Relaciones Cuba-EEUU recaen en el enigma de afectaciones a diplomáticos

Reconocidos expertos cubanos y norteamericanos se reunieron en Estados Unidos para dialogar sobre los supuestos incidentes de salud.

Durante dos años especialistas cubanos y estadounidenses han investigado los supuestos ataques sin encontrar pruebas contundentes. En la foto, la embajada norteamericana en La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 16 sep.- Luego de casi dos años de tensiones e investigaciones sin elementos conclusivos sobre afectaciones de salud sufridas por diplomáticos estadounidenses en Cuba, las tensiones se reavivaron esta semana por nuevos hechos, desde acusaciones a Rusia hasta una reunión binacional.

Encuentro

Científicos de Estados Unidos y Cuba intercambiaron, el 13 de septiembre, en Washington, sobre los síntomas de salud reportados por diplomáticos estadounidenses y canadienses acreditados en La Habana, además de familiares.

La parte cubana estuvo integrada por nueve científicos y médicos, y liderada por Johana Tablada, que es la subdirectora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, y el embajador cubano en ese país, José R. Cabañas.

En tanto, el equipo estadounidense estuvo presidido por Kenneth Merten, secretario asistente principal para el Hemisferio Occidental, e integrado por personal médico del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Pero la cita no produjo conclusiones sobre el problema, entre otros, que ha detenido la normalización de las relaciones entre ambos países vecinos, que protagonizaron en 2014 un histórico acercamiento.

“Al concluir el intercambio, los expertos de Cuba constataron que la información brindada no permite sustentar las hipótesis de ataques de salud y daño cerebral sugeridas hasta ahora por el Departamento de Estado como explicación de los síntomas que, según el propio Departamento, refirieron sus diplomáticos”, indicó un comunicado de la cancillería cubana.

“La delegación cubana expresó su voluntad de cooperación y reiteró que es de su mayor interés encontrar una explicación a los reportes descritos”, continuó el documento, que reiteró el reclamo de la parte de cubana de mayor acceso a la información recopilada por Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses reportan un total de 26 funcionarios que han sufrido, al parecer desde 2016 hasta 2018, supuestos daños cerebrales, pérdida de audición, del conocimiento, del equilibrio o de la visión debido al presumible impacto de un extraño ruido de origen desconocido.

En ese periodo, el gobierno estadounidense ha manejado diversas hipótesis que consideran desde armas sónicas hasta artefactos de microondas.

Por su parte, las autoridades de la nación caribeña insisten que las investigaciones realizadas por ambos países no han demostrado ni una sola evidencia que confirme los ataques y su responsable.

Sale Rusia a colación

El 11 de septiembre, la cadena de televisión NBC difundió un informe periodístico que señaló a Rusia como posible responsable de los supuestos ataques sónicos en La Habana.

En el material replicado luego por decenas de medios de prensa, NBC publica que fuentes de inteligencia estadounidenses apuntan al gobierno de Putin como principal protagonista de los incidentes.

Según la NBC, la sospecha se debe a pruebas de comunicaciones interceptadas (señales de inteligencia), que forman parte de una prolongada investigación que involucra al Buró Federal de Investigación (FBI), la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y otras agencias norteamericanas.

El mismo informe de prensa aseguró que estas evidencias aún no son concluyentes, por lo que Estados Unidos no está en condiciones de acusar formalmente a Moscú.

No obstante, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, ratificó, el 13 de septiembre, que la investigación todavía está en marcha y no se ha culpado a nadie.

Ante la ola mediática generada, el gobierno cubano negó cualquier implicación de Rusia en el incidente diplomático.

En su cuenta en la red social Twitter, el director de Estados Unidos de la cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, acusó a la NBC de prestarse a un juego peligroso al “insinuar conspiraciones de terceros países en Cuba sin evidencias o fundamento”. (2018)

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