Raúl comparte su silla con Fidel

Raúl Castro fue elegido presidente de Cuba el 24 de febrero del 2008 en la jornada constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Baldrich - IPS

Raúl Castro solicitó a la asamblea consultar decisiones de especial trascendencia con el exmandatario cubano, Fidel Castro.

LA HABANA, 24 feb (IPS) – Raúl Castro, uno de los líderes históricos de la Revolución Cubana y comunista declarado desde su temprana juventud, es desde este domingo el nuevo presidente de Cuba, pero mientras la vida lo permita no dejará de escuchar la opinión de quien considera “insustituible”, su hermano Fidel Castro.

“Solicito a esta asamblea” que en caso de “decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación, sobre todo en la defensa, política exterior, desarrollo socioeconómico del país, me permita continuar consultándolas al líder de la revolución, el compañero Fidel Castro Ruz”, propuso en su primer discurso como presidente.

“El comandante en jefe de la Revolución Cubana es uno solo. Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente”, dijo el nuevo mandatario y reiteró su certeza de que sólo el gobernante Partido Comunista puede ser “digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder”.

Fidel Castro “está ahora como siempre, con la mente bien clara y la capacidad de análisis y previsión más que intacta, fortalecida”, añadió.

La propuesta fue sometida a votación de inmediato y aprobada de forma unánime por los 608 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) que asistieron este domingo a la sesión constitutiva de la séptima legislatura, menos de una semana después de que Fidel Castro anunciara que no aceptaría ser reelecto.

En un gesto recibido como “racional” y “digno” por buena parte de la población y analistas dentro y fuera de Cuba, Fidel Castro, que aún conserva su cargo al frente del Partido Comunista, aseguró que sería una traición a su conciencia aceptar una responsabilidad que no podía enfrentar por sus condiciones de salud.

Alejado del poder desde el 31 de julio de 2006 por serios problemas de salud, Fidel Castro sostuvo que durante meses intentó preparar a la población para lo inevitable, a través de mensajes realistas que, en todo momento, evitaron fomentar el optimismo y fueron creando las condiciones para su anuncio de este mes.

“Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título ‘Reflexiones del compañero Fidel’. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso”, prometió en un mensaje al pueblo con fecha del 18 de febrero, publicado en la madrugada del martes 19.

Evidentemente, su voz se escuchará, incluso como la primera decisión tomada por el parlamento electo en las votaciones del pasado 20 de enero.

“No vamos a trabajar sin él, siempre trabajaremos con él y con sus enseñanzas. Él nos sigue, nos está aconsejando, haciéndonos recomendaciones. Esté donde esté, siempre será el comandante en jefe”, dijo a IPS Pura Concepción Avilés Cruz, médica y diputada por la provincia de Holguín, elegida por cuarta ocasión.

En la jornada constitutiva de este domingo, Ricardo Alarcón, de 70 años, fue reelecto como presidente de la Asamblea, y José Ramón Machado, durante años organizador del Partido Comunista, fue elegido primer vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros.

La elección de Machado, médico de 77 años identificado con las corrientes más ortodoxas dentro de la dirigencia cubana, echó por tierra la apuesta generalizada que favorecía para ese nombramiento a Carlos Lage, quien se mantendrá como hasta ahora entre los cinco vicepresidentes del Consejo de Estado. Representante de una generación intermedia, Lage, de 56 años, procede de la Unión de Jóvenes Comunistas, ha sido vinculado al proceso de reformas económicas impulsado en Cuba en la década de los años 90 del pasado siglo y, en más de una ocasión, ha encabezado la delegación cubana en reuniones de jefes de Estado y de gobierno.

Parafraseando a su hermano Fidel, el presidente Castro, de 76 años, aseguró que, en el momento histórico que vive Cuba, hay que ser “dialécticos y creadores” y, en ese camino, anunció que la composición del nuevo Consejo de Ministros se definirá tras un necesario análisis del actual sistema de dirección central del Estado.

“Toda decisión, resolución que se adopte, al otro día empieza a envejecer. Todo tiene que ser renovado y hay que hacer en cada momento lo que el momento necesita”, dijo a IPS Jaime Crombet, ratificado en su puesto de vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Por su parte, Eliades Acosta, jefe del departamento de Cultura del Comité Central del Partido Comunista, aseguró que si “para los marxistas la base económica decide la superestructura”, entonces la principal prioridad para el nuevo gobierno de esta isla caribeña pasa precisamente por la economía.

“Se actuará con energía. Lo que el pueblo espera de la revolución es precisamente eso: solucionar un grupo de problemas que deben ser resueltos”, afirmó a IPS.

Aunque no precisó los cambios que vendrán, el presidente Castro aseguró que se analiza la dualidad monetaria en la economía cubana, pero, alertó, cualquier decisión al respecto debe evitar “traumatismos e incongruencias” y tener en cuenta el sistema salarial, los precios minoristas, las gratuidades y los subsidios de servicios y productos.

“Constituye hoy un objetivo estratégico avanzar de manera coherente, sólida y bien pensada hasta lograr que el salario recupere su papel”, enfatizó.

Asimismo, aseguró que se trabaja en el análisis del exceso de prohibiciones y regulaciones que fuera fuertemente cuestionado por la población durante los debates realizados a partir de su discurso del 26 de julio pasado, que exhortaba a criticar todo lo criticable en la sociedad cubana actual.

Tras exhortar a “no creermos nunca que lo que hemos hecho es perfecto”, el mandatario aseguró que algunas de esas prohibiciones, las más sencillas, empezarán a eliminarse lo antes posible, pues en ocasiones tenían como único objetivo evitar el surgimiento de determinadas desigualdades sociales.

La “supresión de otras regulaciones tomará más tiempo” pues requieren de estudios integrales y cambios en normas jurídicas, aseguró, además de que en algunas de ellas influyen medidas establecidas contra La Habana por su histórico enemigo, el gobierno de Estados Unidos.

En su primer discurso como presidente del Consejo de Estado, Castro retomó algunas de las ideas que ha reiterado durante años: evitar las “improvisaciones” que traen “consecuencias negativas considerables”, “planificar bien” para no “gastar más” de lo que se tiene, y trabajar “con orden y disciplina”.

“No hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra, en que por su esencia no existen contradicciones antagónicas”, añadió el nuevo mandatario. El “derecho a expresarse” debe garantizarse en el marco de la ley, consideró. “No vamos a dejar de escuchar”, prometió. (FIN/2008)

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