Autoridades cubanas alertan sobre la covid-19 en población joven

Los protocolos y tratamientos lograron que no se reporten hasta ahora fallecimientos en edades pediátricas.

Autoridades sanitarias llaman a las familias a extremar la responsabilidad y protección a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 5 ago.- El bebé de meses llegó al hospital con fiebre ligera. Días después, se confirmó positivo al SARS CoV2, causante de la covid-19, y solo después se detectó como fuente de infección un familiar asintomático.

El pequeño, que cumplió el año durante la recuperación, es uno de los sobrevivientes de la enfermedad en Cuba.

Sin ningún fallecido en las edades pediátricas (hasta 19 años) pero con más de 10 por ciento de la epidemia concentrada en ese grupo etario, autoridades sanitarias llaman a las familias a extremar la responsabilidad y protección a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Desde la aparición del primer caso, el 11 de marzo pasado, las autoridades sanitarias reportaron hasta el cierre del 3 de agosto, 308 casos de menores de 19 años contagiados.

El médico Francisco Durán, director de epidemiología del Ministerio de Salud Pública, dijo en la conferencia de prensa diaria sobre la epidemia que los protocolos y tratamientos han posibilitado que hasta el momento el 91,2 por ciento de los menores que enfermaron se encuentren ya recuperados y de alta.

A su vez, destacó en el mundo mueren niños por esta enfermedad y que “no estamos exentos de que se nos dé una situación como esta.

Como padres y abuelos, alertó, “tenemos que pensar de la protección que tenemos que darles a nuestros niños, porque realmente nos podemos complicar”.

A su juicio, el incremento de casos en edades pediátricas “habla un poco de las indisciplinas que algunas ocasiones se ven, de las irresponsabilidades que se ven y las negligencias que nos han hecho que tengamos un comportamiento desfavorable” en los últimos días y semanas.

Durante la epidemia, las estadísticas han mostrado hechos preocupantes: pese a las alertas y los llamados al aislamiento social y el distanciamiento físico, en no pocos de los casos de niñas y niños muy pequeños se registró un gran número de contactos.

Algunos ejemplos lo ilustran: bebé de siete meses, 13 contactos; niño de cinco meses con 13 contactos. Sin embargo, el caso más alarmante fue el de un bebé de nueve meses de Playa, en La Habana, con 63 contactos; seguido de otro de 22 meses, de Ranchuelo, Villa Clara, que tuvo 22 contactos, y una niña de seis meses de Matanzas, con 21 contactos.

Más cifras

Según la aplicación digital Covid-19 Cuba Data, que emplea las estadísticas  del Ministerio de Salud Pública, en el país han contraído la covid-19 un total de 342  menores de 19 años (163 del sexo femenino y 179, masculino), lo que representaría 12,66 por ciento de los 2 701 casos diagnosticados.

A nivel de país, arroja la aplicación que en marzo se produjeron 16 contagios en edades pediátricas, mientras que en abril, cuando se produjo el pico de la enfermedad para todas las edades, se diagnosticaron 179 casos en menores de 19 años, con una disminución progresiva durante mayo (55) y junio (28).

Durante julio, sin embargo, se registró una tendencia al incremento en el número de los casos, con 49 pacientes, 32 de ellos diagnosticados entre el  21 y el 31 de julio.

La aplicación digital Covid-19 Cuba Data emplea las estadísticas del Ministerio de Salud Pública.

Foto: Screenshot

Los mayores entre los más jóvenes

Por grupos de edades, una parte importante de los menores que han enfermado se concentran en el segmento de 15-19 años.

De acuerdo con un análisis publicado en el quinto número de la edición especial del Boletín Infopob, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana, la alta cifra del grupo de 15 a 19 años “es un comportamiento lógico si se toma en cuenta que es el subgrupo con mayor independencia”.

Los cálculos propios indican que ese grupo acumula 133 de los casos confirmados.

Según el artículo COVID-19 en Cuba: La población infanto-juvenil  en cifras, una parte de esta población ya está en edad laboral y trabajando en activo.

A la vez, destaca, “han estado más expuestos al riesgo de contraer la enfermedad porque han sido llamados a colaborar con sus familias y comunidades para proteger a otros subgrupos con mayores vulnerabilidades ante la enfermedad como las personas mayores y los enfermos con otras patologías asociadas”.

Según los cálculos, entre los menores de 20, las edades con mayor número de casos fueron 19 años (37 casos), 17 (26), 18 años (25), 15 años (23), 16 (22), seguido de siete y nueve años, con 20 cada uno.

Desglose de algunos datos.

Foto: Screenshot

Por provincias y municipios

La capital cubana, donde residen 2,1 millones de personas y se concentra el mayor número de contagiados de todos los grupos de edades, es también la provincia de mayor número de menores de 19 años que enfermaron con la covid-19.

Por número de casos, siempre de acuerdo con estimaciones propias a partir de los partes diarios del Ministerio de Salud Pública, le siguen Villa Clara, Matanzas y Artemisa, aunque en este último caso pudiera seguir creciendo al mantenerse allí un evento de transmisión local, en el municipio de Bauta.

Por municipios, los territorios con mayor número de casos hasta ahora, con 16,  son Centro Habana y La Lisa, ambas en La Habana, y Santa Clara, en Villa Clara; Cerro, Arroyo Naranjo, Bauta, La Habana del Este, Cotorro y San Miguel del Padrón, este último con 15 casos.

Los reportes de la covid-19 en edades pediátricas en Cuba no evidencian otras patologías, con la excepción de una niña de 11 años de edad, residente en La Habana y con parálisis cerebral infantil; y de otra, de nueve meses, del municipio Venezuela, en Ciego de Ávila, con diagnóstico de epilepsia secundaria.

De acuerdo con reportes de prensa, en Villa Clara, hasta ahora la segunda provincia en incidencia de la enfermedad en edades pediátricas, a todos los menores que la padecieron se les realizarán ecocardiogramas cada tres meses para detectar afecciones cardiovasculares y hepáticas.

A su vez, tienen un seguimiento psicológico por un equipo multidisciplinario, ante las secuelas por largas estadías hospitalarias, la repercusión en la familia y el prolongado uso del nasobuco, según dijo a la prensa local Yandry Alfonso, jefe del programa materno infantil en ese territorio de la región central. (2020)

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