Iglesia Católica y gobierno conjuran crisis en templo

Los disidentes pretendían dar a conocer una serie de demandas políticas, aprovechando la cercanía de la visita de tres días de Benedicto XVI

Jorge Luis Baños - IPS

Vista exterior templo de Nuestra Señora de la Caridad, en La Habana, de donde fueron desalojados los 13 disidentes el jueves 15

LA HABANA, 16 mar (IPS) – El gobierno cubano y la Iglesia Católica pusieron fin a una crisis surgida en días previos a la visita del papa Benedicto XVI, al decidir el desalojo de 13 personas identificadas como integrantes del opositor Partido Republicano de Cuba (PRC), que se habían atrincherado en un templo de La Habana.

 

En un comunicado publicado este viernes 16 por el diario oficial Granma, el arzobispado de la capital cubana informó que los ocupantes fueron “invitados” a salir del templo y no ofrecieron resistencia a los agentes a cargo del operativo, ejecutado la noche anterior, en menos de 10 minutos y sin armas.

Según el texto, que detalló infructuosos esfuerzos de la curia para convencer a los opositores de que desistieran de la ocupación iniciada en la tarde del martes 13, la acción policial fue solicitada por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, “en uso de la autoridad y facultad que le compete”.

Con su encierro en el Santuario Diocesano y Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad, los disidentes pretendían dar a conocer una serie de demandas políticas, aprovechando la cercanía de la visita de tres días de Benedicto XVI, quien llegará el 26 de marzo procedente de México, primer punto de su gira latinoamericana.

Se trata de la segunda visita de un pontífice a la isla, después de la realizada en 1998 por Juan Pablo II (1920-2005).

La nota del arzobispado añadió que los agentes se comprometieron a trasladar inicialmente a los 13 manifestantes a una unidad policial y posteriormente a sus casas, además de que no serían procesados por este hecho.

“Se pone fin así a una crisis que no debió nunca producirse. La Iglesia confía que hechos semejantes no se repitan y que la armonía que todos anhelamos pueda realmente alcanzarse”, concluyó el comunicado.

El desenlace provocó reacciones encontradas de apoyo y rechazo en medios disidentes. “Ante la intransigencia de estas personas, el cardenal no tuvo otra alternativa. La solución fue correcta”, comentó a IPS el economista Oscar Espinosa Chepe, uno de los integrantes del grupo de 75 opositores presos en 2003, ya todos liberados.

En su opinión, “la Iglesia hizo todos los esfuerzos posibles” por resolver de otro modo el problema, además de que muchos sectores de la oposición “se pronunciaron en contra de la ocupación del templo precisamente en vísperas de la visita del Papa, porque ese tipo de acciones no ayudan”.

“Nos sentimos sorprendidos y frustrados por la opción del cardenal. Hubiéramos esperado una decisión más moderada”, dijo en cambio Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que actúa sin reconocimiento legal, aunque es tolerada en este país caribeño.

Sánchez aseguró a IPS que los opositores fueron desalojados “violentamente y en una atmósfera de terror”, aunque admitió que los agentes no utilizaron armas y que nadie fue golpeado. “Pero hubo empujones, algunos fueron levantados en peso al sacarlos de allí y se les abrió un expediente policíaco”, explicó.

En otra nota de prensa, distribuida el miércoles 14 y también publicada íntegramente al día siguiente por Granma, órgano oficial del gobernante Partido Comunista, el arzobispado calificaba la ocupación de acto “ilegítimo e irresponsable” y alertaba de que se “trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país”.

“No es un hecho fortuito, sino bien pensado, y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba”, agregaba ese texto, insistiendo en que nadie “tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas”.

La acción disidente, que preveía la ocupación de templos católicos en distintos puntos del país –lo que no llegó a materializarse–, comenzó algunas horas antes de la transmisión televisiva de un mensaje del cardenal Ortega en el que este insistía en el carácter evangelizador de la gira de pontífice.

Esa alocución, trasmitida por el principal canal de la televisión cubana, siguió a un editorial de Granma, el lunes 12, que valoró la visita como expresión de las “excelentes” e ininterrumpidas relaciones entre el Vaticano y Cuba.

Benedicto XVI iniciará su estancia en esta isla caribeña por la oriental Santiago de Cuba, donde será recibido por Ortega, el presidente Raúl Castro y el arzobispo de esa ciudad situada a 861 kilómetros de la capital, Dionisio García, entre otras autoridades católicas y del gobierno.

En una entrevista con la agencia cubana Prensa Latina, difundida este viernes 16, García consideró que la presencia del papa profundizará las relaciones entre la Iglesia y las autoridades cubanas.

El esfuerzo común para la buena marcha de los preparativos contribuyó a una mayor y fluida comunicación, agregó el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, según ese medio.

Ortega y García protagonizaron en mayo de 2010 un inédito diálogo con Castro, que cuenta entre sus principales frutos la liberación de 130 presos y el reconocimiento de la Iglesia como interlocutora válida del Estado para la búsqueda, “entre cubanos”, de una solución a los problemas de la nación, sin interferencias ni condicionamientos externos. (FIN/2012)

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