Falta divulgación científica en la TV cubana, aseguran expertas

Mensajes poco eficaces, desfavorable ubicación en las parrillas y bajos índices de audiencia son algunos de los problemas detectados.

Pasaje a lo Desconocido es uno de los pocos programas dedicado a temas científicos en la TV nacional con audiencias respetables, afirman especialistas.

Foto: Tomada de www.tvcubana.icrt.cu

La Habana, 9 ago.- Aunque Cuba cuenta con una sociedad más marcada que nunca por la actividad científica, los programas al respecto en la televisión nacional son escasos y tratan el tema de forma deficiente, alerta un reciente estudio.

“Si bien la apertura de nuevos canales ofrece mejores posibilidades que antes, la divulgación científica en la televisión cubana continúa siendo insuficiente”, enfatiza el artículo La ciencia en los programas televisivos cubanos, publicado en el No. 12 (ene-abr/2017) de Alcance, Revista Cubana de Información y Comunicación.

Para llegar a tales conclusiones, las autoras de la investigación Sarah Paz, Maribel Acosta y Zenaida Costales revisaron las parrillas de programación del período septiembre-diciembre de 2016 para identificar la presencia del tema.

Sin incluir los espacios de la televisión escolar, identificaron que los programas dedicados exclusivamente a asuntos científicos fueron 19, de los cuales 16 eran producidos en Cuba y todos de carácter informativo.

Dichos espacios llenaron alrededor del seis por ciento de la parrilla semanal, lo que significó aproximadamente una hora y 25 minutos diarios, sumando los canales nacionales Cubavisión, Tele Rebelde, Multivisión, Canal Educativo, Canal Educativo 2 y Clave.

Más sobre TV cubana y las ciencias:

 

  • Cuba fue de las primeras de Latinoamérica en estabilizar las transmisiones televisivas. También fue precursora en el uso de la pequeña pantalla con fines científico-educativos, con un experimento realizado en 1950 para estudiantes y profesores de Medicina de la Universidad de La Habana, el cual se descontinuó.
  • Luego del triunfo de la revolución de 1959, el gobierno comenzó a trabajar en un proyecto de televisión educativa para la población, que incorporaba contenidos sobre ciencia. La idea cuajó décadas después en la televisión escolar o cinematografía educativa, la cual responde a los currículos del sistema de enseñanza.
  • Los primeros espacios dedicados a la divulgación científica aparecieron en la TV a mediados de la década de 1960: los documentales soviéticos De la Ciencia y la Técnica y Quiero Saberlo Todo, usados en la programación como relleno y de forma irregular.
  • El primer programa cubano en abordar un tema científico de manera sistemática fue Ciencia y Salud, transmitido desde 1968 hasta octubre de 1989, el cual contribuyó a la divulgación de conocimientos sobre la medicina natural, el tabaquismo, entre otros temas.
  • En la década de 1980, el periodista y divulgador Gilberto Caballero funda el Círculo de Periodismo Científico de la Unión de Periodistas de Cuba para contribuir a la superación profesional y especialización de las y los integrantes vinculados al sector de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, así como estrechar relaciones con científicos e instituciones.

Observaron también que la duración más frecuente de estos programas es de 15 minutos y que no se ubican en horarios estelares por lo general.

La revisión de las especialistas apunta no solo a la escasa presencia de los temas científicos en la TV, sino también a la desfavorable ubicación que tienen los existentes.

Por ello, afirman que el medio de comunicación de mayor alcance en el archipiélago “es aprovechado de forma irregular para la divulgación científica”. Según cifras oficiales, el 88,5 por ciento de los adultos ve televisión al menos una vez al día.

Asimismo, las también periodistas y profesoras concuerdan en que, como resultado, “se promueven los estereotipos y el desinterés, los cuales harían pensar que los espectadores no demandan ni más ni mejor”.

Si bien reconocen la importancia de los canales Educativo y Educativo 2, así como el aumento de las horas de transmisión de los demás canales y telecentros, sostienen que para la divulgación científica se han privilegiado programas como Universidad para Todos, con públicos muy específicos por su nivel de especialización y horarios de transmisión.

Paz, Acosta y Costales enumeran algunos de los problemas que caracterizan el tratamiento del tema, como la pobre utilización de otros géneros periodísticos distintos a la noticia o el reportaje informativo y la escasez de fuentes de información en los productos comunicativos y su combinación para complementarse.

De igual forma, sobresale el soslayo a las Ciencias Sociales y Humanísticas, el abordaje de la ciencia como “producto final” (construida) y no como un proceso dinámico y un fenómeno social, al igual que la deshumanización, en general, de los científicos, al mostrarlos como fuentes de información frías, impersonales o, incluso, poco relevantes.

Alertan sobre el reto que supone el Paquete Semanal, un compendio de alrededor de un terabyte de información y productos audiovisuales que circula al margen de las instituciones estatales y la programación de los medios, entre cuyas propuestas sobresalen programas sobre temas científicos.

Llaman la atención sobre un síntoma que consideran alarmante: “la falta de interés de los jóvenes por la ciencia, reflejado en el bajo ingreso en carreras de ciencias exactas y naturales”, condicionado por disímiles factores, entre ellos, la forma en que es percibida la ciencia como institución social y sus profesionales.

A ello, suman “la irrelevancia de lo nacional dentro de la percepción general de la ciencia que poseen los alumnos, expresada en el poco conocimiento de los científicos e instituciones cubanas”.

Por ello, las autoras subrayan que en aras de formar públicos para este tipo de programación, no basta con incrementarla, “sino que habría que revisar su ubicación en la parrilla, diversificar los formatos y públicos metas, y afanarse intensamente para mejorar la factura de las producciones, sin descuidar ni su atractivo ni su intención educativa”.

Y recuerdan que “entre la televisión cubana y la ciencia existe una fractura histórica”, que califican de paradójica porque el país “fue precursor dentro del subcontinente latinoamericano en el uso del audiovisual con fines científico-educativos”. (2017)

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