Por otra relación entre Cuba y sus diásporas

La reconciliación y el diálogo deben primar en los vínculos entre la población cubana de la isla y radicada fuera de ella.

Jorge Luis Baños - IPS

La comunidad cubana emigrada más numerosa radica en los Estados Unidos.

La Habana, 6 dic.- Romper con las restricciones para viajar hacia y desde Cuba, posibilitar la participación de la emigración cubana en la vida económica y su ámbito político y el respeto al criterio ajeno, figuran entre la propuestas de diversos especialistas para refundar una relación diferente entre las personas radicadas en el país y sus diásporas.

El dossier de la última edición de la revista Espacio Laical, del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana, convocó a expertos de dentro y fuera de la nación caribeña a ofrecer sus criterios sobre los vínculos entre Cuba y su población emigrada. Participaron los politólogos Jorge I. Domínguez y Arturo López-Levy, el jurista Roberto Veiga González, el analista Tomás Bilbao y el sociólogo Aurelio Alonso.

“Está en manos de los cubanos, tanto en la Isla como en el exterior, el trabajar juntos para cambiar su futuro”, opinó Bilbao, director ejecutivo del Grupo de Estudios Cubanos, con sede en Washington –Estados Unidos-, sobre las posibilidades que se abren con la actualización del modelo económico cubano, encauzado por el gobierno de Raúl Castro.

De hecho, el grupo que lidera espera la aprobación de los gobiernos cubano y estadounidense de “una propuesta sin fines de lucro para otorgar microcréditos a cuentapropistas en la isla y ofrecer apoyo técnico para que puedan ser eficaces en ayudar a sus familias”, reveló sobre una de las posibles formas en que la emigración puede integrarse al desarrollo de su país natal.

Por su parte, Domínguez definió que las personas radicadas fuera de las fronteras cubanas constituyen “una fuente de inversión en pequeñas y medianas empresas para generar crecimiento económico y generar empleos”, en caso de que las legislaciones del Estado cubano permitieran este tipo de vínculo.

El vicerrector de Relaciones Internacionales de la norteña Universidad de Harvard valoró que la comunidad cubana emigrada puede contribuir, además, con “la transmisión de ideas, de conductas, de propósitos y de formas de realizar un proyecto nacional”. Así, identificó “un gran espacio para la sociedad civil de la diáspora cubana, y su contraparte emergente en Cuba”.

A su vez, López-Levy alentó a promover “formas de interacción entre la sociedad cubana y los emigrados que favorezcan la reconciliación nacional, la modernización del país, la preservación de su soberanía y su inserción ventajosa en un mundo globalizado”.

Para el conferencista de la estadounidense Universidad de Denver, “la tarea de hoy es de reconciliación y desarrollo”. Especificó que, “aquellos que se definen como exiliados, deben mirarse recíprocamente con objetividad y sin falsas expectativas ideológicas, pero con esperanza y coraje para trascender pasadas hostilidades”.

Asimismo, Alonso insistió en que “una relación sana tiene que asentarse, esencialmente, en el respeto del criterio del otro, la legitimidad de la independencia del otro”. El subdirector de la revista cubana Casa de las Américas se refirió a la radicalidad con que se entendió la emigración durante épocas pasadas.

“Percatarnos de que la opción de migrar no significa la alianza con el enemigo, sino la aspiración a vivir otras oportunidades”, tributaría a naturalizar esta tendencia que marca sobre todo a los países en vías de desarrollo.

Según Veiga, “hay que comenzar por discernir acerca del establecimiento de los mecanismos debidos para que los cubanos que residen en el extranjero puedan entrar y salir del país sin necesidad de solicitar permiso”. Para el editor de Espacio Laical, las restricciones deben aplicarse solo a casos que representen un peligro para la nación.

Además del derecho a invertir en la economía cubana, el especialista calificó de imprescindible “resolver que los cubanos establecidos en el extranjero puedan conservar sus propiedades en la isla, así como disponer libremente de las mismas”.

Entre los cambios anunciados por el gobierno de Raúl Castro figuraron revisiones de las leyes de emigración del país. Personas de dentro y fuera de Cuba esperan que los detalles de la llamada “actualización migratoria” se conozcan para finales de este año o, a más tardar, para inicios del próximo. (2011)

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