Intelectuales debaten sobre reformas en Cuba

Los vínculos entre intelectualidad, debate público y servicio a la nación, demandan diálogos entre cubanas y cubanos, radicados o no en la nación caribeña.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

La revista Espacio Laical identifica un auge del debate público en Cuba, sobre todo desde espacios focalizados en la sociedad civil.

La Habana, 20 jun.- La importancia de actualizar “los recursos ciudadanos para ejercer mayores exigencias sobre la utilidad intelectual” fue uno de los aspectos aportados por el politólogo cubano Hiram Hernández, en un intercambio sobre reformas y los vínculos entre intelectualidad, debate público y servicio a la nación.

“¿Sería posible emprender reformas sin intelectuales? ¿Es posible una Revolución sin argumentos, sin un pensamiento crítico que lo someta todo a libre examen, que lo cuestione todo?”, se preguntó el también profesor universitario en la sección dossier de la última edición de la revista Espacio Laical.

Además del politólogo, participaron en el espacio de intercambio titulado, “La intelectualidad cubana ante los cambios actuales”, Arturo Arango, escritor y guionista; Dmitri Prieto, antropólogo y activista social; Jorge Luis Acanda, filósofo e investigador; y el escritor Leonardo Padura, que recibió el máximo galardón de las letras cubanas el pasado año, el Premio Nacional de Literatura.

Asimismo, Hernández consideró como intelectuales a “todos los que contribuyen a sostener o modificar una concepción del mundo que suscita modos de pensar y producir la realidad”, por lo cual puede aplicarse el concepto a artistas, científicos, arquitectos, maestros, editores, blogueros, líderes religiosos, políticos y militantes.

“Lo fundamental es reconocer la potencialidad de todos los ciudadanos como los intelectuales de su proceso político”, aseguró el especialista, en la publicación que se define como un proyecto del Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Arquidiócesis de La Habana.

Según Prieto, “los cambios devendrán en nada (o serán contraproducentes si no logran involucrar de manera incluyente a jóvenes, a personas con iniciativa, emprendimiento y creatividad, y a sectores menos favorecidos –implicándolos en relaciones donde exista un lugar central para la práctica de la solidaridad y del protagonismo crítico”.

El activista reconoció la “ampliación del debate público y de la libertad de expresar criterios”, que ha acontecido en los últimos tiempos.

No obstante, valoró que estos diálogos se encuentran limitados a escenarios y territorios específicos y “deberían ganar en profundidad y alcance en la aceptación de las diferencias, y ampliarse radicalmente a la Nación en su conjunto y a cada uno de los hogares cubanos”.

Asimismo, señaló entre los cambios más significativos del proceso de transformaciones actual “la eliminación de una larga serie de prohibiciones y limitaciones, muchas de las cuales afectaban fundamentalmente a cubanas y cubanos que viven en el país, discriminándolos respecto a extranjeros o a compatriotas que residen en el exterior”.

“No logro deshacerme de la impresión de que hemos perdido mucho, mucho tiempo, y a la hora de implementar estas reformas el tejido social de la Nación, la matriz convivencial en la que vive el pueblo cubano, están mucho más dañados que hace 15 ó 20 años, cuando ya estuvo claro que Cuba debía cambiar irremediablemente”, compartió el antropólogo.

Respecto al análisis sobre cómo pueden ayudar al éxito de la reforma económica y social actual los intelectuales cubanos, tanto los residentes dentro como fuera del país, Padura señaló que estos, desde sus posibilidades y capacidades, “deben estar a favor de cambios que contribuyan a mejorar las vidas de sus conciudadanos y de ellos mismos”.

En cuanto al aporte de los intelectuales emigrados al debate público relativo a estas transformaciones, Padura planteó que ellos “tienen sus propias visiones y opiniones, y en muchos casos, cuando no se trata de juicios irracionales o que parten y llegan al odio, a la revancha, a la pose (que de todo hay), deben ser escuchados porque, en tanto cubanos, también su voz debe ser considerada”.

Asimismo, Arango apuntó que el pensamiento intelectual cubano “no encuentra espacios para actuar de manera directa, inmediata, sobre lo que se llama ‘la opinión pública'”. Reiteró la necesidad de que las ideas de este grupo se divulguen a través de los medios masivos de comunicación, para que lleguen a la gente.

También llamada “actualización del modelo económico y social”, Cuba vive desde 2008 un proceso de reformas económicas y sociales, cuando el presidente Raúl Castro comenzó a promover cambios dirigidos en lo fundamental a rescatar la deprimida economía cubana, aunque han también han impactado en la política, según observadores. (2013)

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