Revista católica estimuló debates políticos en Cuba, afirma artículo

La política editorial de Espacio Laical prueba que criterios sustancialmente distintos pueden construir un discurso público, opinó el autor del texto.

Edición actual de la revista Espacio Laical.

Foto: Print Screen del sitio web

La Habana, 5 jul.- La revista Espacio Laical devino una institución política que representó a sectores de la sociedad cubana dispuestos a examinar aspectos controvertidos de las actuales reformas económicas, debido a la ausencia de espacios de debate público, afirmó un artículo.

La publicación, perteneciente a la Arquidiócesis de La Habana, guarda semejanza con los llamados think tanks (tanques pensantes), pues en sus páginas es posible encontrar proposiciones muy detalladas sobre los pasos más convenientes, la filosofía y el rumbo deseable de la actualización económica impulsada desde 2008 por el gobierno de Raúl Castro.

Así opinó el periodista David Corcho en el artículo “Visiones sobre el bien común: el discurso público de Espacio Laical”, publicado en el último número de la revista Temas (No. 84, octubre-diciembre de 2015).

Para llegar a tales conclusiones, el autor estudió el contenido y discurso de los 32 números publicados entre 2008 y 2013.

La revista construyó alrededor del nacionalismo un campo discursivo donde se encuentra con el Estado cubano y muchas personas, dentro y fuera de la isla caribeña, que desean prosperidad material, soberanía y una mayor democracia para el país, recabó el joven investigador.

Aseguró que aunque los métodos para construir una nación próspera, soberana y democrática resultan discrepantes, Espacio Laical parece privilegiar las posiciones liberales entre las socialistas, anarquistas, socialcristianas y socialdemócratas que también hallan cabida en sus páginas.

Enfatizó Corcho que el nacionalismo defendido por el medio incluye matrices como el respeto por la soberanía; la reconciliación nacional y la defensa de una institucionalidad republicana y democrática que asegure la existencia de un Estado de Derecho.

A ello se suman las ideas de prosperidad económica, “de manera que todos los cubanos puedan lograr cierto bienestar y autonomía material” y de dignidad humana, basada en la relación respetuosa entre la libertad individual y la colectiva.

Analiza que en el caso de los autores que defienden posturas liberales, se aprecia la defensa de un Estado laico, donde no se privilegien ideologías ni religiones y la prioridad de construir una institucionalidad que encauce la voluntad ciudadana hacia las más altas instancias de gobierno.

Todo ello, indicó, “a través de un sistema electoral reformado, el reconocimiento a diversos partidos y otras organizaciones políticas, y la formación de una opinión pública construida por medios de comunicación independientes del Estado”.

Dicho posicionamiento ideológico aconsejó, además, “la creación de una esfera pública capaz de poner al Estado en situación de visibilidad crítica, con el propósito de neutralizarlo como instancia de poder y convertirlo en mero administrador de los asuntos comunes”.

No obstante, en la revista también pueden encontrarse tendencias de tipo “republicana” y “reformistas”, observó el periodista.

En el primer caso, los defensores de esta postura consideran necesaria una democracia deliberativa, donde se hagan presentes “asociaciones basadas en la solidaridad y la mutua cooperación, con recelo de aquellas formas de sociabilidad con fines de lucro o amparadas por el Estado”.

Las posiciones reformistas, añadió el investigador, parten de la hipótesis de que el actual sistema político cubano se fundó en un acuerdo entre el liderazgo histórico de la Revolución de 1959 y la ciudadanía, pacto que urge repensar y refundar ante la cambiante realidad.

A juicio de Corcho, el discurso público de Espacio Laical se enmarca dentro del proceso de cambios económicos y sociales que acontecen en Cuba, a lo cual se suma un nuevo clima político, un grupo de clérigos y laicos preocupados por influir en los asuntos públicos, y un pacto de buena vecindad entre el catolicismo y el gobierno.

“Los llamados al diálogo hechos por el presidente Raúl Castro fueron muy bien atendidos por el Arzobispado de La Habana. Y la Iglesia, siempre pendiente del ánimo del gobierno, pudo haberlo interpretado como el momento para dar un paso más atrevido en su política secular de influencia social”, argumentó.

Añadió que Espacio Laical nucleó a personas de distintas ideologías quienes “demostraron que a veces es posible el entendimiento racional sin negar las diferencias” y que “criterios sustancialmente distintos pueden construir un discurso público donde se hagan visibles los acuerdos tanto como los desacuerdos”.

También supone una brillante estrategia de sus gestores durante esa etapa, quienes, al utilizar el principio del pluralismo y la libre expresión, lograron introducir en el debate político los puntos de vista de una parte de la Iglesia Católica cuyas ideas permanecían en penumbras, concluyó el autor. (2017)

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