Intelectuales de Cuba quieren debatir el proyecto constitucional

Piden que la Unión de Escritores y Artistas de Cuba organice debates del proyecto para sus asociados y asociadas.

Ya queda poco para el cierre de la consulta popular.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 30 oct.- Representantes de la intelectualidad cubana rechazan que la dirección de la no gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) se abstenga de debatir como gremio el Proyecto de Constitución, que aspira a sustituir la ley fundamental vigente desde 1976.

Según ha circulado en las redes sociales, supuestamente las más altas autoridades del país y del único legal Partido Comunista de Cuba decidieron que la Uneac no convocara a su membresía al debate y que sus integrantes participaran en las reuniones de sus lugares de residencia o centros de trabajo.

Varias voces se han alzado para protestar la decisión y reclamar su derecho de sumarse, desde su filiación a la organización que agrupa a intelectuales, escritores, artistas, críticos y realizadores, entre otros.

Lea las cartas completas:

“La reclamación está avalada en el derecho como ONG (organización no gubernamental) del país a la inclusión junto al resto de los grupos sociales dígase maestros, médicos, juristas, campesinos, obreros, científicos de las ciencias y las ciencias sociales, estudiantes, cuentapropistas, iglesias, amas de casa y de toda persona que sienta el deseo de decir sus puntos de vista”, escribió la periodista Gisela Arandia.

En una carta abierta fechada el 28 de octubre, Arandia remarcó que la convocatoria nacional para discutir el proyecto, “convertida en expresión del consenso social, ocupa un lugar trascendente en la consciencia social, lo que es para la sociedad como los latidos del corazón para los seres humanos”.

“Escribir un libro, una pieza musical, una obra de teatro, filmar un audiovisual, pintar un cuadro, hacer una escultura puede ser y generalmente lo es, una acción en solitario,  pero la consciencia social tiene una función colectiva que solo crece y se fortalece a partir del debate permanente”, consideró la intelectual.

Al reclamar el derecho de contribuir al debate nacional para preservar y enriquecer la obra revolucionaria, Arandia enfatizó: “no se trata de un favor ni de un privilegio sino del derecho de participación junto al resto de la sociedad, como membresía de la organización de intelectuales y artistas, que por cierto, no es poca cosa”.

Vea más:

No renunciaremos al necesario debate en el campo de las ideas“. (Pronunciamiento de la UNEAC, 2 de noviembre, 2018)

 

Agudas críticas a la decisión

La primera en remitir una carta sobre el problema fue la historiadora Gladys Marel García, un texto fechado el 22 de octubre y que fue replicado en el blog La Cosa, del jurista Julio César Guanche.

Para la también escritora, la medida conlleva al descrédito del liderazgo de nuestra institución, porque se divorcia en esta coyuntura histórica del interés de los intelectuales asociados.

“Quien tomó esa decisión, nos ha discriminado y ha violado el derecho de los colegas de la Asociación de Escritores”, aseveró en la carta remitida a Miguel Barnet, que es el presidente de la Uneac.

García es también conocida por su participación, desde 1952, en el proceso para librar a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista (1901-1973) y que llevó al poder a la Revolución de 1959.

“Considero que es un error desconocer nuestro derecho. Una gran mayoría de escritores y artistas no pertenecemos a centros de trabajo”, dijo la intelectual.

Por su parte, Rodolfo Alpízar, quien refirió sentir vergüenza ajena por la decisión, escribió en el artículo Los intelectuales y el debate constitucional: “los escritores hemos reclamado con insistencia nuestro derecho a participar, por nosotros mismos, como los intelectuales patriotas cubanos que somos”.

“Quisiera creer que se trata de un malentendido, pero todo indica que no lo es. Por ello siento vergüenza ajena. Y propia”, indicó.

“Alguien de arriba decidió que no nos reunamos para esa discusión… Pareciera que una ONG reconocida por el Estado cubano no está capacitada para reunir a sus miembros para discutir, analizar, ampliar, mejorar, el texto legal supremo de la nación. Sus dirigentes lo aceptaron. No defendieron los derechos ciudadanos de los miembros de la Uneac”, indicó.

Y cuestionó: “¿Tenemos los intelectuales cubanos que esperar a que alguien nos oriente ser patriotas? ¿Debemos esperar “orientaciones de arriba” para serlo de hecho y de derecho, y no meros repetidores de consignas en la plaza pública o en los medios?”.

Aunque en las redes sociales se han producido múltiples reacciones alrededor de este asunto, la mayoría de la población cubana desconoce de la polémica circunscrita a Internet.

Para observadores resulta contraproducente la exclusión de los intelectuales cuando las autoridades promovieron la participación de cubanos que viven fuera de la isla caribeña a través de una plataforma web que, según fuentes oficiales, ha recogido opiniones desde más de 120 países

Esta discusión corre paralela a una ofensiva desde medios conservadores, fundamentalmente iglesias evangélicas y la católica, contra la inclusión del artículo 68 en el proyecto constitucional, que define al matrimonio como la unión entre dos personas y aspira a allanar el camino al matrimonio igualitario.

También queda poco para el cierre de la consulta popular, que comenzó el 13 de agosto y debe concluir el 15 de noviembre. (2018)

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