Guantánamo, una espina centenaria

El presidente Castro entiende que la Revolución “no ha querido agitar ese problema”, pero la “batalla” por la salida de Estados Unidos de esa parte de la isla tendrá que concretarse algún día.

Foto: Tomado de blogstop.com

GUANTÁNAMO, 25 ago. 2000 (IPS).—La base naval de Guantánamo, único enclave militar de Estados Unidos en un país socialista, rige la vida de los habitantes de esta región de Cuba desde comienzos del siglo XX y al parecer lo seguirá haciendo por mucho tiempo.

“Todo el que llega hace la misma pregunta: ¿hasta cuándo estará ahí?”, dice Gustavo Menéndez, un constructor guantanamero que pensó que “este año sería el final de toda esa historia”.

“Pero llegó el 2000 y nada. Yo creo que ni Dios tiene la respuesta a esa pregunta”, afirmó este hombre de 38 años y que hace un lustro decidió irse de Caimanera, la ciudad más cercana a la base estadounidense.

Menéndez se fue de allí porque “tenía trabajo en Guantánamo, pero también porque estaba harto de los controles y de tener que enseñar documentos para entrar y salir de mi pueblo”.

Visitar Caimanera, a 24 kilómetros de la ciudad Guantánamo y a más de 900 de La Habana, tampoco es fácil. Cualquiera, venga de donde venga y sea quien sea, tiene que aparecer en una lista confeccionada de antemano.

Mientras se acerca el punto donde el camino se divide —recto hacia la base y a la izquierda hacia la ciudad— puede verse la cerca de alambre de púas, las garitas y las mujeres y hombres de la brigada cubana de la frontera que vigilan todo el tiempo.

Menéndez, como tantos otros en Cuba, tenía la esperanza de que “la base cerrara con el nuevo siglo”, pero los meses pasan y los más optimistas colocan ahora sus expectativas en el 2003, cuando se cumplan 100 años de su establecimiento.

Al parecer, todos son sueños infundados. “Yo no sé de dónde la gente saca esas cosas”, reaccionó una joven militar, integrante de la brigada de la frontera, al preguntarle si el fin de la base está cerca.

El próximo fin del enclave estadounidense, que algunos intelectuales de la isla han denominado “la ilusión histórica de Cuba”, carece de cualquier sustento real.

La falsa esperanza fue comentada tiempo atrás por el propio presidente Fidel Castro.

“Se supone que lo indefinido dure 100 años. Alguien inventó el concepto ese y no sin razón, porque 100 años, al parecer, son bastantes años”, dijo.

Situada a 920 kilómetros al este de La Habana, la base naval fue establecida en 1903 como una concesión “a perpetuidad” a Estados Unidos, que hará uso de ella hasta tanto la necesite.

El contrato, firmado como un acuerdo de arriendo, fue uno de los resultados directos de la llamada Enmienda Platt, un texto aprobado por el Congreso estadounidense para ser incluido en la primera Constitución de Cuba.

El apéndice constitucional establecía, entre otras cosas, el derecho de Washington a intervenir en la isla y obligaba a La Habana a vender o arrendar a ese país las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales.

El “negocio” estipulaba el pago a Cuba de 2.000 pesos anuales en moneda de oro estadounidense, renta que el gobierno de Castro se negó a cobrar desde su arribo al poder en 1959, pero que Washington igual sigue depositando anualmente.

En la actualidad el pago equivale a 4.085 dólares y, según expertos, es la vía escogida para legitimar un acuerdo que las autoridades cubanas deploran y que, además, fue declarado “ilegal y nulo” por la Constitución vigente en este país.

El presidente Castro entiende que la Revolución “no ha querido agitar ese problema”, pero la “batalla” por la salida de Estados Unidos de esa parte de la isla tendrá que concretarse algún día.

La base de Guantánamo se estableció en la bahía de igual nombre, situada muy cerca del paso de los Vientos y en línea recta con Panamá, donde en esa época se planeaba la construcción del canal entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Los historiadores señalan que esa ubicación hizo que Washington le concediera una gran importancia estratégica al enclave, que constituía también un punto central de consideración en caso de un conflicto bélico en el Caribe.

A esa privilegiada posición, se sumaron las características de la rada guantanamera, una bahía con 5,2 kilómetros de longitud, 20 metros de profundidad, 20 cayos interiores y capacidad para recibir más de 40 buques.

Durante la Segunda Guerra Mundial la base sirvió de punto de aprovisionamiento de buques y aviones.

Durante la Segunda Guerra Mundial la base sirvió de punto de aprovisionamiento de buques y aviones.

La base, rodeada de unas 70.000 minas antipersonales y antitanques, abarca un área de 117,6 kilómetros cuadrados de los cuales 49,4 son de tierra firme; 38,8 de agua y 29,4 de pantanos. La costa que la delimita es de 17,5 kilómetros.

El enclave tiene dos plantas para el tratamiento de agua por un sistema de potabilización por ósmosis, de tecnología israelí, que permite procesar a diario 9,5 millones de litros y generar hasta 17.000 kilovatios de electricidad.

A comienzos de los años 90, en el territorio ocupado había dos hospitales, 10 iglesias, cuatro escuelas, siete clubes, tres complejos comerciales, dos emisoras de televisión y tres de radio y 1.700 viviendas, entre otras construcciones.

“Hasta el triunfo de la Revolución (el 1 de enero de 1959), Guantánamo casi vivía de esa base”, cuenta un hombre de 72 años que recibe una pensión de 500 dólares por las décadas que trabajó como personal de servicio dentro del enclave.

Durante la Segunda Guerra Mundial la base sirvió de punto de aprovisionamiento de buques y aviones en proporciones sólo superadas por el puerto de Nueva York. En formas similares aumentaron las misiones de entrenamiento y de control fronterizo.

Además de fuente de empleo, la base del país norteamericano se convirtió en una vía de entrada para capitales estadounidenses, pero también en un incentivo para el auge de la prostitución, las salas de juego y otras actividades de ese tipo.

En la actualidad esta provincia es considerada como una de las más atrasadas de Cuba, aunque las autoridades no lo reconozcan así y sea difícil encontrar estadísticas que lo demuestren.

Guantánamo, con 512.226 habitantes a fines de 1999, 10.508 de ellos residentes en Caimanera, figura entre las tres provincias cubanas con mayor cantidad de nacimientos, pero también es la que mayor emigración registra hacia otras zonas del país, según el último Anuario Demográfico.

El grado de urbanización de 59,7 por ciento es uno de los más bajos de Cuba, mientras que las mujeres aportan los mayores índices de la isla en cuanto a cantidad de hijas e hijos.

“Ahora, las cosas están más tranquilas. Dicen que se han hecho ejercicios conjuntos de las dos partes y barcos cubanos entran y salen por esa bahía, pero se han vivido momentos muy tensos. La vida aquí no es vida”, comentó Menéndez.

Una estadística de las principales provocaciones y violaciones a la soberanía denunciadas por Cuba, entre 1962 y agosto de 1992, da cuenta de 13.263 incidentes, algunos de los cuales causaron la muerte de soldados cubanos.

La lista, publicada en 1996 en el libro A escasos metros del enemigo, de Felipa Suárez y Pilar Quesada, recoge 755 disparos sobre territorio cubano, 610 violaciones del límite fronterizo por tierra y 6.307 del espacio aéreo.

La Habana asegura que el enclave militar ha sido usado para apoyar a organizaciones contrarias al régimen de Castro, preparar planes de autoagresión que justificaran una respuesta directa a la isla y como centro de espionaje radioelectrónico.

Los momentos de mayor tensión en la pasada década se vivieron entre 1993 y 1994 y tuvieron su colofón en la llamada crisis de los balseros (la emigración de cubanos hacia Estados Unidos en precarias embarcaciones), ocurrida en agosto de ese último año, y la concentración en la base de unos 35.000 ciudadanos de Cuba.

Solo en 1993 se produjeron 498 intentos de entrada ilegal a la base estadounidense, con 1.311 participantes. De esas personas, 12 perdieron la vida por la acción de las minas y tres se ahogaron, en tanto 34 sufrieron heridas de diversa magnitud.

La enorme concentración de emigrados cubanos y haitianos y de unos 9.000 militares en la base a fines de agosto de 1994, elevó la cifra de habitantes a 55.000, lo cual elevó la densidad poblacional a más de una persona por metro cuadrado.

La firma de los acuerdos migratorios entre Cuba y Estados Unidos, en septiembre de 1994 y mayo de 1995, facilitó la salida paulatina de los emigrantes que estaban en la base, proceso que evitó la explosión de lo que La Habana consideraba una verdadera bomba de tiempo.

El ministro cubano de Defensa, general del Ejército Raúl Castro, aseguró en abril de 1995 que la base es “obsoleta desde el punto de vista militar y constituye un gasto innecesario que debe pagar el contribuyente estadounidense”.

A su juicio, mientras Estados Unidos desmantela decenas de instalaciones en su territorio y en el extranjero, mantiene Guantánamo solo “como un foco de constante provocación y humillación contra Cuba”.

Por su parte, Isabel Jaramillo, académica chilena radicada en la isla, aseguró que, “en el caso de una hipótesis de guerra, el control de la Cuenca del Caribe ha sido y es una prioridad” para Estados Unidos, que considera a la región como su “pórtico”.

La experta en seguridad hemisférica sostiene que, en el caso caribeño, Washington tiende a mantener “el control y, por ende, la presencia de bases y demostraciones de fuerza militar y las relaciones de dependencia”.

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