Cuba y México comienzan renovada etapa bilateral

El mandatario Felipe Calderón sostuvo encuentros oficiales con su par cubano, Raúl Castro, y con el presidente del parlamento, Ricardo Alarcón.

Jorge Luis Baños - IPS

El presidente mexicano visitó La Habana el miércoles 11 y este jueves 12, antes de seguir viaje hacia Haití y Colombia.

LA HABANA, 12 abr (IPS) – La visita oficial a Cuba del presidente de México, Felipe Calderón, abre “una renovada etapa” en las relaciones bilaterales, que será heredada por el candidato que resulte electo en julio como su sucesor, dijo a IPS el politólogo cubano Luis Suárez.

Suárez calificó la definición del propio Calderón sobre su visita, que concluyó este jueves 12, como “promisoria” y con buenas perspectivas en el plano económico. “Se puede considerar que el viaje de Calderón cierra ese ciclo complicado” que se inició con el gobierno de Vicente Fox, añadió.

El presidente mexicano visitó La Habana por menos de 24 horas el miércoles 11 y este jueves 12, antes de seguir viaje hacia Haití y Colombia, donde asistirá a la VI Cumbre de las Américas, el sábado 14 y el domingo 15. Cuba finalmente no fue invitada a esta reunión, pese a las presiones de varios países latinoamericanos a favor de su participación.

“Cuba y México hemos emprendido una renovada etapa en nuestra relación gracias a una voluntad compartida de tender nuevos puentes de entendimiento y cooperación”, declaró Calderón al abandonar el país rumbo a Haití.

El mandatario mexicano entregará el poder el 1 de diciembre a quien resulte electo en julio.

Bajo el sexenio de Fox (2000-2006), perteneciente al derechista Partido Acción Nacional (PAN) al igual que Calderón, los dos países estuvieron a punto de romper vínculos diplomáticos, en 2004.

Entonces, vivió el punto culminante una escalada de controversias y roces que había comenzado en 2002, cuando Fox visitó La Habana y saludó a un grupo de disidentes convocados expresamente a la embajada de su país.

Los opositores, acusados por La Habana de servir a la política hostil de Estados Unidos hacia este país, se entrevistaron durante cerca de media hora con el entonces canciller de México, Jorge Castañeda. El hecho irritó al gobierno cubano, molesto ya con la decisión mexicana de apoyar una condena a La Habana por su historial de derechos humanos.

Según analistas, desde el inicio de su mandato, en diciembre de 2006, Calderón se mostró favorable al acercamiento con Cuba.

Hasta mediados de los años 90, los vínculos con La Habana fueron estrechos y cordiales, pero cuando Ernesto Zedillo (1994-2000), del Partido de la Revolución Institucional, llegó a la Presidencia empezaron los roces, que alcanzaron niveles críticos con su sucesor.

En su corta visita, el mandatario sostuvo encuentros oficiales con su par cubano, Raúl Castro, y con el presidente del parlamento, Ricardo Alarcón. “Hemos tenido un diálogo abierto, un diálogo franco, como corresponde a los líderes de dos naciones hermanas”, puntualizó al dejar el país.

El huésped también se reunió con el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, cuyas gestiones humanitarias y diálogo sostenido con Castro en 2010 desembocaron no solo en la excarcelación de más de 130 prisioneros, sino en el reconocimiento de la Iglesia como una interlocutora válida del Estado frente a problemas de la nación.

En su visita, Calderón hizo especial énfasis en aspectos económicos como la decisión de incrementar el comercio bilateral, situado actualmente en 374 millones de dólares, y en la firma de instrumentos para “ampliar y fortalecer” un acuerdo de complementación económica vigente entre las dos naciones.

Para anunciar el tema energético, plato fuerte de la definida como “renovada etapa” bilateral, el gobernante mexicano pareció medir cuidadosamente sus palabras.

“Los titulares de Pemex Exploración y Producción, y de la Unión Cuba Petróleo (Cupet), firmaron una carta de intención no vinculante, para que nuestra paraestatal Petróleos Mexicanos valore las posibilidades de participar e invertir en la exploración y explotación de hidrocarburos en Cuba”, afirmó.

Un posible acuerdo en esa materia marcaría la participación mexicana en la prospección de crudo en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba en el Golfo de México, donde ya perfora un pozo de exploración la hispano-argentina Repsol YPF, de los cinco previstos en aguas profundas para este año y el próximo.

En la ZEE cubana de 112.000 kilómetros cuadrados, colindante con las áreas de México y Estados Unidos, hay 27 bloques bajo convenio con empresas de Angola, China, India, Malasia, Noruega, Rusia, Venezuela y Vietnam. Quedan 37 disponibles. Cuba estima que su ZEE dispone de recursos recuperables de al menos 20.000 millones de barriles de crudo.

Según el periódico mexicano La Jornada, Pemex ya tiene intereses en la isla por medio de su participación de 9,49 por ciento en Repsol-YPF. Pero la nueva opción le daría acceso directo a la zona económica exclusiva de Cuba en el Golfo de México, según fuentes que están al tanto de las negociaciones.

En materia de cooperación, las dos naciones firmaron un acuerdo que permitirá intercambiar experiencias en materia de prevención, atención, control e investigación del VIH/sida, el dengue y la tuberculosis. Un convenio en materia de educación, cultura y deportes completó la batería de acuerdos bilaterales.

En los comunicados públicos no hubo referencias a la Cumbre de Las Américas en Cartagena de Indias, a la cual Cuba no fue invitada por falta de “consenso”, según explicó su anfitrión, el presidente Juan Manuel Santos, en un viaje a La Habana el mes pasado.

Calderón dijo haber expresado su felicitación y el apoyo de México a Cuba, para formar parte de la troika que dirige la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a partir de ahora, junto con Chile y Venezuela.

“La CELAC, nacida durante la Cumbre de la Unidad, en México, en febrero de 2010, es un paso decisivo a la integración de América Latina y el Caribe, y es la primera organización política formal que integra a todos los países de la región latinoamericana y caribeña”, señaló el jefe de Estado.

Esa organización quedó formalmente constituida en diciembre de 2011 en Venezuela y es defendida por Raúl Castro como un foro latinoamericano y caribeño cuya mayor virtud radica en su “independencia de Estados Unidos”. Para analistas de diverso signo, el contexto regional favorece esa postura de Cuba, excluida de la cita de Cartagena. (FIN/2012)

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