Cuba reitera su rechazo a los supuestos ataques sónicos a diplomáticos

Las causas de problemas de salud presentados por diplomáticos estadounidenses y canadienses, y sus familiares, en La Habana, son investigadas por las autoridades.

A propósito del conflicto, Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 10 ene.- Cuba rechazó la víspera las declaraciones realizadas en una audiencia del Subcomité del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, sobre los supuestos ataques sónicos sufridos por funcionarios estadounidenses, un conflicto que detuvo las relaciones bilaterales.

“Reitero categóricamente que el gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses”, indicó una declaración del cubano Ministerio de Relaciones Exteriores, dada conocer por Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos dela cancillería cubana.

“Cuba nunca ha perpetrado ni perpetrará, ni ha permitido ni permitirá que terceros actúen contra la integridad física de ningún diplomático sin excepción. El gobierno cubano tiene conciencia de sus responsabilidades y las cumple de manera ejemplar”, sostuvo el texto publicado este martes.

Última reunión

La audiencia fue organizada por el senador republicado de Florida Marco Rubio y el senador demócrata de Nueva Jersey Robert Menéndez, “ambos con un vasto récord de trabajo en contra de mejores relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, y promotores de todo tipo de propuestas legislativas y políticas que afectan los intereses de los pueblos cubano y estadounidense”.

La parte canadiense

Poco se ha sabido sobre las afectaciones de salud sufridas por diplomáticos canadienses y sus familiares en La Habana, un país que mantiene históricamente buenas relaciones con la isla caribeña.

Hoy miércoles las autoridades de ese país norteamericano realizarán una sesión informativa sobre lo que conocen hasta el momento de los hechos, en los que fueron afectados al parecer cinco canadienses y 24 estadounidenses con problemas auditivos y en algunos casos hasta cerebrales.

Canadá también envió un grupo de especialistas a investigar los hechos en La Habana, pero ha sido reservado a la hora de brindar información y tomar medidas al respecto.

Desde su propio título “Ataques a diplomáticos estadounidenses en Cuba”, se evidenció que “el verdadero propósito de esta audiencia, a la que fueron convocados tres funcionarios de alto rango del Departamento de Estado, no era establecer la verdad, sino imponer por la fuerza y sin evidencia alguna una acusación que no han podido demostrar”, dijo la declaración.

“A nadie le sorprenden las acusaciones infundadas ni las fabricaciones de los senadores anticubanos, cuya única agenda política a lo largo de los años ha sido llevar a nuestros dos países hacia una confrontación, sin importarles las consecuencias”, continuó.

La declaración consideró “inaceptables las irresponsables declaraciones realizadas en la audiencia por el secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Francisco Palmieri”, quien utilizó repetidas veces el término ataques. La postura de Palmieri desconoce la declaración del director de Asuntos de Servicios Médicos del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb, sobre la falta de certeza sobre el agente causal y deldirector Adjunto de Programas Internacionales del Buró de Seguridad Diplomática, Todd Brown, según el cual los científicos no han podido identificar la causa ni el perpetrador.

“Quedó claro que se trata de una acusación infundada contra Cuba”, enfatizó la nota y destacó que el Departamento de Estado “no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que ha habido ataques contra sus diplomáticos en La Habana, ni que Cuba pueda ser responsable o tener conocimiento de acciones de terceros”.

La investigación realizada por las autoridades cubanas, cuyos resultados fueron compartidos sistemáticamente con el Departamento de Estado y agencias especializadas de los Estados, “ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes y no se ha producido ataque de tipo alguno”.

Cuba rechazó la politización de este asunto y las medidas injustificadas que ha adoptado el gobierno de los Estados Unidos, con un alto costo para nuestra población, la emigración cubana y el pueblo estadounidense.

Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de La Habana, lo que paralizó el procesamiento de visados, y aconsejó a sus ciudadanos no viajar a la isla caribeña. Exigió la retirada de 17 funcionarios cubanos en Estados Unidos, lo que afectó el trabajo de la representación cubana.

Sin conclusiones culposas

Medios de noticias sacaron a la luz, el 8 de enero, el contenido de un informe interino preliminar de la División de Operaciones Tecnológicas del Buró Federal de Investigaciones, de junio pasado, según el cual esa agencia estadounidense no había encontrado prueba alguna de los supuestos ataques sónicos contra el personal diplomático estadounidense en Cuba.

“El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna”, indicó un despacho de la agencia de prensa estadounidense AssociatedPress.

En octubre, el presidente Donald Trump acusó a Cuba de no hacer lo suficiente para “prevenir una serie de ataques acústicos contra los diplomáticos estadounidenses en La Habana”, que principalmente ocurrieron en noviembre de 2016, pero solo destapados en 2017.

Pese a las restricciones impuestas por Washington a sus ciudadanos, quienes no pueden viajar libremente a la isla como consecuencia del bloqueo, la llegada a Cuba de estadounidenses siguió en aumento en 2017, cuando arribaron 619.523 ciudadanos estadounidenses y 453.905 cubanos residentes en Estados Unidos.(2018)

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