Funcionarios cubanos alertan sobre peligros epidemiológicos

Según el Ministerio de Salud Pública de Cuba, el incremento de infectados con los virus del dengue y el chikungunya representan un grave peligro para la población.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS-Cuba

La única opción para enfrentar ambas entidades virales es eliminar los criaderos de mosquitos, según epidemiólogos y médicos.

La Habana, 2 jul.- Además de referir los 11 casos de chikungunya diagnosticados en Cuba, virus importado por viajeros internacionales desde Haití y República Dominicana, especialistas locales reconocen que esa enfermedad puede penetrar en el país a pesar del sistema de vigilancia existente.

Así lo apuntó la víspera Reynaldo Ruffín, Director Nacional de Vigilancia y Lucha Antivectorial, quien compareció, junto a otros funcionarios del Ministerio cubano de Salud Pública, en el programa televisivo Mesa Redonda Informativa, dedicado en esta ocasión a “La higiene y las enfermedades infecciosas del verano”.

Según el experto, existe “un altísimo riesgo por la presencia del Aedes aegypti y Aedes albopictus, mosquitos trasmisores de virus, en condiciones de trasmitir el dengue y el chikungunya”, que provoca fiebres muy altas y dolores en las articulaciones.

Respecto a la afectación por el Aedes aegypti, comentó que la situación actual “es la más compleja en los últimos 17 años” porque hoy se reporta la presencia del vector en todas las provincias del país, es decir, en más de 140 territorios.

El especialista informó que están identificados más de 55.000 focos del insecto, sobre todo en criaderos artificiales dentro de las viviendas.
“A pesar de no ser autóctono del archipiélago cubano, el mosquito se ha adaptado perfectamente a las condiciones medioambientales del territorio. Ya se considera especie doméstica”, amplió.

Además, expuso que del Aedes albopictus, con un comportamiento similar al agente trasmisor del dengue, se han detectado más de 30.000 focos en el país.

Como principal acción para enfrentar esa situación apuntó la eliminación de repositorios con agua donde puedan desarrollarse los mosquitos. “Todo el saneamiento posible, dentro y fuera de los locales, resulta esencial para eliminar ambos vectores”, recalcó.

Entre los elementos que condicionan el incremento de la trasmisión de los virus por la proliferación de vectores, valoró Ruffín, sobresalen el alza de la temperatura, el cambio en los regímenes de lluvia y el deterioro de las condiciones higiénico ambientales.

Asimismo, el directivo señaló insuficiencias en la calidad del trabajo técnico del equipo de inspección y evaluación de la campaña antivectorial, desarrollada a nivel nacional durante todo el año en la totalidad de locales del país.

“Los trabajadores comenten fraude y esa indisciplina no se maneja con el rigor necesario”, lamentó.

Pidió “seguir apostando porque el principal elemento para controlar estas enfermedades en el interior del país es eliminar el mosquito o reducirlo a niveles que no pueda trasmitir virus, que en algunos casos se ha mantenido de forma asintomática durante el período de incubación”.

Como parte de las acciones para realizar el saneamiento necesario citó la venta a la población de productos biológicos, de producción nacional, para la purificación de depósitos.

También anunció que se evalúa la introducción de novedosas tecnologías como mosquitos transgénicos y nuevos plaguicidas.

Por último, instó a la población a estar alertas a fiebres inespecíficas, eliminar los criaderos de mosquitos, exigir y colaborar con la inspección de la vivienda y su fumigación.

Pidió que el individuo, la familia y la comunidad participen activamente para eliminar “el complejísimo problema sanitario” que enfrenta el país.

Por su parte, María Guadalupe Guzmán, jefa del Departamento de Virología del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, apuntó que la población de la región latinoamericana, incluyendo la cubana, se enfrenta por primera vez a una enfermedad como el chikungunya.
“No tenemos inmunidad protectora frente a este virus”, precisó la experta.

Detalló que la enfermedad, después del período de incubación de alrededor de siete días, presenta síntomas como una fiebre muy elevada, dolores articulares severos, inflamación, dolor de la espalda y, en algunos casos, rash cutáneo.

Según la especialista, los infectados presentan cuadros agudos, subagudos y crónicos, indistintamente. Los dos últimos pueden provocar incapacidad a los pacientes, por rigidez o calcificaciones.

A su juicio, los grupos más vulnerables son los ancianos, sobre todo aquellos con patologías de base, y los niños y niñas.

Destacó que debido al chikungunya la mortalidad de los neonatos es muy elevada, la encefalopatía muy frecuente, y si logran pasar el cuadro, quedan secuelas muy serias de por vida.

“Tenemos circulación de los virus en el país, eso impone un gran riesgo”, advirtió la doctora, que también refirió la existencia de cuatro tipos de dengue, a diferencia del chikungunya que es único.

Recordó que por dengue secundario murieron en Cuba 158 enfermos durante la epidemia de 1981, cuando se reportaron más de 10.000 casos graves en el país. (2014)

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