Ciencia cubana acompaña producción tabacalera

El país cuenta con un rico banco de germoplasma de la planta, un renglón exportable.

Cuidados especiales requiere el tabaco para dar altos rendimientos.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 18 dic.- Para que el prestigio ganado como uno de los mejores tabacos del mundo no se pierda en las próximas décadas, la ciencia cubana realiza investigaciones dirigidas a incrementar la producción, elevar los rendimientos, enfrentar plagas y adaptarse al cambio climático.

Según Humberto García, investigador del estatal Instituto de Investigaciones del Tabaco (IIT), el país cuenta en estos momentos con 16 variedades comerciales de los tres tipos de tabaco en Cuba, Virginia, Burley y Negro.

Todas fueron obtenidas por esta entidad científica, con las características distintivas del tabaco cubano, alto potencial productivo, elevada calidad y resistencia a las principales enfermedades.

El IIT, con sede en San Antonio de los Baños, en la occidental provincia de Artemisa, cuenta con 35 investigadores distribuidos a lo largo del país y estaciones experimentales en San Juan y Martínez (Pinar del Río), Cabaiguán (Sancti Spíritus) y en Villa Clara, así como un grupo de difusión tecnológica en Granma, en el oriente del archipiélago cubano.

El tabaco requiere cuidados especiales

Las investigaciones actuales se focalizan en las necesidades de las diferentes zonas productivas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

“Buscamos variedades de altos rendimientos y que sean económicamente competitivas y resistentes a enfermedades como el moho azul y la pata prieta, entre otras”, destacó García, quien se desempeña en el área de genética.

Hasta 1992, en el país se sembraban tres variedades tradicionales.

Por los daños causados ese año por el moho azul, fue imposible continuar su cultivo y solo el desarrollo de nuevas variedades hizo posible continuar la producción, cuenta Nelson Rodríguez, director de la Estación Experimental del Tabaco de San Juan y Martínez.

El científico es categórico: “Sin la ciencia sería imposible tener los resultados que tiene Cuba hoy en la producción de tabaco”.

Las investigaciones actuales se focalizan en las necesidades de las diferentes zonas productivas.

De acuerdo con Antonio Núñez, director de la Estación de Tabaco de Cabaiguán, allí se trabaja en el mejoramiento genético para obtener variedades adecuadas a los suelos pardos del territorio central, que se extiende de Cienfuegos a Camagüey.

Para ello, experimentan con variedades como la Sancti Spíritus 2006, con muy buena aceptación por parte de la base productiva porque da mayor rendimiento, tanto en el primer corte como en rebrotes y capadura.

El instituto realiza investigaciones relacionadas con los efectos del calentamiento global y la mitigación del daño en el cultivo.

En ese sentido, testa variedades resistentes a la sequía, entre otras, para “continuar la producción de la hoja, aun en un entorno de clima cambiante”, dijo Ana Yansi Cuéllar, la directora general.

En la estación de San Juan y Martínez, por ejemplo, se desarrollan dos proyectos de búsqueda de variedades con mayor resistencia a la sequía, salinidad y al impacto del ozono, los principales efectos de cambio climático previstos en la hoja.

Otras investigaciones se dirigen a extender la siembra a doble hilera, que eleva los rendimientos por hectárea y ya se aplica con buenos resultados en diferentes polos productivos.

También trabajan en otros eslabones del ciclo productivo, entre ellos, los almacenes, la protección pos cosecha de una plaga que provoca daños en la fase industrial y en bacterias que aceleran la fermentación del tabaco, destacó Cuellar.

La tecnología se transfiere a las familias tabacaleras a partir del grupo de extensión del instituto y sus estaciones, así como mediante productores líderes.

En la última temporada, en 2014, en Cuba se cosecharon 24.300 toneladas, con un rendimiento de 1,02 toneladas por hectárea.

En la actual zafra, cuya siembra comenzó en octubre pasado, se espera obtener 27.680 hectáreas, en un área productiva menor que la precedente. (2015)

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