Población habanera tiene baja percepción de riesgo al manejar químicos

En la investigación participaron 2.500 ciudadanos que manejan sustancias peligrosas en los municipios Marianao y Arroyo Naranjo.

Una de las causas de la baja percepción de riesgos es la escasa cultura de seguridad, con independencia del nivel de instrucción de las personas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 31 jul.- En comunidades habaneras existe una deficiente percepción de riesgo sobre el manejo de productos químicos peligrosos y sus posibles afectaciones para la salud humana y el medio ambiente, sobre todo entre adultos jóvenes, recabó un estudio.

En términos generales, el balance mostró que se subestima el riesgo en 73,3 por ciento de los casos mientras 26,6 por ciento lo sobrestiman.

Así reveló el artículo “Determinación de la percepción de riesgo de la población ante los productos químicos peligrosos”, publicado en No.2/2017 de la Revista Cubana de Salud Pública.

Sus autores, Silvia Miriam Pell (Universidad Tecnológica de La Habana “José Antonio Echeverría”) y Alexis Lorenzo y Antonio Torres (Universidad de La Habana), insistieron en que la irresponsable gestión de este tipo de sustancias engendra su propia vulnerabilidad.

Tales conclusiones derivaron de una investigación exploratoria efectuada de 2012 a 2014 con alrededor de 2.500 ciudadanos que manejan con sistematicidad productos químicos peligrosos en los municipios habaneros de Marianao y Arroyo Naranjo.

Evidenció el análisis que las variables que más aportaron a la subestimación fueron la baja comprensión del riesgo, la alta voluntariedad a exponerse, el bajo pánico, poco clima de seguridad y escaso aporte por la composición social de la vivienda, entre otras.

Según los autores, una de las causas esenciales en la baja percepción de riesgos es la escasa cultura de seguridad con independencia del nivel de instrucción de los individuos.

Señalaron que los grupos de edad que tienen mayor contacto con químicos peligrosos y expresan una menor percepción de riesgo en cuanto a su manejo, son los jóvenes adultos (18 a 35 años) y los adultos (mayores de 35 años), por ese orden.

En el caso de las instituciones, Pell, Lorenzo y Torres hallaron “un índice muy negativo en cuanto a los conocimientos y habilidades de organización y control conducentes a un manejo de los productos químicos en correspondencia con la aprehensión de un conocimiento efectivo de los riesgos”.

La conciencia de riesgo hacia estas sustancias en cuestiones de salud y de medio ambiente a partir de un manejo inadecuado, indicaron un bajo conocimiento de las afectaciones al ser humano, resaltaron.

El estudio alertó que el número creciente de personas que hacen uso de estos productos, es directamente proporcional al incremento de la accidentabilidad, los riesgos de salud y las actuaciones irresponsables; e inversamente proporcional a las acciones de prevención y bien social que deben realizar por medio de la educación los ciudadanos, las familias, los medios de comunicación y las instituciones.

En este contexto, insistieron los investigadores, se hace necesario un sistema de acciones que convide a modos de actuación segura y responsable, a tono con una mejor y mayor calidad de vida.

Para ello consideraron imprescindible potenciar acciones en la comunidad para prevenir los riesgos, mediante un incremento del papel de la televisión, periódico, revistas y la radio.

Y exhortaron a aplicar medidas correctivas en correspondencia con una cultura de la seguridad, analizar las vulnerabilidades en el manejo de productos químicos peligrosos a través de un enfoque holístico y sumar una evaluación sobre la disponibilidad de recursos para la gestión del riesgo, entre otras recomendaciones. (2017)

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