El último balsero abandona Guantánamo

Más de 400 cubanos regresaron de manera legal a sus hogares, desde Guantánamo

LA HABANA, 1 feb. 1996 (IPS).—Desde este viernes ni un balsero quedará en la Base Naval de Guantánamo, cuando regrese al territorio cubano el último grupo de personas que no recibió visa para ingresar a Estados Unidos.

Miguel Alfonso, vocero de la cancillería cubana, dijo este jueves que el traslado se realizara por avión, pero aseguro no conocer detalles sobre hora de vuelo, destino o cantidad de “inaceptables”.

El miércoles viajaron rumbo a Florida las últimas personas del grupo de más de 30.000 emigrantes cubanos que habían sido concentrados en el enclave militar norteamericano durante la crisis de los balseros de agosto de 1994.

Niños, adultos y ancianos que durante varios meses no albergaron ninguna esperanza de lograr su sueño de emigrante, comenzaron a viajar rumbo norte, en mayo, tras siete meses de lanzarse al mar.

Durante ese tiempo más de 400 cubanos regresaron de manera legal a sus hogares, desde Guantánamo, ante la exigencia norteamericana de que solo saliendo de la base tendrían la posibilidad de optar por una visa.

Una cantidad mucho mayor, que puede acercarse a los 2.000 según estimaciones oficiales cubanas, atravesaron los campos minados del perímetro fronterizo o se lanzaron al mar para no esperar por los tramites burocráticos de regreso.

Para decepción de los que regresaron y felicidad de los que quedaron en la base, la salida definitiva de los cubanos de Guantánamo fue decidida entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos como parte de los acuerdos del 2 de mayo del pasado año.

En un intento de poner fin a la emigración ilegal, Estados Unidos se comprometió a aceptar en territorio norteamericano a los balseros concentrados en la base naval que reunieran las condiciones para ser emigrantes legales en ese país.

Al mismo tiempo, se acordó que todos los cubanos detectados en alta mar, que intentaran llegar a costas norteamericanas o penetrar en la base norteamericana de Guantánamo por mar o por tierra a partir de ese momento, serían repatriados.

Según trascendió entonces, unos mil de los balseros concentrados en Guantánamo no reunían las condiciones para ser aceptados en territorio norteamericano. De estos, cerca de 500 podrían estar aún en la base.

Fuentes especializadas cubanas aseguran que la decisión norteamericana respondió a una política interna que pretende frenar al máximo el flujo migratorio hacia Estados Unidos y al temor de que la concentración de tantos cubanos sin esperanza podría convertirse en una “bomba de tiempo”.

“Este puede ser el fin de los balseros en Guantánamo pero no de la emigración ilegal”, dijo a IPS un experto del Centro de Alternativas Políticas de la Universidad de La Habana que se dedica al estudio de la migración.

Observadores locales estiman que las salidas ilegales podrían mantenerse por la tendencia en algunos sectores poblacionales a enfrentar el riesgo a cambio de posibles privilegios a la hora de pedir visa de emigrante.

En virtud de los acuerdos de mayo de 1995, Cuba se comprometió a no hostigar a los repatriados y la Sección de Intereses norteamericana en La Habana decidió entregar un pase especial a cada uno de ellos para que mantengan con ellos un contacto estrecho.

De hecho, más de 200 cubanos han llegado en los últimos meses a Bahamas de forma ilegal con la idea fija de llegar, de una forma u otra, a Estados Unidos.

Según fuentes oficiales Cuba y Bahamas firmaron, en enero, un memorándum de entendimiento que regula la repatriación a la isla de todos los ciudadanos cubanos que llegaron ilegalmente a Bahamas después del 4 de agosto de 1994.

Expertos locales estiman que tras un descenso considerable de los intentos ilegales, durante el año que comienza las tentativas por emigrar podrían reiterarse.

Para los especialistas la incipiente recuperación de la economía cubana no ha eliminado del todo las razones económicas que provocaron el éxodo masivo del verano de 1994.

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