es considerada la más importante de Cuba.

Ismael Francisco - Cubadebate

Raúl Castro, elegido presidente en febrero de 2008, ocupó la tribuna nuevamente este año

LA HABANA, 26 jul (IPS) – El presidente de Cuba, Raúl Castro, reiteró su disposición a discutir con Estados Unidos sobre cualquier tema, incluido el de los derechos humanos, pero siempre en “igualdad de condiciones” y en un clima de respeto mutuo, porque su país “no es colonia de nadie”.

“El día que quieran, la mesa está servida (para sentarse a dialogar), ya se les ha dicho por los canales diplomáticos”, dijo Castro al hablar en un improvisado discurso durante la celebración del Día de la Rebeldía Nacional, en la oriental ciudad de Guantánamo, a más de 900 kilómetros de La Habana.

Castro tomó sorpresivamente el micrófono “para saludar a los guantanameros”, cuando ya se daba por finalizado el acto oficial dedicado al 59 aniversario del asalto al cuartel Moncada, acción armada encabezada por Fidel Castro que, aunque fracasó, es asumida como inicio de la insurrección que lo llevó al poder el 1 de enero de 1959.

“Discutiremos todo lo que quieran, pero también de Estados Unidos y de sus aliados de la Europa occidental fundamentalmente”, añadió, para luego aclarar en ese sentido que la agenda de unas hipotéticas conversaciones deben incluir asuntos como democracia, derechos humanos o libertad de expresión también en esos países, para estar “parejos”.

El mandatario, hermano menor de Fidel Castro, defendió la “vocación pacífica” de Cuba, que gusta de “hacer amistad con todos, incluyendo a Estados Unidos”, y fustigó a “algunos grupúsculos que no están haciendo otra cosa que creando las bases y aspirando a que aquí suceda lo que en Libia o lo que quieren hacer en Siria”.

“Si quieren (en Estados Unidos una) confrontación con nosotros que sea en pelota (béisbol) o cualquier otro tipo de deporte, en lo demás, no”, señaló Castro, quien advirtió a la vez que su país permanece con su “caballería lista, por si acaso”, en referencia a la doctrina militar de “guerra de todo el pueblo”, inspirada en experiencias propias y de otros países, como Vietnam.

“No queremos hacerle daño a nadie, pero aquí todos sabemos lo que hay que hacer en cada circunstancia”, remató el gobernante, quien en más de una ocasión ha hecho propuestas públicas al diálogo con Washington desde que Barack Obama, del Partido Demócrata, llegó a la Casa Blanca en enero de 2009.

Obama aspira a la reelección por otro periodo presidencial de cuatro años en los comicios de noviembre próximo.

Analistas de Estados Unidos y de Cuba consideran difícil un giro hacia el acercamiento con este país caribeño durante el período preelectoral, aunque no lo descartan si el mandatario demócrata resultara reelegido.

Las relaciones bilaterales pasan por una etapa de mayor tensión debido a las infructuosas demandas de Washington de que se deje en libertad en Cuba al estadounidense Alan Gross, sentenciado a 15 años de prisión, mientras La Habana pide el indulto presidencial para los cinco agentes de la isla encarcelados en Estados Unidos.

Gross fue detenido el 3 de diciembre de 2009 en La Habana, donde trabajaba para una empresa que es contratada entre otros por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), y sentenciado por delitos “contra la independencia o la integridad territorial” cubana.

Por su parte, los cubanos René y Fernando González (quienes no son hermanos), Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Ramón Labañino fueron apresados el 12 de septiembre de 1998 en Estados Unidos y sentenciados a severas penas de prisión por cargos de conspiración para el espionaje contra Washington que Cuba rechaza, entre otras acusaciones.

Hernández fue sentenciado a doble cadena perpetua, mientras que René González ya cumplió su condena a fines del año pasado pero está obligado a permanecer en territorio estadounidense bajo régimen de libertad supervisada.

Cuba los defiende como luchadores contra ataques violentos contra la isla y asegura que viajaron a Estados Unidos desarmados y con el único propósito de vigilar la red de “grupos terroristas” adversos al gobierno de Castro.

La Habana considera a los grupos de la disidencia interna parte de la política hostil de Washington contra Cuba.

Las palabras de Castro de este jueves 26 siguen a una declaración de la Casa Blanca de condena por la detención de disidentes el martes 24 durante los funerales de Oswaldo Payá, el coordinador general del opositor Movimiento Cristiano Liberación que falleció el domingo 22 en un accidente carretero.

Junto a Payá viajaban otro cubano disidente, Harold Cepero Escalante, quien también falleció, el sueco Jens Aron Codig y el español Ángel Carromero, quienes resultaron con heridas leves.

Autoridades cubanas dijeron el lunes 23 que investigan las causas del accidente.

Familiares de Payá aseguran que un camión embistió al automóvil, que según medios de comunicación españoles conducía Carromero, en tanto Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, indicó a IPS que para el esclarecimiento del caso resulta crucial el testimonio de los sobrevivientes.

La festividad nacional del 26 de julio es considerada la más importante de Cuba y durante años fue aprovechada por Fidel Castro para informar sobre la situación tanto del país como de la provincia sede de los festejos, y repasar también el contexto internacional, por lo que solía generar expectativas diversas entre la población.

En 2006, tras la celebración de esa efeméride, el líder histórico enfermó gravemente y dejó el mando de manera provisional a Raúl Castro, quien el 26 de julio de 2007 hizo un crítico análisis de la situación del país y habló de “introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios” para elevar la productividad del trabajo.

En los meses siguientes, ese discurso fue motivo de debates populares en barrios, lugares de trabajo, organizaciones políticas y de masas, cuyo resultado sirvió de base para la elaboración de los “Lineamientos de la política económica y social del partido y la Revolución”, que rigen el proceso de reformas en curso para enderezar la economía.

Raúl Castro, elegido presidente en febrero de 2008, ocupó la tribuna nuevamente ese año y en 2009, pero en 2010 rompió la tradición y cedió el podio al primer vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, tomando por sorpresa prácticamente al país entero. Lo mismo hizo el 26 de julio de 2011 y en esta ocasión.

(FIN/2012)

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