Reclamo por los cinco cubanos presos en EEUU llega a Ginebra

Alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos defiende unión familiar.

Tomada de Cubadebate

Adriana Pérez y Olga Salanueva, esposas de Gerardo Hernández y René González, respectivamente, en Ginebra.

GINEBRA, 24 mar (IPS) – Las condenas que la justicia de Estados Unidos dictó en 2001 contra cinco agentes cubanos entrañan una arbitrariedad legal y un padecimiento injusto que se extiende a sus familias, dijeron parientes de los detenidos en esta ciudad suiza.

Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, sentenciado en primera instancia a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión, y Olga Salanueva, casada con René González, sobre quien recayó una pena de 15 años más tres de libertad vigilada en territorio estadounidense, expusieron su reclamo ante organismos de derechos humanos y activistas en Ginebra.

Pérez y Salanueva fueron recibidas por la alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, y sostuvieron entrevistas con diplomáticos y representantes de organizaciones no gubernamentales que participaron de la sesión del Consejo de Derechos Humanos del foro mundial, que concluyó este viernes 22.

Pillay manifestó a las dos ciudadanas cubanas su respaldo a las gestiones que efectúan, junto con parientes de los otros tres presos, para obtener de Estados Unidos los permisos de viaje que les permitan visitar a sus familiares condenados.

No es la primera vez que Pillay divulga su opinión sobre aspectos de este caso. En octubre se ocupó de la situación de Adriana Pérez, de 43 años, que pide una visa de entrada y la autorización para una visita conyugal en la cárcel.

El gobierno estadounidense ha denegado la solicitud “a pesar de que con mi edad ya estoy llegando al límite” de fecundidad y “estamos perdiendo la posibilidad de tener hijos”, dijo Pérez a IPS.

“Su petición de un visado para visitar a su marido es legítima y deberían concederla”, estimó Pillay.

La alta comisionada declaró “su solidaridad con las familias a las que se niega ese tipo de acceso. El derecho de viajar debería ser respetado en todas partes, por todos los gobiernos”, agregó.

Pérez observó que las legislaciones internacionales favorecen la procreación, la unidad familiar y el contacto de los prisioneros con sus esposas. Pero en Estados Unidos no se permiten las visitas conyugales, apuntó.

Los otros tres condenados son Ramón Labañino, que recibió en primera instancia una cadena perpetua más 18 años de prisión, Antonio Guerrero, sentenciado a una cadena perpetua y 10 años de prisión más cinco de libertad vigilada, y Fernando González, con una pena de 19 años.

Tras la apelación, las condenas se redujeron en 2009, excepto la de Gerardo Hernández, que mantiene toda su severidad.

En virtud de esas reducciones, René González fue liberado en octubre de 2011, y ahora cumple tres años de libertad vigilada en Estados Unidos, y los siguientes en salir serían Fernando González, quien quedaría libre el 27 de febrero de 2014, Guerrero, el 18 de septiembre de 2017, y Labañino, el 30 de octubre de 2024.

Las autoridades estadounidenses detuvieron a los cinco en septiembre de 1998 y los llevaron ante los tribunales, acusados de conspirar y operar como agentes extranjeros sin conocimiento de Washington.

La Habana, que otorga a los cinco el grado de héroes, sostiene que cumplían en el sur del estado de Florida misiones antiterroristas que consistían en monitorear actividades de grupos responsables de ataques contra Cuba.

Todo el proceso ha sido cuestionado por el grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias, que lo considera violatorio del artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, uno de los pilares de la estructura de derechos humanos del foro mundial.

Amnistía Internacional opuso también objeciones al juicio y adelantó que la organización humanitaria apoyaría los llamamientos para que Washington revise el caso a través de indulto u otros medios apropiados, si la apelación no proporciona resarcimiento oportuno y dada, también, la extensión de las penas y del tiempo cumplido por los condenados.

Salanueva hizo notar que desde el punto de vista humano el factor más vulnerable del caso son los hijos de los condenados. La etapa más feliz de cualquier persona es la niñez, subrayó.

Sin embargo, “¿qué niñez pueden tener los hijos de estos condenados?”, preguntó. Una infancia de tortura psicológica, de impedimentos, de obstáculos y de batalla por la liberación de sus padres, explicó.

En Estados Unidos no se conoce el caso de los cinco cubanos condenados, sostuvo Salanueva. La gran prensa no se ha ocupado de él, excepto en ocasiones muy puntuales.

Solo los grupos de solidaridad se han encargado de divulgarlo, a veces mediante publicaciones que han debido financiar, dijo. Estos colectivos están integrados por personas de diferentes partidos políticos, algunos sin filiación partidaria, que están identificadas con esta causa y trabajan diariamente por ella.

Entre las personalidades estadounidenses que sí se han interesado por el caso mencionó al expresidente Jimmy Carter y a los actores Danny Glover y Susan Sarandon.

Pérez y Salanueva estimaron que este es un caso eminentemente político.

Otras fuentes observaron que los cinco detenidos se habían infiltrado en organizaciones terroristas asentadas en Miami con la intención de obstruir sus planes de atacar a Cuba. Las acciones terroristas contra la isla caribeña han costado la vida de 3.478 personas y causado invalidez a otras 2.009, de acuerdo a informaciones de La Habana. (FIN/2013)

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