Cuba y UE normalizan relaciones sobre diferencias en DD.HH.

El país caribeño era el único de América Latina sin un convenio de cooperación con el bloque de 28 países europeos.

El bloque comunitario puso fin a la Posición Común que desde 1996 imponía una relación que la isla consideraba unilateral y restrictiva.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 13 dic.- Cuba y la Unión Europea (UE) pasaron página al distanciamiento originado con la Posición Común y apostaron por el diálogo directo que permita la cooperación en diversos ámbitos, si bien persisten diferencias sobre los derechos humanos.

La Posición Común fue promovida en 1996 por el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, la cual condicionó la cooperación con el bloque a mejoras de los derechos humanos en la isla caribeña.

La Habana consideraba “injerencista” y “discriminatoria” esa política, que intentaba además “favorecer un proceso de transición hacia una democracia pluralista”.

Y quedó en el pasado la víspera, cuando la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, y el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez firmaron en Bruselas el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) con Cuba.

La UE y Cuba establecieron relaciones diplomáticas en 1988. Una oficina de representación de la UE fue abierta en 2003 y convertida en una Delegación en 2008.En diciembre de 2001, una delegación de la UE viajó a Cuba para reanudar el diálogo político interrumpido en 1996.

No obstante, al año siguiente los ministros de Exteriores del bloque acordaron mantener la Posición Común.

En junio de 2003, la UE dispuso sanciones políticas tras las condenas impuestas a 75 disidentes y periodistas independientes, y el fusilamiento de tres personas.

Cinco años después, el grupo de 28 países levantó las sanciones diplomáticas a Cuba y acordó abrir un diálogo incondicional para mejorar la situación política y de derechos humanos, lo cual comenzó a concretarse en 2014.

Negociado durante casi dos años, el pacto busca “entablar un diálogo (…) a los fines del fortalecimiento de los derechos humanos y de la democracia” y el refuerzo de las relaciones “sobre la base del respeto mutuo (…) y a la soberanía”.

El acuerdo de unas 100 páginas se divide en tres capítulos: Diálogo Político, que aborda cuestiones como gobernabilidad, derechos humanos, estabilidad y seguridad internacional y regional y armas de destrucción masiva, entre otros; Cooperación, un segmento más amplio sobre los sectores para este fin; y Economía y Comercio.

El PDCA se aplicará en un primer momento de manera provisional y parcial a la espera de un proceso de ratificación por parte de la Eurocámara, así como de los parlamentos de los 28 países del bloque. El rechazo de alguno pondría fin al acuerdo.

Falta que el gobierno cubano comunique a su socio europeo su visto bueno a esta puesta en marcha provisional, para que se haga efectiva en dos meses. Si la comunicación oficial se produce este mes, por ejemplo, el pacto comenzará a funcionar el 1 de febrero de 2017.

Los negociadores decidieron asimismo que el tema de los derechos humanos, un punto candente durante las negociaciones, sea abordado en un diálogo separado con el objetivo de consensuar posturas.

“Hoy reconocemos que hay cambio en Cuba y queremos acompañar este cambio, llevar la relación a un nuevo nivel”, sostuvo la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, en la ceremonia de firma del documento, en presencia del canciller cubano, Bruno Rodríguez, y representantes de los 28 países de la unión.

Mogherini opinó que el acuerdo ayudará a las partes a “aprovechar plenamente el potencial de su diálogo y cooperación”. Es “el instrumento por el cual la UE puede apoyar mejor la modernización social y económica de Cuba”, añadió.

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La alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, y el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez firmaron ayer en Bruselas el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) con Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Asimismo, dijo, ayudará a “reforzar la democracia y el respeto de los derechos humanos” y dará una “plataforma común para la inversión bilateral y cooperar más estrechamente en desafíos globales como migración, lucha contra el terrorismo o el cambio climático”.

Por su parte, Rodríguez señaló que el acuerdo seguramente contribuirá a enriquecer una relación histórica y culturalmente intensa y desarrollar más los vínculos políticos, sociales, financieros, científicos, académicos, deportivos y de cooperación”.

Expresó que, aunque la prioridad es desarrollar la economía cubana, existe “un importante obstáculo para las relaciones comerciales entre la UE y Cuba”: el bloqueo económico y financiero que Estados Unidos impone desde 1962 a la nación caribeña.

La normalización de los nexos entre Cuba y la UE ocurre a casi dos años del anuncio del proceso de restablecimiento de las relaciones entre La Habana y Washington.

Aunque ambas partes se mostraron optimistas sobre el futuro de los vínculos, para algunos analistas la toma de posición del presidente electo estadounidense, Donald Trump, el venidero 20 de enero, podría enrarecer el actual panorama de cooperación.

Trump prometió revertir varias de las acciones ejecutivas dictadas por la administración del presidente Barack Obama, condicionándolo a un avance en materia de libertades, derechos humanos y democracia.

La Unión Europea es el segundo socio comercial de Cuba, detrás de Venezuela, además de ser también el mayor inversor extranjero en el país y el punto de origen de un tercio de los turistas que recibe, según datos oficiales. (2016)

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