Obama dejó retos en las manos de Cuba

Las partes reconocen que queda todavía mucho trecho por andar en la normalización de relaciones.

El Air Force One, avión presidencial estadounidense, despegó de suelo cubano a las 16:19 horas (local) y emprendió vuelo a Argentina, tras el fin de la visita oficial del presidente Barack Obama al archipiélago caribeño.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 22 mar.- Barack Obama concluyó su visita de dos días y medio a Cuba, luego de disfrutar de dos entradas de un juego de pelota entre una selección cubana y el equipo Tampa Bay Rays, junto al presidente anfitrión, Raúl Castro.

El mandatario cubano acudió a despedirlo en el Aeropuerto Internacional “José Martí”, incluso acompañó a la familia Obama hasta el pie de la escalerilla del avión.

Tras unas últimas palabras y un apretón de manos entre ambos mandatarios, el Air Force One partió poco después de las cuatro de la tarde rumbo a Argentina, donde continuará su gira por Latinoamérica.

Obama y Castro se retiraron del Estadio Latinoamericano, cerca de las tres de la tarde, cuando el equipo de Tampa ganaba una carrera por cero a la selección de peloteros cubanos. El inquilino de la Casa Blanca, despojado de su traje, se despidió de los aficionados con un gesto de adiós.

Antes del inicio del partido, las delegaciones y la afición que colmó el más importante estadio del país guardaron un minuto de silencio por las víctimas del doble atentado terrorista ocurrido esta mañana en Bruselas, Bélgica, y reivindicado por el autodenominado Estado Islámico.

Durante la conferencia de prensa a propósito del juego, se anunció la posibilidad para peloteros cubanos de poder ser contratados por las Ligas Mayores sin tener que renunciar a su ciudadanía.

Hasta el momento, los cubanos son los únicos peloteros que no pueden ser contratados en las Grandes Ligas de Estados Unidos y vivir en su país, debido a restricciones especiales vigentes para la isla.

Este es el primer juego que se celebra en Cuba entre un equipo nacional y otro de las Grandes Ligas desde que hace 17 años, en 1999, una novena cubana se enfrentó a los Orioles de Baltimore.

Aunque en reiteradas ocasiones, Obama señaló que reconocía el derecho de todo pueblo a decidir su propio destino, no dejó  de promover el modelo que quiere para la isla en sus tres días en la capital.

“Mi visita aquí hoy demuestra que usted no necesita tener miedo de una amenaza de los Estados Unidos, y por su compromiso a la soberanía y autodeterminación de Cuba también confío que ustedes no tienen que temer las voces diferentes del pueblo cubano”, dijo esta mañana Obama a Castro, en su alocución al pueblo.

Este llamado a la libertad, que coincide con los viejos reclamos de opositores al gobierno dentro del país, tuvo varias interpretaciones entre la población local.

“Eso es algo que queríamos oír y que a su pesar tuvieron que escuchar Raúl Castro y su gobierno”, dijo Juan Vega, un profesor devenido artesano.

Para Antonia Gil, quien siguió todos los detalles de la visita desde la pantalla chica, “la posibilidad de decir lo que quiso, en un acto transmitido en directo para todo el país, debe haberle dado la medida de que aquí todo no es tan represivo como de seguro se lo pintan sus asesores”.

Un joven vinculado a los medios comentó: “Hace tiempo, con las dificultades que tenemos aquí, me cuestiono adonde fue a parar la rebeldía de los cubanos. Veremos qué pasa a partir de ahora”.

Aparte de su programa oficial, en su primera noche en La Habana, el presidente y su familia decidieron romper el protocolo y cenaron en el restaurante privado San Cristóbal, abierto al calor de la apertura cubana en 2010 a los negocios privados.

Por su parte, su esposa Michelle conversó en la mañana del lunes 21 con diez jóvenes estudiantes cubanas sobre la educación en la isla, en el centro cultural Fábrica de Arte Cubano. La fecha coincidió con el primer aniversario de la iniciativa “Let Girls Learn” (Dejemos que las niñas aprendan), que la pareja presidencial encauza para beneficiar a 62 millones de niñas y adolescentes en el mundo.

La Primera Dama y sus hijas, Malia y Sasha, visitaron en la tarde de ese día el Museo Finca Vigía, otrora residencia cubana del escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961). (2016)

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