Guantánamo ajena a presencia de presos afganos

La reclusión de los talibanes y de militantes de la organización Al Qaeda en la base militar estadounidense “no es asunto de conversación, porque la gente no sabe nada de eso”, comentó a IPS una mujer, residente en esa oriental provincia cubana.

Foto: Tomado de elpais.com

GUANTANAMO, 11 ene. 2002 (IPS).—La población de la provincia de Guantánamo, en el suroriente de Cuba, se mantiene ajena al traslado de prisioneros capturados en Afganistán a la base naval estadounidense, aunque en otros lugares del país se expresan críticas.

Las autoridades cubanas descartan el aumento de medidas de seguridad, según comentó el general de brigada José Solar Hernández, segundo jefe del ejército destacado en el oriente.

La reclusión de los talibanes y de militantes de la organización Al Qaeda en la base de Guantánamo “no es asunto de conversación, porque la gente no sabe nada de eso”, comentó a IPS una mujer que dijo llamarse María, mientras paseaba con su pequeño hijo por un parque del centro de la capital guantanamera, que tiene 200.000 habitantes.

Alfredo Larco, un trabajador independiente de 23 años, coincidió con María y ni siquiera se interesó por conocer los detalles sobre el arribo este viernes de los primeros 20 prisioneros desde Afganistán a la bahía de Guantánamo, ubicada a 920 kilómetros de La Habana.

Sin embargo, personas más informadas se manifestaron preocupadas y no vacilaron en calificar de “provocación” y “hecho amenazante” la decisión de Washington de convertir ese enclave militar en cárcel para los prisioneros capturados en la guerra de Afganistán.

“Estados Unidos está trayendo a Cuba un conflicto que no es nuestro. ¿Qué pasaría si se escapa a territorio cubano un prisionero talibán? “, se preguntó una abogada a su paso por Guantánamo, en viaje de trabajo, que pidió no ser identificada.

Pero el general Solar Hernández manifestó cautela al responder a esa eventualidad.

“Ellos (Estados Unidos) han buscado un lugar para traer a los prisioneros y los traerán a la base, no es nada contra nuestro país”, dijo el militar en conversación con más de 30 periodistas extranjeros invitados a recorrer las instalaciones cubanas del perímetro fronterizo al enclave estadounidense.

No obstante, el oficial aclaró que Cuba confía en que Estados Unidos tome medidas de alta seguridad con el traslado de los prisioneros a su base guantanamera.

Solar Hernández recibió a la prensa en la puerta nororiental de la base naval de Guantánamo, la única entrada al lugar desde tierra firme y donde en el pasado funcionaba una aduana.

La bandera de Estados Unidos que se iza cada mañana a las 8, hora local, marca la jurisdicción de Estados Unidos sobre 117,6 kilómetros cuadrados de territorio de esta isla de régimen socialista.

Unos metros más allá de la verja de entrada, custodiada por tropas guardafronteras cubanas, puede verse una franja blanca que divide ambos lados y alrededor de la cual se reúnen autoridades estadounidenses y cubanas cuando necesitan tratar algún asunto común.

Sin embargo, esta vez no hubo ningún tipo de coordinación bilateral respecto del traslado de prisioneros talibanes y de Al Qaeda, aclaró el general Solar Hernández.

“No hemos tomado ninguna medida especial”, añadió el jefe militar, aunque insistió en que su país está siempre preparado para cualquier contingencia. “No tenemos que adoptar medidas de seguridad adicionales porque las tenemos permanentemente”, apuntó.

A ese punto fronterizo se llega por un estrecho sendero asfaltado, desde el cual pueden leerse letreros que advierten: “No pase, campo minado”.

“Son campos de minas puramente defensivos, necesarios, porque tenemos ahí una base militar, pero todo está bien cercado y protegido por señales”, aseguró Solar Hernández.

Reconoció que Estados Unidos retiró en 2000 las minas en áreas de su jurisdicción. “Pero ellos (los estadounidenses) tienen técnicas para reestablecerlas en pocas horas, técnicas que nosotros no tenemos”, afirmó.

En los años 60 y 70, en especial, la base fue escenario de frecuentes incidentes, algunos fatales, como los que provocaron la muerte de dos guardafronteras cubanos.

Estados Unidos utilizó en 1994 y 1995 sus instalaciones para albergar a cerca de 30 000 cubanos que habían salido del país durante la llamada crisis de los balseros, de agosto de 1994.

Sin embargo, a partir de los acuerdos migratorios suscritos por los dos países en septiembre de 1995, la situación cambió y ahora hay “calma y tranquilidad” en la zona, explicó el general Solar Hernández.

En las últimas semanas han sido visibles los preparativos para recibir a los primeros 20 prisioneros en el enclave militar.

El oficial cubano indicó que entre el sábado pasado y este jueves han llegado a la base estadounidense unos 40 vuelos de transporte militar, con unos 700 nuevos efectivos. Ese personal se sumará a los 2.700 militares y civiles que ya están en la zona.

Aviones C-141, T-130 y C-17 han trasladado además alrededor de 40 y 50 vehículos militares, entre otra variada carga, comentó Solar.

El gobierno de Fidel Castro no ha vuelto a referirse al traslado de los prisioneros a la base guantanamera desde que la cancillería dijera el 29 de diciembre que no tenía aún elementos suficientes para adoptar posición alguna.

El escueto comunicado oficial admitió, además, que Cuba carece de jurisdicción sobre el territorio ocupado por la base naval, que fuera cedido en 1903 “a perpetuidad” a Estados Unidos.

La cuidadosa reacción de La Habana fue interpretada por políticos estadounidenses como un gesto cubano que muestra su disposición a colaborar con Washington, en la medida de lo posible, en su guerra contra el terrorismo internacional.

Castro ha expresado que su gobierno está en contra de cualquier tipo de terrorismo, pero también contra la guerra de Estados Unidos en Afganistán, lanzada tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

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