Payasos terapéuticos de Cuba defienden ser profesionales de la salud

El movimiento de mujeres y hombres que de forma voluntaria hacen esta labor se ha extendido a todo el país.

Equipo de payasos terapéuticos de Las Tunas.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 29 oct.- Visitan hospitales pediátricos y centros psicopedagógicos, llevan sonrisas adonde el dolor es grande y la esperanza, a veces, decepciona.

Las payasas y los payasos terapéuticos de Cuba trabajan voluntariamente y aspiran ser considerados algún día como profesionales de la salud.

Diversas son las experiencias de esta práctica, que se ha extendido con resultados favorables a varias provincias cubanas y, al menos, a una de las instituciones tipo del sistema cubano de salud pública: hospitales pediátricos y generales, salas infantiles de oncología, hogares de ancianos, centros psicopedagógicos y un hospital psiquiátrico.

 

Orígenes de esta terapia en Cuba

La presencia de payasos a las terapias y cuidados de niños con enfermedades crónicas en salas de hospitales pediátricos ocurre en Cuba desde hace 20 años.

La ciudad pionera fue Santiago de Cuba, en el oriente cubano, y luego en La Habana y Santa Clara.

En 2013, el Ministerio de Salud Pública aprobó el proyecto “Formación de payasos terapéuticos (PTs) para instituciones de salud en Cuba”, presentado por la organización canadiense Therapeutic Clowns International, que permitió expandir y consolidar esta práctica en el país.

La Compañía Infantil de Teatro La Colmenita promovió desde su inicio la creación del Grupo de Payasos Terapéuticos de Cuba.

Al cierre de 2017, 11 de las 15 provincias del país tenían personal entrenado como payasos terapéuticos.

 

Experiencias

Una terapia artística para pacientes oncológicos que reciben tratamientos en la sala de Quimioterapia del Hospital General-Docente doctor Ernesto Guevara de la Serna, en la oriental provincia de Las Tunas, comprendió cinco encuentros con actividades de música, danza y pintura.

Los pacientes oncológicos que recibieron tratamiento con radio y quimioterapia antes de comenzar la terapia artística estaban preocupados, tenían tristeza y nerviosismo, y luego de aplicada se mostraron alegres y las preocupaciones disminuyeron, concluyó un estudio realizado en ese hospital.

Por su parte, la psicóloga Giselle Álvarez, del Centro Psicopedagógico Benjamín Moreno, en La Habana, asegura que la animación con payasos incide positivamente en personas internadas con discapacidad intelectual, como actividad de estimulación sensorio-motriz, que mejora algunos procesos psicológicos y comportamentales, por su efecto descongestionante.

En Cuba, especialistas han estudiado también las experiencias y beneficios para personas adultas mayores que se desempeñan como payasos terapéuticos.

Este trabajo las lleva a innovar, descubrirse y redescubrirse para actividades que ni siquiera sabían que podían hacer, en edades cuando generalmente se pierden las motivaciones.

Ser profesionales de la salud

Compartir evidencias de los beneficios que tiene esta práctica, superarse artísticamente e influir en los decisores del sistema de salud, fue uno de los objetivos del I Congreso Cubano de Payas@s Terapéutic@s: Arte y salud 2018, realizado este mes de octubre.

Según las médicas Elena Povea y Cecilia Grisel Martínez, del Hospital Pediátrico William Soler, es muy importante el efecto positivo de tener a los payasos de hospital y existen muchas iniciativas que podrían facilitar el crecimiento y expansión del proyecto a otras instituciones sanitarias.

En sesión de entrenamiento con la psicóloga mexicana, Angélica Villarreal, sobre yoga de la risa, durante el primer congreso.

Foto: Archivo IPS Cuba

“El payaso terapéutico podría ser un recurso humano dentro del sistema de salud”, consideró Povea, en una presentación en el congreso.

Con ese criterio coincide Anniet Venereo, la payasa terapéutica Celeste y presidenta del comité organizador del congreso.

“Todavía hoy se sostiene este trabajo de manera voluntaria, que es muy bonito pero, a su vez, no es constante la presencia de los payasos en los lugares que hacen falta”, consideró.

“Lo ideal sería que hubiera en los hogares de ancianos, en los centros psicopedagógicos, en los pediátricos… En algunos países, se aplica incluso en parejas y en la fertilización in vitro. Hay mucho campo por donde aplicarlo, y de manera voluntaria no sería posible la extensión de todo lo que podría ser útil”, dijo Venereo.

A su juicio, profesionalizar esta labor “enriquecería la gran obra que es el sistema de salud pública de Cuba”.

“Si mañana existe la posibilidad de que seamos profesionales en la salud, dejo la actuación de teatro y me dedico completamente a esta función”, sostiene la actriz Reyna de la Paz, quien representa desde hace 22 años la payasa Mantequilla y desde hace siete se sumó a la asistencia terapéutica en el hospital William Soler. (2018)

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