Se avecinan cambios en política migratoria

Un primer reconocimiento oficial de la necesidad de cambios en materia migratoria quedó plasmado en los lineamientos de la política económica y social.

Baldrich - IPS

La flexibilización de la política migratoria tendrá en cuenta el derecho de Cuba a defenderse

LA HABANA, 2 ago (IPS) – El anuncio del presidente de Cuba, Raúl Castro, de que se trabaja en la actualización de la política migratoria vigente parece responder a la reiterada demanda de la población en favor de la libertad de viaje, un derecho entrampado desde hace décadas en el conflicto entre este país y Estados Unidos.

Aunque no brindó detalles, Castro aseguró que se avanza en la reformulación y elaboración de un conjunto de medidas reguladoras en materia de migraciones según las condiciones del presente y el futuro previsible. El país está en la senda de modificar decisiones que jugaron un papel en su momento y que perduraron innecesariamente, agregó.

El mandatario habló al concluir el lunes 1 las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), en un discurso trasmitido en diferido por la televisión estatal y en el cual también fustigó fuertemente la destitución por sus creencias religiosas de una funcionaria militante del gobernante Partido Comunista de Cuba y analizó la marcha de la economía.

“Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición varió radicalmente con relación a las décadas iniciales de la Revolución”, en que Estados Unidos amparó a los criminales de la dictadura batistiana (por Fulgencio Batista) y estimuló la fuga de profesionales para desangrar al país”, subrayó.

Señaló, además, que la mayoría de los emigrados cubanos lo son por razones económicas, aunque “algunos pocos todavía alegan ser víctimas de persecución política para granjearse adeptos y ayuda de sus patrocinadores en el exterior o justificar el abandono de una misión o contrato”.

Aclaró, sin embargo, que la flexibilización de la política migratoria tendrá en cuenta el derecho de Cuba a defenderse “de los planes injerencistas y subversivos” de Washington y sus aliados y también incluirá “contramedidas razonables para preservar el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos que aplican los poderosos”.

La comunidad cubana residente en el extranjero ronda actualmente 1,7 millones de personas. Según el experto Antonio Ajá, los profesionales representan 12 por ciento del total de emigrados en el último lustro, “lo cual ubica a Cuba dentro de las corrientes migratorias actuales de robo y pérdida de importante capital humano”.

En su opinión, ese fenómeno evidencia que se exporta fuerza de trabajo, pero el proceso no es aprovechado en función del país.

“La apropiación social de parte del valor que genera la fuerza de trabajo que emigra de Cuba, queda limitada al movimiento de remesas (de dinero enviadas del exterior) y a los impuestos aplicados de variadas formas a una parte importante de sus protagonistas”, indicó en un ensayo sobre el tema.

Según analistas, ese y otros argumentos similares aconsejan un alivio de las regulaciones que limitan el derecho de viaje de las personas de nacionalidad cubana residentes en el país. En los años 90, los permisos de residencia en el exterior introdujeron un matiz diferente al carácter definitivo que tenía la emigración desde los años 60.

Para viajar a título personal es imprescindible una carta laboral o estudiantil de no objeción para quienes posean este vínculo y otra de invitación que debe proceder del país de destino. Con estos papeles se gestiona el permiso de salida, documento conocido como tarjeta blanca. Muchos viajeros se quejan del gasto que implican los documentos.

“El año pasado fui a Panamá a visitar a una amiga. No sé cuánto habrá pagado ella por la carta de invitación, pero yo aquí gasté más de 200 dólares entre el pasaporte y los papeles. Para colmo, a veces no te dan el visado y una se queda con la maleta hecha”, contó a IPS una mujer luego de escuchar el discurso del gobernante.

Castro aseguró que Cuba es el único país del planeta a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en Estados Unidos sin visa alguna, con independencia de la legalidad del modo empleado para lograrlo, en virtud de la llamada Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política llamada de “pies secos y pies mojados” que favorece el tráfico de personas y provocó numerosas muertes de inocentes.

Un primer reconocimiento oficial de la necesidad de cambios en materia migratoria quedó plasmado en los lineamientos de la política económica y social aprobados en abril pasado por el sexto congreso del PCC. Uno de los artículos de ese documento prevé estudiar una política que facilite a cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas.

A la vez, un lineamiento de comercio exterior habla de una estrategia integral para la exportación de servicios que “contemple el análisis flexible de la contratación de la fuerza de trabajo individual”. Según cifras oficiales, unos 50.000 profesionales de nacionalidad cubana trabajan en 76 países. (FIN/2011)

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