Nuevas tecnologías, nuevos retos

Expertos cubanos abogan por una vinculación entre las ciencias sociales y las de la informática para estudiar el fenómeno de las TICs en Cuba.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

En enero de 2013 la Empresa Cubana de Telecomunicaciones anunció que está en funcionamiento el cable de fibra óptica ALBA-1, aunque todavía los usuarios cubanos no advierten el cambio.

La Habana, 13 may.- El impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en el contexto cubano se presenta como una “caja negra” que deben decodificar los cientistas sociales, reconoció Pedro Urra, fundador de una de las primeras redes informáticas de la isla.

El actual director de Infomed (web interna que brinda servicios de comunicación e intercambio de datos a profesionales cubanos de la salud desde 1992), sostuvo que el fenómeno del uso y alcance de los nuevos medios e Internet puede calificarse aquí de “altamente complejo”.

A su juicio, además de los aspectos económicos y políticos que atraviesan el asunto, la situación se torna difícil de comprender al no existir un corpus teórico consolidado que brinde herramientas para estudiarla.

El pasado 8 de mayo, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) convocó en la Casa del Alba de La Habana a investigadores cubanos interesados en el tema para debatir cómo trazar caminos que ayuden a comprender el entorno cubano en el nuevo ecosistema de medios.

En tal sentido, Rosa Miriam Elizalde, periodista y editora del sitio web Cubadebate (uno de los portales informativos cubanos con más usuarios dentro y fuera del país), señaló que se hace necesario, en primer lugar, reconocer la singularidad del fenómeno en esta nación caribeña.

“Cuba es un caso muy excepcional”, dijo al recordar la existencia de la doctrina política de acceso pleno al conocimiento desde comienzos de los años 90 del siglo XX, cuando se extendieron a todo el territorio nacional los Joven Club de Computación (centros para el uso gratuito de esta tecnología) y se dio un impulso al estudio de la informática en los diferentes niveles de enseñanza.

A pesar de la ralentización de las inversiones en este sector desde el año 2003, condicionada por la inclusión del país en la lista estadounidense de países ciberterroristas, encuestas nacionales revelan hoy una amplia adaptación evolutiva de los cubanos al uso de las TICs, apuntó Elizalde.

Datos publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información revelaron que en el año 2011, más de dos millones y medio de usuarios accedieron a Internet o Intranet desde el territorio cubano.

El ancho de banda en Cuba es muy restringido y, según han argumentado las autoridades locales, la masificación del acceso a la Red de redes por vía satelital requiere inversiones financieras y de recursos técnicos con altos costos.

Sin embargo, varios investigadores reunidos en el encuentro de FLACSO coincidieron en que a pesar de lo limitado del acceso, cada conexión particular a Internet (otorgada a científicos, académicos y funcionarios del estado o pagada por particulares) se convierte a menudo en un “infocentro”.

Una encuesta de uso de las tecnologías realizada por el Centro de Estudios de la Juventud, reveló que más del 80 por ciento de ese sector en Cuba utiliza memorias flash y ha accedido a alguna red social en la web, mientras disminuye en ellos el consumo de medios tradicionales como la prensa impresa.

Para Elizalde, uno de los mayores desafíos en este escenario es el de diseñar políticas públicas que permitan un ajuste al cambio e incorporen las grandes posibilidades que tiene el sistema cubano de participar de esta revolución sociotécnica.

Del mismo modo, Urra acotó que es decisivo el aporte de las ciencias sociales para poder diseñar un uso de las tecnologías que responda a una sociedad más justa, democrática y equitativa. (2013)

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