¿Cuál es el ideal de salud en Cuba?

Las autoridades cubanas destacan la universalidad y gratuidad del sistema sanitario como una conquista social.

Un elevado porcentaje de los cubanos recurre al autodiagnóstico y automedicación antes de acudir al médico, según la experta Silvia Martínez.

Foto: Tomada del sitio web www.lookfordiagnosis.com

La Habana, 11 jun.- El autocuidado y responsabilidad ciudadana son puntos débiles del ideal de salud de los cubanos, un tema cuyo debate debería potenciarse ante las cambiantes condiciones políticas, sociales, culturales y éticas del país, sostiene una especialista.

A esta situación contribuye en gran medida el modelo de servicio médico-centrista, que estimula una total dependencia asistencial de las personas en su afán de recuperarse.

“Cuando un individuo se hace médico-dependiente refuerza su concepción acerca de un ideal de salud vinculado totalmente a la enfermedad”, sostiene la doctora Silvia Martínez, en el artículo “Ideal de salud de los cubanos”, publicado en la última edición de la revista Espacio Laical (No. 3/4/2015).

Martínez analiza que la máxima de salud de la población de 11,2 millones de habitantes parece circunscribirse al hecho de “sentirse bien”, “no estar ni física ni psíquicamente enfermo”, “poseer capacidad de funcionamiento” y, por ende, “no requerir atención médica”.

Por ello, indicó, muchas personas se procuran la recuperación mediante prácticas curativas en ocasiones inapropiadas, mediante el autodiagnóstico o la automedicación.

Aunque parezca exagerado, una buena parte de las personas ya se ha autodiagnosticado cuando decide consultar al médico, asevera.

La profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública reflexiona que esta visión se encuentra algo distante del desarrollo de comportamientos saludables, asumidos con firmes convicciones y alentados a través de políticas de salud.

Tales iniciativas, dice, están dirigidas a construir entornos saludables y mejorar las condiciones de vida, desarrollar y fortalecer una cultura de la vida y la salud, generar inteligencia en esta materia, atender las necesidades y demandas, así como garantizar la seguridad y calidad de bienes y servicios relacionados con el tema.

A su juicio, estas políticas “muestran su vinculación con los determinantes económicos, sociales, culturales y biológicos cuya influencia deberá reconocerse si se pretende elevar el nivel de salud de las poblaciones, que no son la simple suma de sus individuos”.

Alude a investigaciones donde se evidencia que, en naciones altamente desarrolladas, los ideales de salud se vinculaban con buenos estándares de vida, derivados de la estabilidad económica personal y familiar, con la seguridad de estar protegidos contra las amenazas ambientales y bélicas, la disminución de riesgos y la muerte prematura por cáncer y el virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida.

Mientras, señala, en los países subdesarrollados y muy pobres, dicho ideal se relaciona con la satisfacción de necesidades básicas, la imprevisibilidad de los desastres naturales, el temor a las muertes en la infancia y adolescencia derivadas de las precarias condiciones ambientales (físicas y sociales) y la mejora de las variables económicas, como sostén de buenas condiciones de vida.

En el caso cubano, argumenta Martínez, desde el inicio del proceso revolucionario de 1959 el Estado estableció políticas públicas que permitieron el acceso real y gratuito de la población a la educación y empleo.

De igual forma, promovió estrategias que fomentaron el desarrollo cultural y la creación y consolidación de estilos de vida y ambientes saludables. Propició espacios para impulsar “modelos de salud”, consecuentes con el nivel de instrucción alcanzado.

“¿Entendieron los cubanos que esas bases aseguraban su nivel de salud, o reclamaron y reclaman únicamente hospitales y médicos para conservarse aparentemente sanos?”, cuestiona la experta.

A juicio de la doctora, el tema es complejo “pues un ideal de salud no se conforma exclusivamente a nivel individual; requiere de la conjunción armónica de innumerables factores condicionantes, donde se priorice la construcción social de ese ideal y el sistema de salud asuma una alta cuota de responsabilidad en su desarrollo”. (2016)

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