Encuentro aboga por una escuela inclusiva

La cita debatió sobre la atención a niños, adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

Centros docentes más abiertos a la diversidad humana son un asunto pendiente en todo el mundo, trascendió en el encuentro pedagógico.

La Habana, 14 jun.- Avanzar hacia la construcción de una escuela inclusiva, que responda a las necesidades enmarcadas en los estilos sociales, culturales e históricos, fue el objetivo del XII Encuentro Mundial de Educación Especial y Atención a la Diversidad.

Concluida la víspera en esta capital, la cita se enmarcó en el movimiento mundial de sociedad inclusiva, que reconoce como principio fundamental la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se adhiere a la postura integradora de los principios del Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad.

Entre otros temas, las y los representantes de 21 naciones y 32 grupos de académicos de diferentes universidades reflexionaron en torno a la educación especial, los modelos actuales de atención a la diversidad, el fortalecimiento de las políticas para la atención y mejoramiento de la calidad de vida de niños y niñas con necesidades especiales.

También analizaron el papel de las familias en las prácticas sociales.

Según el cubano Orlando Terré, presidente de la Asociación Mundial de Educación Especial (AMEE) y del Consejo Mundial de Académicos e Investigadores Universitarios, en los escenarios más importantes del mundo hoy se debate sobre cómo cambiar los modelos educativos.

“Una de las esencias de la escuela de hoy es el compromiso con la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y las escuelas para todos, que tienen propuestas metodológicas clásicas y el compromiso de lo que hemos llamado inclusión educativa”, precisó.

Esa transformación busca atender de manera más adecuada la diversidad en la escuela, dijo.

“Esas diferencias no están enmarcadas solamente en el proceso del desarrollo y el aprendizaje de niñas y niños, sino que también transitan hacia cómo interpretarlas desde los grupos de género, prácticas religiosas y ritmos de aprendizaje en las escuelas”, explicó Terré.

Aseveró que “ese es el gran giro que toma hoy la educación”.

De acuerdo con el presidente de AMEE, algunas veces existe una mala interpretación pues “el intento de una escuela para todos no presupone el cierre de la escuela especial, sino una articulación entre enseñanzas”.

Esclareció que “hay contingentes de niños y niñas que podrán ser incluidos (en la enseñanza general) a partir de los ritmos y estilos de aprendizaje marcados por su caracterización”.

Este concepto origina una escuela más abierta a las potencialidades que pueda tener el niño.

A su juicio, la educación en Cuba debe transitar más hacia modelos que realmente respondan a las necesidades, como una mayor accesibilidad a la escuela, no solo en el sentido de las prácticas educativas sino también en las tecnológicas.

“La fortaleza de la escuela de hoy radica en cómo articulemos los procesos entre escuela, familia y comunidad, pero más que nada en el mediador, que es el docente”, explicó.
Especificó que, en tal sentido, debe fortalecerse la formación pedagógica en Cuba y todas las naciones que participaron en el XII encuentro mundial. (2014)

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