Multiplicar cuidados para quienes no pueden recordar

Sin una intervención efectiva en 2040 podría haber 71.675 nuevos casos de demencia por año.

Archivo IPS Cuba

El doctor Valhuerdi se mimetiza entre sus pacientes para que no se sintieran nuevamente evaluados.

La Habana, 6 oct (IPS) .- Josefa Hurtado Cuevas tiene 81 años. En algún lugar de su casa, en la ciudad de Matanzas, distante 98 kilómetros de La Habana, ha guardado su peine y su colonia, pero no recuerda dónde. Tampoco sabe quién es el hombre que siempre la acompaña y cuida.

Mira su hogar, donde ha vivido por casi 50 años, como si fuera la primera vez. Toca la ropa recién recogida de la tendedera, aún caliente, y pregunta de quién es. Cuando su esposo, Rolando González Borrego, le dice que la lavaron juntos, ella lo mira incrédula.

“Sucedió poco a poco. Me di cuenta por primera vez cuando le prestó una herramienta a un vecino y nunca pudo explicar adónde había ido a parar, luego fueron otros episodios, hasta que un día no pudo recordar más”, relata Rolando.

Un día, cruzó el portón de su casa y caminó lejos. Por suerte, unos vecinos la encontraron y la sentaron en su portal, a la espera del esposo y único cuidador.

Ella es una de las miles de personas aquejadas de Alzheimer en Cuba. De acuerdo con estadísticas del Ministerio de Salud Pública, la padecen unas 150.000 personas, 1,2 por ciento de la población de 11,2 millones de habitantes.

La enfermedad, indican datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aparece en el 50-60 por ciento de los casos de demencia, una condición que puede presentarse en personas de más de 65 años y que con el tiempo causa deterioro de varias funciones cerebrales, entre ellas, la memoria, el pensamiento y el lenguaje.

Todo eso lo perdió Armando Cordoví Rodríguez, ya fallecido. “Todo se lo metía en la boca, y a veces tomaba la toalla y trataba de ponérsela como si fuera un short; se ponía los zapatos de mi abuela y no se los quería quitar, aunque fueran de tacón”, recuerda su nieta Dayana Monzón, de 15 años.

“A mi abuelo, al que yo le decía Pipo, se le olvidaba todo, se extraviaba en la casa, estuvo 13 años enfermo, años que permanecen en nuestra memoria y en mi corazón, añade.

Algunos piensan que ante el Alzheimer nada puede hacerse. Otros actúan, llenos de esperanza y vocación, desechando ese mito, muy extendido fuera de la comunidad médica e incluso dentro de ella.

Josefa Hurtado fue una de las primeras pacientes que participó en una experiencia de intervención cognitiva con pacientes con trastornos de memoria, realizada en el Servicio General de Rehabilitación José Jacinto Milanés. Dos veces por semana, Rolando la llevaba a la consulta, donde para comenzar cantaban Cielito lindo.

El equipo, dirigido por el doctor Adolfo Valhuerdi, trató “con seis pacientes –cuatro mujeres y dos hombres-, diagnosticados por medio de resonancia magnética o tomografía axial computarizada. La mayoría de los casos eran demencia tipo Alzheimer”, explicó la psicóloga Ileana Delgado Jiménez.

“En las 20 sesiones de trabajo, a mediados de este año, ensayamos con temáticas relacionadas con arte contemporáneo y clásico, juegos con números, memorización de palabras y arte culinario”, indicó Delgado.

Para evitar que sus pacientes se sintieran nuevamente evaluados, los profesionales de la salud trataron de fundirse con ellos, involucrar –algunas veces sin éxito-, a cuidadores y familiares. La intervención incluyó preparar a la familia para continuar en la casa e involucrar a los vecinos y la comunidad en el proceso.

“Antes de la intervención se les aplicó una prueba inicial de evaluación cognitiva, que se repitió al final, la mayoría de los pacientes mejoraron, al punto que a veces nos sorprendíamos de lo que eran capaces de evocar. Emocionalmente todos crecimos”, dijo la psicóloga.

En su mayoría, el grupo mejoró en su desempeño en actividades cotidianas, unos tenían problemas incluso para peinarse, vestirse, y solo una paciente, con un deterioro cognitivo severo, no evolucionó.

Pero, reconoció Delgado, se trata de algo incipiente, que aunque no puede mostrarse como un gran resultado, sí es el inicio de un camino y algo muy grande para los familiares.

“La población todavía sigue pensando que no tiene solución y sí la tiene: puntos de evitación, colocando retos mentales y físicos, porque ese cuerpo físico es el que sostiene ese desempeño mental y requiere también de una dieta saludable y un estilo de vida armónico, de modo que la persona goce en el acto de la existencia”, sostuvo Valhuerdi.

Esta no es la única experiencia diferente que tiene la llamada ciudad de los puentes. La intervención comunitaria Mente sana en cuerpo sano por un adulto mejor estudia las enfermedades mentales desde hace ya 19 años.

Estudiantes de medicina entrenados han trabajado en las diferentes fases de la experiencia – prevalencia (2003- 2006) e incidencia (2008- 2010)- en 74 manzanas que rodean el policlínico matancero José Jacinto Milanés.

“Esto permitió determinar que en Matanzas 11,1 por ciento de las personas de más de 65 años tiene una demencia”, dijo el médico.

Este estudio, desarrollado bajo la dirección del doctor Juan de Jesús Llibre, presidente de la Sección Cubana de Alzheimer (SCUAL), involucra también a seis policlínicos de la capital cubana. El resultado general revela la presencia de demencia en 10,8 por ciento de personas de 65 años y más estudiadas.

Una próxima fase, en 2015, permitirá regresar a los hogares y evaluar las diferentes generaciones y los factores de riesgo vascular: hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo, hábito de fumar, estilos de vida y nivel de colesterol, porque tanto la demencia como las enfermedades asociadas a la ateroesclerosis, cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas son del curso de la vida, comentó Valhuerdi.

A su juicio, “todo eso empieza, incipientemente en la infancia, adolescencia y juventud y no podemos esperar a que la gente esté enferma, tenemos que empezar a hacer prevención primaria desde los más jóvenes”.

Lidiar con pacientes con demencias puede resultar doloroso y agotador y requiere de apoyos y redes sociales. Con esa idea por delante, surgió en Matanzas en 2004 el Grupo de Amigos, Familiares y personas con Alzheimer y otras demencias de Matanzas (AFAPalma), que brinda apoyo tanto a familiares como al personal médico.

La demencia encuentra a su paso no pocos estigmas. Según expuso Llibre en un taller de SCUAL, 40 por ciento de las personas con esa dolencia declaran haber sido evitadas o tratadas diferentes, y de ellos, 60 por ciento indica que sus amigos son los primeros en evitarlos y en perder el contacto, seguidos por miembros de la familia.

Las investigaciones revelan que esa enfermedad es la que demanda mayores necesidades de cuidados en la población, y que más de la mitad de las personas enfermas requieren de atención la mayor parte del tiempo.

Entre cuidadores y cuidadoras, la probabilidad de depresión es de 3 a 5 veces superior, debido a la presencia de síntomas psicológicos y conductuales.

De acuerdo con Llibre, sin una intervención efectiva, el número de personas con demencia en Cuba se incrementará en 2,3 veces para 2040, cuando la cifra de personas alcanzaría 300.000, para 2.7 por ciento de la población cubana.

Aunque desde los estudios demográficos el envejecimiento se considera un logro, resultado del desarrollo y de políticas públicas que prolongaron la esperanza de vida, la sociedad lo ve como un problema: son escasas las condiciones para el cuidado, pocos los hogares de ancianos y las casas de abuelos.

Otra es la mirada de Alberto Fernández, director del Departamento de Adulto Mayor, Seguridad Social y Salud Mental, del Ministerio de Salud Pública. En su opinión, este es el mejor momento para el tema del envejecimiento en Cuba, pues hay una toma de conciencia del acelerado proceso de envejecimiento y un apoyo por parte del gobierno.

El Ministerio de Economía y Planificación (MEP) asignó 66 millones de pesos hasta 2015 para incorporar otras 140 casas de abuelos y 13 hogares de ancianos más, cifra que podrá aumentar en dependencia de la situación de salud de cada territorio.

En el caso de la demencia, dijo, se analiza como un problema grande de salud, y entre las medidas inmediatas se encuentra la creación de casas de abuelos para personas con discapacidad mental, la primera se encuentra en ejecución en La Habana, a modo de prueba, para luego extenderlas a todo el país. (2014)

Un comentario

  1. Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

    Muy buen trabajo, máxime en un país como el nuestro con un segmento de la población cada vez más envejecido. Aquí sugiero dos enlaces para quienes deseen leer mis dos experiencias muy diferentes entre sí, aunque iguales en el amor recibido y ofrecido. Gracias anticipadas, aquí les dejo la de mi madre: http://bit.ly/1kwK7cA y esta otra con mi papá:
    http://bit.ly/1kDOtgF

    ç

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